miércoles, junio 15, 2005

Cuando educar es corromper

Hay una cosa que tiene que haberse preguntado cualquiera que viva o haya vivido un tiempo en algún país desarrollado y es por qué para encontrar en Colombia personas cuyas opiniones generales sobre el mundo, sobre la política o la sociedad, así como su comprensión de la lógica del mercado, se asemejen un poco a la media de los países desarrollados hay que buscar entre la gente que tiene poca instrucción. Eso no sólo lo he comprobado yo sino varias personas que conozco, y valdría la pena que el que tenga alguna duda al respecto consultara con alguien que haya vivido fuera un buen tiempo.

Normalmente, se espera que la persona instruida tenga mejores elementos de juicio que la que carece de instrucción. Pero eso ocurre cuando el sentido de la "educación" es transmitir el conocimiento. Las universidades colombianas tradicionalmente tienen otro papel: el de servir de excusa a la dominación y la exclusión. El esclavo siempre estaría en desventaja no sólo por sus ropas y su tipo físico, sino también por desconocer las palabras raras, la gramática y sintaxis raras de los de arriba. Eso se generalizó después de la Independencia: en la época colonial la cosa era más clara, y para orientar al interesado copiaré unas cuantas definiciones del diccionario:

tentenelaire

com. desus. Descendiente de cuarterón y mulata.
2 ,Amér., desus Descendiente de jíbaro y albarazada.
3 Colomb. desus. Descendiente de tercerón y mulata.
4 Colomb. desus. Descendiente de cuarterón y tercerona.
5 Méx. desus. Descendiente de español y tornatrás.
6 Méx. desus. Descendiente de español y requinterona.
7 Méx. desus. Descendiente de calpamulato y cambuja (albarazado y negra).
8 Méx. desus. Descendiente de cambujo (albarazado e india) e india.
9 Méx. desus. Descendiente de calpamulato y zamba.
10 Méx. desus. Descendiente de albarazado (coyote y mestiza) y saltatrás.
11 Méx. desus. Descendiente de indio y loba, grifo.
12 Méx., Venez. desus. Descendiente de mestizo y mestiza.

cambujo, -ja

2 adj.-s. Méx. desus. Descendiente de zambaigo y china.
3 Méx. desus. Descendiente de zambaigo e india.
4 Méx. desus. Descendiente de indio y negra.
5 Méx. desus. Descendiente de albarazado (jíbaro y mulata) y negra.
6 Méx. desus. Descendiente de albarazado e india.
7 Descendiente de chino (morisco y española) e india.
8 Méx. desus. Descendiente de lobo e india.
9 Méx. desus. Descendiente de indio y chamiza.
10 Méx. desus. Descendiente de mulato y zambaiga.

saltatrás

com. Descendiente de mestizos que ofrece por atavismo caracteres de una sola raza originaria, tornatrás.
2 Hijo de piel más obscura que la de la madre, en las castas coloniales.
3 Descendiente de tercerón y mulata; o de mulato y tercerona.
4 Descendiente de morisco y blanca; o de blanco y morisca.
5 Colomb. Descendiente de cuarterón o quinterón y mulata o tercerona; o de mulato o tercerón y cuarterona o quinterona.
6 Méx. Descendiente de blanco y albina; o de albino y blanca.
7 Méx. Descendiente de chino e india; o de indio y china.
8 Méx. Descendiente de morisco y mulata.
9 Méx. Descendiente de tentenelaire y mulata.
10 Méx. ~ cuarterón, descendiente de negro y tercerona.
11 Méx. ~ quinterón, quinterón saltatrás.
12 Venez. Descendiente de mestizo e india. Pl. saltatrás.

Ya ven, entonces no hacía falta estudiar, bastaba con haber nacido en la península, tener algún apellido importante, ser blanco, etc. Cuando todo eso cae en desuso y pierde su justificación por los cambios que introdujeron en Europa primero la Reforma y después la Ilustración, para poder mantener el régimen de exclusión se desarrollaron las universidades. Éstas nacieron siglos antes a partir de los seminarios y heredaron la función de formar al clero. Si poco a poco ese clero, esa casta sacerdotal, se fue alejando de la Iglesia y haciéndose diferente del clero tradicional, eso no debe entenderse como que su función social fuera diferente. En la base estaban las mismas clases parásitas que se apropiaron de todo en el siglo XVI.

Un ejemplo perfecto de inversión en educación que es hostil en realidad al conocimiento lo tenemos en las escuelas coránicas: también en cualquier país árabe será más fácil encontrar personas dispuestas a admitir la evolución de las especies o la teoría del Big Bang entre la gente sencilla que entre los que se forman en escuelas coránicas. Lo que nadie se ha detenido a pensar es que en realidad muchísimos de nuestros sacerdotes y de los conquistadores de las primeras hornadas eran musulmanes conversos. El mismo año del Descubrimiento cayó el último reino moro en España, y a pesar de que la mayoría del territorio de Andalucía y Extremadura, de donde vinieron los conquistadores, había sido conquistado hacía dos o tres siglos, también es cierto que la población había vivido otros cinco siglos bajo el islam. Hay mucho de islam en el catolicismo hispano, que es lo que lo hace tan diferente del italiano, por ejemplo. Y también muchos modelos culturales ajenos a la religión vienen de la sociedad islámica que reinó en Extremadura y Andalucía más de cinco siglos, como el caudillo militar, el tipo de héroe que conquistó el territorio, que dirigió después la independencia y que todavía domina en algún país latinoamericano.

Esa cuestión de la afinidad intelectual entre la gente humilde colombiana y la gente corriente de los países ricos tiene una explicación muy simple: ¿qué pensaría alguien llegado de un país desarrollado del transporte a lomo humano? Sentiría una profunda indignación y exclamaría que los seres humanos no deben ser usados como bestias, pero cualquier colombiano de extracción social alta tiene que saber que durante más de tres siglos, hasta comienzos del siglo XX, esa forma de transporte fue corriente en casi toda Colombia, es decir, que la usaban sus antepasados. El antiamericanismo y anticapitalismo y antiliberalismo y el clamor justiciero y utópico del conglomerado universitario colombiano no es más que la resistencia contra ese mundo invasivo que iguala a un señor con su montura. Claro que para el caso se inventan un mundo todavía mejor que el que reina fuera de nuestras fronteras, y naturalmente una forma de representación política superior a las urnas tramposas y ligeras. ¿Qué más van a decir?

Yo podría hacer una lista larguísima de las ideas corrientes en las universidades colombianas, pero en realidad bastaría con preguntar cuántos guerrilleros han salido de esas universidades. Pero "guerrillero" en realidad supone alguien rudo, valeroso, más bien rural, fuerte físicamente... Más bien diríamos, ¿cuántos comunistas han salido de esas universidades? Porque si comparamos lo que hacen y han hecho las FARC con el resto de los comunistas en el mundo, nuestros compatriotas resultan unos tipos modestos, sencillos y casi simpáticos.

Por ejemplo, la idea de que la solución a la deuda de un país es no pagar o que la pobreza se remedia colectivizando la economía o decretando sueldos altos es absolutamente hegemónica entre los que han ido a una universidad pública en Colombia. En un país civilizado todos esos discursos resultan muy despreciables para las personas instruidas, más o menos como el creacionismo.

El sentido de universidades como la Nacional es asegurarle un empleo estatal no productivo, no competitivo, a sus profesores y egresados. No es más que un atavismo del apartheid colonial. Casi ningún egresado de la Nacional podría ejercer su profesión en un país civilizado, y eso que desde el comienzo tienen un filtro que permite salir, supuestamente, a los más inteligentes y a los que han tenido una buena formación secundaria.

Y por escandaloso que encuentre el lector esto, ¿cómo es que nadie me explica esa increíble hegemonía de supersticiones más feroces y absurdas que el islam? ¿O es que la economía no tiene elementos de "verdad" como la física o la biología? ¿Qué pensaríamos de una facultad de medicina cuyos titulados curaran según el signo del zodiaco? ¿Y si siguieran la lógica de la medicina pero creyeran seriamente y de forma unánime en la levitación?

Una clave para emprender el camino del desarrollo, que ya ha emprendido un tercio de la humanidad que hace 50 años era más pobre que nosotros, es tener verdaderos centros de enseñanza, no antros de adoctrinamiento de fanáticos.

miércoles, junio 08, 2005

La historia del gulag no ha terminado

Babelia 4JUN05: José Manuel Calvo: Entrevista a Anne Applebaum

"El Gulag está ocurriendo de nuevo"

La periodista estadounidense obtuvo el Pulitzer 2004 por su historia de los campos de concentración soviéticos, iniciados tras la revolución en 1917. De ese sistema de esclavitud han quedado testimonios como los de Alexandr Solzhenitsin o Evgenia Ginzburg -reeditados ahora-, pero pocas imágenes. Por eso, el fotógrafo Tomasz Kizny ha tratado de reconstruir esta tragedia en un libro.

Anne Applebaum (Washington DC, 1964), columnista de The Washington Post, ganó el Premio Pulitzer de ensayo 2004 con su obra Gulag: una historia, la de los más de 18 millones de personas que pasaron por "la vasta red de campos de trabajo que se extendía a lo largo y ancho de la antigua Unión Soviética, desde las islas del mar Blanco hasta la orillas del mar Negro, desde el círculo ártico hasta las llanuras de Asia Central, desde Murmansk y Vorkuta hasta Kazajistán, desde el centro de Moscú hasta los alrededores de Leningrado".

Gulag es el acrónimo de Glavnoié Upravlenie Lagueréi (Administración Superior de los Campos), pero es, sobre todo, el término que evoca todo un sistema de represión y esclavitud, no sólo de campos de concentración, sino de la organización soviética. Applebaum documenta en su libro -con los testimonios de premios Nobel como Alexandr Solzhenitsin y Joseph Brodski, pero también con los de miles de víctimas desconocidas- los horrores del sufrimiento de millones de personas: una catástrofe a la que los rusos no se han enfrentado aún, mal conocida y en ocasiones despreciada por intelectuales occidentales, una tragedia a la que no se ha prestado un interés comparable al Holocausto o al nazismo, a pesar de sus muchos puntos en común.

PREGUNTA. En la manifestación del Primero de Mayo en Moscú volvió a verse a jóvenes con retratos de Stalin. Hay, en Rusia, un proceso de reivindicación de lo soviético. ¿Por qué ocurre eso, con lo que se sabe hoy?

RESPUESTA. Porque esa gente no conoce la historia. Y la que conocen, la conocen de una manera completamente manipulada. A diferencia de lo ocurrido en Alemania después de la guerra, los rusos nunca se vieron forzados a abordar nada de lo malo que había sucedido en el pasado. Y a diferencia de lo que hicieron los alemanes en los sesenta, setenta y ochenta, los rusos nunca han mantenido un gran debate nacional sobre lo que ocurrió, cómo pasó y qué efectos tuvo. El hecho de que pueda haber jóvenes con retratos de Stalin, mientras que no hay jóvenes alemanes que paseen con retratos de Hitler, explica el resultado de esa ausencia de historia.

P. En sus viajes a Rusia para escribir el libro se encontró con cuatro tipos de reacciones: "Esto no es asunto suyo", "esto que usted quiere saber es irrelevante", el silencio y la colaboración.

R. En Rusia se puede encontrar a gente muy preocupada por el pasado y dispuesta a hablar, pero también hay muchos que reaccionan con enorme hostilidad, especialmente con extranjeros. Dicen que Rusia fue un gran país y que ya no lo es y que por eso no quieren criticar nada del pasado. Hay otros que piensan que sus vidas ya son difíciles y que no les va a suponer ninguna ventaja recordar el pasado: "¿Qué sentido tiene hablar de todo aquello?". Y hay muchos que simplemente no piensan en ello y aseguran que no tienen nada que decir. Conocí también a bibliotecarios de pequeñas ciudades que me ayudaban cuando les explicaba lo que estaba haciendo, y me facilitaban materiales o viejos periódicos que yo no sabía ni que existían. Y no faltó lo opuesto, responsables de archivos que me dijeron: "No vuelva por aquí, no le vamos a ayudar, no le vamos a enseñar nada de nada".

P. ¿Es peligroso ignorar la historia reciente?

R. Creo que es algo muy importante, y parte de la explicación del nuevo autoritarismo en Rusia es que la gente no recuerda el pasado. Cuando el Gobierno permite a la policía secreta el acceso al correo electrónico de cualquiera, no hay un clamor público en contra; cuando se cerró el canal de televisión privada independiente, muchos dijeron, "bien hecho". No hay sentido de libertades democráticas, de la necesidad de defender la sociedad civil, y creo que eso está muy relacionado con la ausencia de historia: no preocupa la repetición de lo ocurrido, porque no se conoce o no se recuerda.

P. ¿Y el hecho de que muchos de los actuales dirigentes, empezando por Vladímir Putin, fueran burócratas soviéticos?

R. Claro, es un factor muy importante. No sólo es que los que mandan en Rusia procedan de la jerarquía del Partido Comunista, es que muchos vienen de la dirección del viejo KGB. No tienen ningún interés en que se hable de los terribles crímenes cometidos por el KGB. Es cierto que Putin no fue responsable de ningún campo, pero tampoco él queda bien cuando se habla de lo que hizo su antigua organización. Me consta que la decisión de anular el debate histórico viene de arriba. Y no hay más que recordar lo que Putin acaba de decir: que la caída de la URSS fue una gran tragedia. Es un intento de recuperar la visión soviética de la historia. Un mal mensaje para todo el mundo, especialmente para la democracia en Rusia.

P. ¿Por qué la tragedia de millones de personas en un sistema carcelario como el soviético ha merecido menos atención que la brutalidad de los fascismos?

R. La ausencia de imágenes del Gulag es muy importante a la hora de explicar esa diferencia. Hay fotos y películas de los campos nazis y de otras tragedias contemporáneas, pero casi no hay de los campos soviéticos. Y en estos tiempos, para mucha gente, lo que no se ve no es real. Es posible que exista ese material y que no lo conozcamos, aunque no es fácil; en la URSS había mucha fotografía y filmografía oficiales, pero muy pocas cámaras en manos privadas, como ocurría en Alemania. Hay trabajos, como el de Tomasz Kizny, muy interesantes: los archivos que visitó y las fotos que tomó... pero lo que no se conocen son fotos de ejecuciones masivas, de miles de personas famélicas, de todas las cosas que han sido descritas por las víctimas. Sabemos que ocurrieron, pero no hay fotos de todo aquello.

P. ¿Ha habido además una actitud distinta de intelectuales occidentales ante el Gulag, si se compara con la reacción ante este tipo de hechos?

R. Depende de los países. En Estados Unidos está el problema de nuestra memoria de la guerra: la recordamos como "la guerra buena", la que peleamos y ganamos por una buena causa. Fue difícil aceptar que uno de nuestros aliados era tan malo como nuestro enemigo, fue difícil explicar que liberamos los campos de concentración de Hitler, pero que no impedimos que Stalin abriera aún más de los que ya tenía... Ha sido incómodo afrontar esta situación. También hay una cuestión ideológica: parte de la izquierda, no toda, pero sí parte, no criticó a la URSS, porque era criticar su propio proyecto. Sartre dijo aquello de que los campos soviéticos eran intolerables, pero que también era intolerable el uso que hacía de ello la burguesía, y que no quería dar munición hablando de "los errores de los nuestros". Después, todo se mezcló con la política nacional: yo recuerdo que en la Universidad no se hablaba del Gulag, no porque se fuera prosoviético, sino porque se era antiReagan...

P. ¿Cómo cuenta en su libro qué era el Gulag?

R. Hay dos cosas: la historia cronológica, desde los primeros campos, nada más triunfar la revolución, hasta su expansión con Stalin, que pone a millones de personas en ellos por razones ideológicas y económicas, en la línea esclavista que había avanzado ya el zar Pedro el Grande, hasta la muerte de Stalin y la etapa final, con el deshielo y los disidentes. En medio está la historia documental, los testimonios: las detenciones, el transporte masivo de presos, la vida en los campos, la vida de las mujeres y los niños, los tipos de prisioneros, sus guardianes, las estrategias para sobrevivir, los intentos de fuga... las historias de todos los que pasaron y murieron allí.

P. ¿Cuántos fueron?

R. Los cálculos que yo he manejado, que creo que son de fiar, indican que pasaron 18 millones de personas en el momento de mayor actividad, entre 1929 y 1953, a los que hay que añadir otros seis millones de desterrados. Es más difícil saber cuántas personas murieron, porque no hay datos fiables y porque es complicado separar las muertes en el Gulag -cerca de tres millones- y las muertes causadas por Stalin: hubo continuas ejecuciones masivas antes de que los deportados llegaran a los campos; hubo gente que murió de hambre o de frío, en los trenes que les llevaban a los campos, en los interrogatorios tras ser detenidos, en las cárceles...
Es difícil concretar un número, pero hablamos de muchos millones, en todo caso.

P. ¿Qué es lo que aún no sabemos sobre el Gulag?

R. No sabemos la historia de campos concretos, las historias personales de muchas víctimas. Habría que saber más sobre Stalin, porque no hay acceso a todos sus papeles personales ni a todos los documentos internos del Politburó. Pero, aunque falten piezas, conocemos el panorama general.

P. ¿Cuáles son los malentendidos más habituales sobre el Gulag?

R. Muchos creen que empezó en los años treinta, pero los campos funcionaron desde el principio de la URSS; se comprende mal también la dimensión del Gulag, los millones de personas a los que afectó, y su geografía: había campos por todas partes. Tampoco se tiene en cuenta el papel económico de los prisioneros: la construcción de fábricas, de carreteras, de presas
...

P. "Los que habían pasado por el Gulag eran a menudo capaces de reconocerse en la calle simplemente por la mirada", escribe usted. ¿Cómo hacía la gente para sobrevivir y volver a la vida normal?

R. Cuanta más gente conozco, más creo que cada experiencia es distinta, que cada superviviente es distinto. Todos ellos, desde luego, tuvieron terribles problemas para adaptarse a la vida normal. Unos se recuperaron mejor que otros. Y la existencia de los campos, el terror que crearon, la mentalidad de preso que forjaron, se mantienen en la Rusia de hoy. Es decir, el daño fue más allá de lo que sufrieron personas individuales; es un daño que ha causado miedo a las instituciones, a ser detenido porque sí... Lo que se creó, y aún se puede encontrar en Rusia, fue una "mentalidad Gulag" sobre la que habría que actuar, para que la gente que la sufre se liberara de ella.

P. Y para que la sociedad pueda encontrar héroes y víctimas de verdad...

R. Hay muchos héroes relacionados con el Gulag. Rusia tiene una tradición fantástica de militantes de derechos humanos. Imagine lo que sería si los niños rusos pudieran estudiar la vida de todos ellos: tendrían auténticos héroes de los que sentirse orgullosos. Hay excelentes escritores e impresionantes descripciones de gente muy valiente. Pero no aprenden esa historia, y lo único que se les ofrece como motivo de orgullo es la idea falsa de un imperio, este esfuerzo de Putin por recuperar la era soviética. No hay héroes, ni víctimas tampoco, no se conocen los nombres de los hombres y mujeres que tantos esfuerzos han hecho para defender los derechos humanos en su país. Es triste.

P. Usted es pesimista y dice que ha escrito este libro no porque confíe, como dice la frase hecha, en que no se repita lo ocurrido, sino porque cree, casi con certeza, que volverá a ocurrir...

R. ¡Es que está ocurriendo! Mire lo que pasa en Corea del Norte. No es algo similar, es lo mismo. Los campos de concentración de Corea del Norte tienen como modelo el Gulag, se crearon bajo la asesoría del estalinismo. Es el mismo sistema. Y lo que conocemos de Cuba, ha habido casos similares. China es diferente, pero ayer estuve tres horas con militantes chinos de derechos humanos y me hablaron del sistema de prisiones y de los campos que hay allí, con unos 300.000 internados... Es un sistema que está vivo. No es que quizá vuelva a ocurrir, es que está ocurriendo.

jueves, junio 02, 2005

Bueeeno, está bien, sí hay conflicto

A pesar de lo fatigosa que resulta una discusión sobre obviedades, y de que ya se había tocado el tema en este blog, también en un escrito de Wilfredo, la supuesta discusión sobre la existencia de "conflicto" sigue viva por el interés de los medios que patrocinan el narcoterrorismo.

Un ejemplo es el ARTÍCULO de Rafael Nieto Loaiza que publica hoy El Tiempo. Interesa analizar los argumentos expuestos:

Claro, si uno sufre un atraco y se defiende el atraco se convierte en una pelea, sólo que si la gana el atracador el botín será el del atraco. Pero el que tiene voluntad de equidistancia se obstinará en haber visto una pelea. Es como decir "Ayer vi a su señora madre forcejeando por una cartera con un joven mal vestido en la Caracas, y me quedé pensando en lo triste que es ver en ésas a una persona que en su época parecía tan distinguida".

Los defensores de la idea del conflicto y del delito político son los que esperan lucrarse, y con frecuencia ya se lucran, de las masacres. Y no es que el columnista haya dicho nada impreciso, sino que la mente leguleya es refractaria a toda ciencia y a toda precisión conceptual: en cuanto está la escritura en manos del mandante o el auto de libertad en la prisión, al leguleyo no le interesa nada más y el profesor puntilloso puede quedarse hablando solo.

Por eso salen en apoyo del columnista los habituales defensores de las FARC, porque en su mundo leguleyo admitir que hay conflicto es admitir que la dueña de un bolso es comparable al atracador, que quien secuestra está al nivel de quien trata de impedir los secuestros.

Lo que es interesante no es si a eso se lo puede llamar "conflicto" ni si es "político", sino a quién le interesa tanto que se dé ese reconocimiento y por qué. Y para eso no hay columnistas ni gente interesada por la verdad: nadie vio a los sindicalistas de Emcali coreando en el Caguán las consignas de las FARC, nadie vio en la televisión a Wilson Borja explicando que el secuestro de Íngrid Betancourt es político y se resuelve mediante una negociación, nadie lee lo que escribe Gloria Inés Ramírez o la mayoría de los columnistas de El Espectador, nadie recuerda la trayectoria del actual alcalde de Bogotá, por ejemplo cuando escribía en Cambio que el presidente Uribe era como el mono Jojoy, obstinado en la guerra, nadie leyó la prensa durante los años del Caguán.

El conflicto político en Colombia es entre el statu quo esclavista (en que el Estado asegura las rentas parasitarias de los descendientes de los encomenderos y los grandes empresarios mercantilistas, para lo cual hay guerrillas, para nada más) por una parte, y la sociedad que intenta homologarse con las demás democracias del mundo, por la otra.

La guerrilla no existe fuera de ese contexto, y cerrar los ojos ante esa evidencia es como hablar de la rebelión de los adolescentes de hace 15 años contra la autoridad, sobre todo en Medellín, y del ex congresista irresponsable que les pagaba sus francachelas y caprichos. Eso es lo que interesa determinar, no lo obvio.

lunes, mayo 30, 2005

Vigencia del delito político

Se pregunta Alfredo Rangel si se negocia la impunidad con malhechores corrientes sin considerarlos políticos. Para mí sí: si el resultado comprobable de eso es que desaparecen las organizaciones armadas en cuestión, no hay motivo por el que no deba buscarse una salida.

La alternativa sería un Estado eficaz que está lejísimos de construirse. Decía un comentarista al artículo en cuestión que el Estado ha tolerado a las AUC porque no les había aplicado por completo el peso de la ley. ¿Y es que con las guerrillas sí lo ha hecho? Sencillamente, el Estado es ineficaz y no puede destruir a esos grupos armados sin unos costes que no puede pagar, entre otras cosas porque esos mismos grupos han determinado compromisos de ese Estado, como los sueldos, prebendas y pensiones de ensueño de buena parte de los empleados estatales, verdadera clientela de los terroristas. ¿No sería más sencillo combatir esas prebendas? Ni para eso hay civismo en Colombia, menos para ganar una guerra contra el fruto más característico de la cultura tradicional.

¿Que hace falta reconocer a las AUC como organización política para obtener su desmovilización? Eso ya no lo sé, lo único que creo es que si el gobierno además de la impunidad va a negociar algún tipo de legitimidad de poder, siquiera local, a lo que quede de las AUC (si es que los que quieren que siga habiendo AUC para tener alguna esperanza de seguirse lucrando de lo que hacen las guerrillas no se salen con la suya), ahí el gobierno está poniéndose la soga al cuello.

De las AUC no deberían surgir partidos políticos ni ningún tipo de protagonismo político, y los dirigentes de las AUC, si bien para que se desmovilizaran se les podría ofrecer algún tipo de perdón o indulto, deberían tener prohibida la participación en política. Hasta ahí no se puede ceder, pues nadie va a alzarle la voz a un gobernador que empezó su carrera dirigendo masacres. ¿Qué respetabilidad tendría un Estado que cayera en manos de semejantes personajes?

Pero es que Rangel va más lejos: la guerra tiene un origen en la ocupación del territorio. ¡Claro, hombre, el leninismo crece silvestre en el Caquetá! Sencillamente, la izquierda parasita el problema territorial que pueda haber, pero el conflicto en Colombia es entre la democracia liberal y el socialismo de partido único a la cubana. Y la guerrilla no representa a la población, antaño inexistente, de esas regiones, sino al profesorado universitario y al sindicalismo estatal. ¿Ignora alguien que la mayoría de los miembros de la guerrilla han sido reclutados en las universidades, sobre todo en las públicas? Otra cosa son los niños encargados de las castraciones propiamente dichas.

Pero es que de esa mentira se sale a otra mucho más grave: la guerrilla cuenta con apoyo en sus regiones. ¡Pues adelante, hombre! Para eso hubo un genio que se inventó unas cajitas donde la gente mete un papelito con el nombre de sus candidatos a gobernar. ¿O es que en los otros países los que tienen respaldo están por encima de las urnas?

Todo eso es grotesco y escandaloso, y sólo remite al hecho de la legitimidad de las pretensiones guerrilleras, que no es otra que la jerarquía social tradicional. Es decir, los descendientes de los encomenderos, los que financian Seguridad y Democracia, no van a aceptar esa rutina foránea de un hombre un voto porque ellos no son iguales a los indios que se asomaron a un acto del candidato Garzón en 2002 e hicieron temer que fuera un atentado.

La guerrilla es expresión de esa defensa de privilegios por parte de los antiguos dueños de los colombianos, hoy devenidos casta sacerdotal e incrustados en las universidades, en la prensa y en los Think tanks y ONG que favorecen esas pretensiones.

Ya lo he explicado otra vez: Rangel está con ellos, por mucho que haya publicado muchas obviedades sobre temas militares y estrategia. Sencillamente, ni el más retorcido argumento leguleyo va a ocultar la cuestión de que hay democracia o no la hay, y si la hay ninguna banda de asesinos, por distinguidos que sean sus mentores, va a imponer las leyes. Lo demás es dorarnos la píldora para convertirnos en esclavos, o tentarnos con voz meliflua para ofrecernos un masajito rectal.

Y a estas alturas lo admirable es el descaro que tienen para hacerlo.

miércoles, mayo 11, 2005

El defensor de Samper abre hostilidades

Éste es un comentario al ARTÍCULO que publica en la fecha en El Tiempo Roberto Posada García-Peña, y que de algún modo es como el comienzo de la campaña electoral.

Quiero agradecer encarecidamente al columnista su escrito, porque nos deja ver con asombrosa claridad quiénes son los que oprimen a la mayoría de los colombianos desde hace siglos, qué motivaciones profundas tienen y cuál es su estilo moral e intelectual. Vamos a comentar todo el libelo, porque de verdad no tiene pérdida:

1. PENSANDO CON EL DESEO

"Crece el malestar político por falta de garantías".

[Esto es la mezcla del wishful thinking con la profecía que se cumple a sí misma. No se han dado cuenta de que la continua campaña de calumnias que lleva ya casi cuatro años sólo sirve para legitimar a Uribe ante la gente, que ya los conoce y ya ha visto cómo son los países en los que no reinan personajes como ellos.]

2. COBRANDO LOS ENCARGOS

"Implicaciones del retiro de Rafael Pardo y otras minucias."

[Quiere decirse que ese político mediocre que espera contar con el apoyo de Enrique Santos y compañía para hacer carrera y no vacila en firmar manifiestos con los portavoces del Foro de Sao Paulo y el Partido Comunista, ahora encontró la ocasión (y hay que ver por qué, lo mismo que hay que preguntarse de dónde viene la agresividad de esta columna) de calumniar a Uribe y pasarse a las toldas del hampa. Penoso personaje.]

3. EVOCANDO LA HISTORIA PARA NO REPETIRLA

"Dos titanes de la política -Alfonso López Pumarejo y Laureano Gómez- terminaron derrocados de su mandato (el primero de ellos durante su segundo gobierno) por un hecho que conviene no olvidar, según lo recuerda Cambio en su última edición al acoger un planteamiento de la senadora Piedad Córdoba."

[Bueno, eran titanes de la política menuda del país ínfimo y remoto que era la Colombia de su tiempo. Alguien como Laureano Gómez hoy no llegaría a gobernar a ningún país latinoamericano, y tampoco sería muy probable un personaje como López Pumarejo con sus cédulas falsas y su persecución de los conservadores. Son titanes de la política como D´artagnan es un titán de las letras, es decir, poseen un prestigio en la capilla en que esta clase de indigentes morales intrigan y conspiran, encargan asesinatos y se reparten el botín. No hay nada parecido hoy en día.]

4. ¡ABSOLUTA FALTA DE GARANTÍAS!

"Ante la absoluta falta de garantías para la oposición, ninguno de ellos tuvo rival que le disputara su aspiración presidencial."

[Hay que decir una cosa con absoluta claridad: quien no tiene garantías en Colombia para hacer campaña política es el presidente y sus partidarios, pues es sabido que las FARC lo han intentado asesinar 15 veces, mientras que a sus candidatos no los atacan. Es normal. ¿Cuáles son las garantías que no tienen? ¿Las garantías de ganar las elecciones? Si se permitiera la metáfora, el lugar que habitan los personajes como este columnista, visto desde un punto de vista moral es como un rincón de un patio de prisión, da lo mismo que posea millones y millones de dólares, da lo mismo el lujo con que se rodee. Cualquier persona decente que lo observe con atención sólo lo ve como a un malhechor de poca monta que se distrae en su rincón revolviendo el excremento con que espera mancillar a otros. Debe sentir un gran placer "construyendo" sus alegatos. Ninguna persona de ningún país civilizado se tomaría en serio que cuando han dejado de ser asesinados los políticos opositores o los posibles testigos de hechos que comprometían al gobernante es cuando no hay garantías. ¿O es que nadie recuerda la vasta cadena de asesinatos del gobierno de Samper? ¿Y qué decir de los congresistas de todo signo que fueron asesinados durante el gobierno de Pastrana, por no hablar de los secuestrados? Hablar de falta de garantías es soñar con el deseo, seguir creyendo que la propiedad de los medios y el servilismo de la clase de "gente" que lo rodea le permiten esperar que cualquier disparate que diga le va a reportar réditos de credibilidad. Hacía décadas que los opositores no tenían tantas garantías en Colombia.]

"Y, por distintas razones, ambos tuvieron que precipitar su retiro, ya que perdieron el más preciado don para ostentarlo: la legitimidad del poder."

[Ambos por estar relacionados con conductas criminales, y sobre todo por perder respaldo popular. ¡En su torpe rutina leguleya el inefable gordo cree que la legitimidad la adjudica él! Más bien debería agradecer que la ley en Colombia es laxa con los poderosos y nadie investiga los manejos que le permitieron prosperar gracias al apoyo que le prestó al narcopresidente.]

5. GOBERNAR SIN LEGITIMIDAD

"Cuando tal legitimidad se desconoce porque no existe, el prestigio del triunfador súbitamente se convierte en boronillas, por muy en el curubito que se encuentre en un momento dado."

[Pero ¿quién lo va a desconocer? Hay unas normas y hay unos votantes, y también hay unas fuerzas vivas en la sociedad. La legitimidad en democracia sólo es la conformidad con las leyes sumada al apoyo popular, de modo que lo de que "no existe" es otro invento de quien ya se siente descubierto y señalado, no sólo como un despreciable canalla sino también como un irrisorio necio.]

"Es sin duda lo que puede pasar con Álvaro Uribe."

[SIN DUDA, SIN DUDA. ¡Así se educa a los colombianos, con esos silogismos tan hondos y elegantes que Pascal y Leibniz se habrían quedado boquiabiertos.]

6. INDEFENSIÓN E IMPOTENCIA

"Todos sus posibles y presuntos adversarios se sienten en tan gran estado de indefensión e impotencia que, si ese malestar se generaliza, nada de raro tendría que al cabo del tiempo se formara un consenso en el sentido de que, como a Uribe no hay forma de ganarle, lo mejor es dejarlo solo en la contienda. O acaso enfrentándose a un candidato de pipiripao estilo Goyeneche."

[¿Cuál es la indefensión? Quién más está indefenso en Colombia es el partidario de Uribe, sobre todo en las ciudades pequeñas y en las zonas rurales, como en el Caquetá, el Huila y tantas regiones en las que Uribe ganó las elecciones. ¿Tiene algunas garantías para que las FARC no lo amenacen y lo maten, como les ha ocurrido a tantos? ¿Existe en alguna parte la exigencia de garantías de poder ganar las elecciones? ¡Qué país, qué país! Colombia es sólo un patio de prisión, pues en cualquier país, por pobre y atrasado que sea, un mentiroso tan torpe no vería publicada ni una carta al director de un periódico de provincias.]

7. ¡NO TIENE LEGITIMIDAD PORQUE ES DEMASIADO POPULAR!

"Es esta una hipótesis que el Gobierno y los más radicales uribistas deberían contemplar, justamente para evitarla."

[¿Cuál, el que viendo que no pueden ganar las elecciones prefieran no presentarse? En realidad, todos los que están amenazando con eso terminarán participando porque necesitan los subsidios a las campañas electorales. ¡Ahora es responsabilidad de los uribistas el hecho de que puedan ganar por goleada!]

"Y aunque se alegará que no hay nada más fácil que 'inventarse' un aspirante de última hora para rivalizar con el Presidente-candidato, la gente no es boba..."

[¿Seguro? Y si de verdad cree que la gente no es boba, ¿cómo se atreve a publicar semejante patochada? ¿El viejo recurso de halagar a la gente menospreciándola en el fondo.]

8. LA OPINIÓN MUNDIAL NO "COME CUENTO"

"... y, en este sentido, menos la opinión mundial, que miraría con desconcierto la falta de transparencia de un panorama con tufillo preocupantemente antidemocrático."

[ESO, ESO, lo antidemocrático es que el candidato es mucho más popular que los demás, y la opinión mundial, como el gobierno de EE UU o el británico o el japonés o los de la mayor parte de los países de Europa y Asia, por no hablar de los latinoamericanos que no son tan estúpidos como para ponerse del lado de los terroristas y a deslegitimar la democracia y la legalidad. TODO EL MUNDO, reconocerá con naturalidad el triunfo de un candidato que ha reducido todos los indicadores de violencia y delito y ha permitido crecer a la economía en medio del sabotaje de los terroristas y sus mentores. ¿Qué pensarán los hijos de un personaje así? Claro que como son gomelos colombianos estarán hechos a pensar que todos los demás son su servicio doméstico y se tiene que callar ante cualquier capricho que se les ocurra. Pero ¿no desearían ser los hijos de alguien que tuviera un poquitico de calidad intelectual? De lo que se puede acusar a Uribe (y por lo que hace falta reelegirlo) es de no haber cambiado lo suficiente a Colombia para que personajes de este estilo sigan escribiendo y no hayan pasado a la leyenda urbana a la que pertenecen.]

9. EL URIBISMO TIENE PROBLEMAS DENTRO

"Pero, además, tampoco las cosas dentro del uribismo pintan exactamente color de rosa. El retiro del senador Rafael Pardo de sus toldas"

[Siempre que alguien se retira y eso no mengua el respaldo popular de un partido o facción política, se puede decir que esa persona ha fracasado y los otros han clarificado su rumbo. La mala noticia sería que la gente, un 2 % de los antiguos uribistas se hayan ido con Pardo. Por mucho que sueñen con los millones de Chávez para la maquinaria, eso no remediará el que los que votamos por ese señor ahora nos avergoncemos: ¡pensar que iba a terminar justificando la calidad política de la renovación de la cúpula judicial que cometieron los del M-19 y tratando de impedir la desmovilización de las AUC, quizá porque los que necesitan a los militares ocupados persiguiendo a los que no los atacan para facilitarles el trabajo a los que los van a matar le ofrecieron algún futuro, o alguna rentica. Da asco.]

10. EVALUANDO EL PRESTIGIO QUE ADMINISTRAN

"... (tal vez reconocido como el más prestigioso vocero de esa facción mientras estuvo en ella, aun pese a sus constantes críticas internas.)

["Reconocido como prestigioso" es una cómica tautología que vuelve al mismo fenómeno de los dueños de la verdad: quienes dicen que Pardo era prestigioso son los mismos que esperan que las leyes se negocien con las FARC, espejismo con el que pretenden impedir cualquier esfuerzo serio para combatirlas. El prestigio de Pardo lo crearon los medios, y le permitió obtener un tercio de los votos que obtuvo Vargas Lleras en 2002. Hoy en día tendría muchos menos.]

"... parecería ser un portazo en las narices a los intentos de Juan Manuel Santos de aglutinar las distintas fuerzas gobiernistas."

[No, ya hace tiempo que Pardo recibe órdenes de arriba para que gaste el prestigio que le crearon en impedir la desmovilización de las AUC.]

"Salido Pardo del uribismo, o de un movimiento como Patria Nueva que no ha logrado consolidarse, quedan voces no menos agrias y críticas. Como la del senador Germán Vargas Lleras, que le cobra al coordinador o nuevo jefe de debate del uribismo -es decir, Santos- un protagonismo electoralmente no sustentado y que tampoco, o muy poco, le reconoce la opinión."

[¡Vaya problema, ahora se entiende por qué no hay garantías! Deberían estar felices e incluso reclutar a Vargas Lleras, político de viejo estilo que no vaciló en apresurarse a reconocer el fraude del referendo y en ir a mendigar apoyo de los garzones para una alianza antiterrorista que al día siguiente descalificaban. El uribismo se basa en el respaldo popular al presidente, que arrasará en las urnas si no matan antes al presidente, o si no convencen a la Corte Constitucional de prevaricar.]

11. LA AMENAZA DEL "URIBISMO RURAL"

"Y mal podría ser que las funciones de Santos se limitaran a cohesionar al uribismo rural, representado en dirigentes como Rocío Arias y Eleonora Pineda (etcétera), con los tradicionales barones de la política, que todo pueden significar menos carisma y renovación de costumbres."

[La misma calumnia de Serpa en 2002, que en realidad sólo conduce a otorgarle reconocimiento a las AUC y a sus políticos, pues condenados a elegir entre los que parecen representar a las AUC y los que abiertamente son cómplices de la guerrilla, como ocurriría en caso de una guerra civil, la mayoría de los colombianos optarían por los primeros. ¿Cómo es que en todas las regiones de supuesto dominio de las AUC ganó Serpa en 2002? ¿Cómo es que en la Costa Atlántica fue donde menos votos obtuvo el referendo? ¿Cómo es que la senadora Piedad Córdoba resultó elegida con votos más que dudosos en el Chocó? A todo eso no responden, porque en la angustia de ver que se reduce el chorro de recursos públicos con que se enriquecen y pagan sus lujos, estas mafias sólo recurren a la vociferación histérica.]

12. PROTEGIENDO A URIBE DE SÍ MISMO

"Que Álvaro Uribe termine, a pesar de sus consejos comunitarios y otras muestras fehacientes de contacto con el pueblo, distanciándose imperceptiblemente de ese 'país nacional' que lo catapultó para culminar gradualmente absorbido por las garras del 'país político' es lo peor que puede ocurrirle. Aunque eso no lo registren ahora las encuestas."

[Gracias por preocuparse por la suerte del presidente. Sabemos que es su irrefrenable vocación profética, pero ¿también con tan noble intención llama a la Corte a prevaricar? Vea, señor: nuestro trópico es lamentable por muchos motivos, pero su peor producto es el patricio-canalla-ridículo. Es una combinación penosa, preindustrial, precapitalista, francamente colonial. Controle un poco su tendencia a tomar por bobos a los demás.]

13. ¡NOS ESTÁN POLARIZANDO!

"Después de más de un mes de ausencia de estas páginas por razones de salud, uno vuelve y se topa con una nación cada vez más radicalizada."

[Lo de siempre, ¡ya no estamos tan bien como en 2002, 2001, 2000, 1998, 1997, 1996, 1995...! Lo dicho, hasta el sentido del humor se vueve intransferible cuando la enfermedad agota las energías de la gente.]

14. ¡SALVEN USTEDES LA PATRIA, PREVARIQUEN, QUE ESTAMOS EN COLOMBIA!

"Toda esa atmósfera palpable de confrontación también debe influir en seres humanos como los miembros de la Corte Constitucional que, no por ostentar investidura de jueces, están exentos de observar con inquietud el entorno que los rodea. Con más veras tratándose de jueces políticos, influidos muchos de ellos por los ímpetus renovadores del llamado Nuevo Derecho."

[Esto es abiertamente un llamado a prevaricar, y el fiscal debería tomar nota. La Corte Constitucional no tiene derecho a legislar ni a dictaminar sobre el fondo de lo aprobado en Congreso, y menos a evaluar la conveniencia de una norma según la actualidad, sino a evaluarla según la ley fundamental.]

15. FÁBULA DEL BOMBERO PIRÓMANO

"Si tales magistrados ven -aunque callen- que el país se está incendiando por culpa del tema de la reelección inmediata, ¿qué pensarán hacer?"

[El país lo están incendiando ustedes con la esperanza de que las campañas de calumnias y las amenazas terminen por debilitar al gobierno. Lo que realmente traerá una guerra civil será que la Corte tumbe la reelección y que vuelva el hampa a gobernar. Sencillamente cualquier aventurero que tome las armas en nombre de la mayoría traicionada y despojada de su derecho a decidir, será visto en medio mundo como un liberador, y también lo será por la mayoría de los colombianos. Lo que están buscando es dividir al ejército para conseguir un equilibrio de fuerzas que debilite al bando democrático para así avanzar a punta de masacres y mentiras hacia la solución negociada. A lo mejor Colombia necesita una experiencia terrible como ésa para salir del marasmo, para sacudirse las telarañas y comprender que el esclavismo es una pesadilla de otros siglos y que los fósiles lamentables como este sicofanta no pueden tener ningún protagonismo. En realidad es cosa de Uribe, que debería haber convocado una Constituyente al principio de su gobierno.]

"Todo, supongo, menos quedarse de brazos cruzados. De ahí la tremenda responsabilidad institucional que tienen en sus manos."

[La de decidirse a prevaricar para complacer a los amos del país en lugar de cumplir con el deber que la constitución les encomienda. Tranquilamente se propone eso y nadie replica, a tal punto llega el servilismo de los colombianos ante estos malhechores, que probablemente están nerviosos y violentos a causa de las promesas de apoyos que les habrá hecho el botarate Chávez. No hay otra explicación. Por humanitarismo resulta preferible un paso tranquilo hacia la reelección, pero la renovación del país sería más rápida y completa si consiguen provocar la guerra civil.]

"Lo único que no entiendo es por qué Álvaro Uribe se ha dejado enredar de las prolongaciones del poder y de sus abusos, en relación con lo que no siente tener nadie que no esté bajo su protección: ¡garantías! [¿Qué garantías? ¿Las que tenía Uribe en 2002? ¿Las que tienen los uribistas hoy que las FARC dominan amplios sectores de la capital y cuentan con los recursos municipales en más de una localidad? ¿Necesitan garantías para poder mandar matar a los adversarios como hicieron con Álvaro Gomez? Parece mentira. Y gracias por la comprensión y la pedagogía dirigidas al presidente. Nada tan grato como tener un maestro generoso.]

16. TODOS DENUNCIAN FALTA DE GARANTÍAS

"Y son muchos: César Gaviria, Alfonso López Michelsen, Andrés Pastrana, para comenzar. Más el oficialismo liberal (Serpa, Gómez Méndez, Piedad) y todo el Polo Democrático, entre otros. ¡Hasta Peñalosa, para no hablar de Mockus!"

[Dentro de poco se verá cuántos de ellos se quejan de no tener garantías, porque los pobres enanos ambiciosos puede que no quieran ser confundidos por los votantes con la admiradora de Tirofijo.]

17. URIBE PARECÍA INTELIGENTE

"Y digo que no entiendo porque Uribe había demostrado ser, en un momento dado, más inteligente que ambicioso, para proceder con esa sorprendente astucia desprevenida, hoy desdibujada o desgastada."

[¿Cómo no reírse? Cada vez que un matón lo amenaza a uno dice lo mismo": "Lástima, porque parecías inteligente". Lo único que hace usted es mostrar lo bajo que se cae cuando se ven enredados los negocios que se hacían protegiendo al presidente del Cartel de Cali. Y sobre todo la torpeza de la clase política, que ahora no sabrá dónde esconderse para que no les pregunten si es verdad que se han vuelto seguidores de Piedad Córdoba. SÓLO una cosa queda clara: que a pesar de su torticera intención, el columnista guarda un gran afecto por Uribe, una mezcla de cretinismo moral, político, jurídico y hasta estético por parte de los opositores es lo que más refuerza al presidente ante la población. Gracias.]

domingo, mayo 08, 2005

Uribe es de derecha pero se presenta como de izquierda

Voy a copiar un artículo publicado hoy en "El Espectador" y firmado por Alejandro Gaviria, junto con los comentarios que le envié y la respuesta que amablemente tuvo la entereza de enviarme pese a la violencia de mis comentarios. Me parece una cuestión de gran interés que merecería algún comentario de los lectores.

Un filósofo aficionado
Alejandro Gaviria

Partamos de un hecho indiscutible: tenemos un presidente polifacético. Hoy hace de economista cuando ayer había hecho de abogado y mañana hará de ingeniero. Sus discursos son exhaustivos, llenos de cifras y alusiones exactas, y matizados por expansiones líricas. Con todo, no dejan de sorprender las incursiones recientes del jefe de Estado en el campo de la filosofía. Hasta filósofo resultó, dirán algunos, entre asustados y ofuscados ante tanta sapiencia.

En su discurso en la Universidad de Pekín, el Presidente dejó entrever con claridad su faceta de filósofo aficionado. “China es un ejemplo filosófico y práctico de un gran proceso evolutivo que invita a pensar en la secuencia dialéctica de Heráclito, Hegel y Mao Tse Tung”, dijo al exponer una peculiar teoría según la cual el despertar económico chino constituye una entronización de las ideas de los filósofos del cambio. En otras palabras, China no se baña en el mismo río. O más bien, ha decidido zambullirse en el charco del capitalismo a pesar de sus tradiciones milenarias. Una analogía de aficionado que le valió al Presidente un doctorado honoris causa. Cuestiones del poder, por supuesto.

Pero, quizás, la más polémica de las incursiones del Presidente en el campo de la filosofía es su insistencia en la irrelevancia de la distinción tradicional entre izquierda y derecha, y su desacuerdo con quienes pretenden encasillarlo en la derecha. Paradójicamente existen razones filosóficas, ajenas a la coyuntura política del momento, que demuestran, vaya sorpresa, que efectivamente este gobierno es de derecha. Pasemos pues a demostrar lo obvio. Una inveterada tradición de la filosofía.

En primer lugar, la administración Uribe ha hecho suya una interpretación singular de las ideas de Hobbes. A saber: la amenaza terrorista es tan seria que la única forma de asegurar el orden y la seguridad es mediante la continuidad de un liderazgo particular, incluso si ello implica una modificación de las normas constitucionales y una relajación de las restricciones al poder del Ejecutivo. Este argumento sirvió de justificación a la reelección y constituye, en su esencia, una tesis tradicional de la derecha. Entre un caudillo popular que imponga el orden y unas instituciones estables que limiten el poder del Gobierno, históricamente la derecha ha optado por lo primero.

En segundo lugar, el Gobierno ha asumido una posición de rechazo radical a los dictados de los intelectuales y los expertos. Power People en lugar de Power Point, dice el Presidente. Teorías para los teóricos, escribió esta semana el Ministro de Agricultura. En últimas, el desprecio por las opiniones de los teóricos constituye una reiteración de las ideas del filósofo conservador Edmund Burke (citado esta semana por el Presidente en Medellín) sobre la inconveniencia de gobernar con base en principios universales e ideas abstractas. Con el tiempo, la prevención de Burke ha dado paso a un populismo de derecha que subordina los dictados de los teóricos a los del pueblo. Antiguamente la derecha se quejaba de los jacobinos teorizantes. Actualmente se lamenta del Power Point. Pero su argumento sigue siendo el mismo: la preeminencia del soberano popular sobre cualquier otra forma de gobierno.

Finalmente, la oposición cerrada del Gobierno a la reforma agraria recuerda las ideas de Locke sobre los derechos morales de los terratenientes o los postulados de Nozick sobre la primacía absoluta de los derechos de propiedad. En fin, la situación es extraña: un Presidente que se nutre de las fuentes tradicionales de la derecha pero que decide, al mismo tiempo, ejercer su derechismo de manera vergonzante.

Por supuesto, nada de malo tiene ser de derecha. Lo malo es serlo y negarlo y tratar de no aparentarlo. Pues, después de todo, hasta los filósofos aficionados deberían exhibir alguna consistencia entre su teoría y su discurso.
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MIS COMENTARIOS:

Señor Gaviria, su columna del 8 de mayo da para tanto que cada párrafo merecería un ensayo. Lo primero que salta a la vista es el afán de hacer oposición, su rechazo al gobierno, que resulta casi cómica como parte del conjunto de la opinión de El Espectador: otro crítico al lado del neutral Molano, del ecuánime Lisandro Duque, de la objetiva Ponnsford, del solidario Cepeda y del comedido García Peña. Sólo que en realidad termina siendo útil a la trama de la Colombia eterna, pero sobre eso hablaré después.

Ser "filósofo aficionado" es una acusación que se puede hacer a todo el que abra la boca. Ciertamente el presidente no es un gran pensador en el sentido profesoral, aunque sí, me parece a mí, un gran político. Reprocharle ligerezas en discursos de ésos, que no son propiamente su trabajo, es como burlarse de Carlomagno porque no sabía ni firmar.

Acerca de la irrelevancia de la derecha y la izquierda y lo "vergonzante" de no presentarse como de derecha me parece a mí que en su caso (de usted) las ganas de hacer oposición lo llevan a una actitud moralmente reprochable. Hace exactamente lo mismo que hacía el alcalde Garzón en alguna campaña: decir que el neoliberalismo es tan malo que no hay quien se proclame neoliberal. Dentro de poco Hayek, o Carrasquilla, resultarán indigentes intelectuales ante un gran pensador como Garzón. Sencillamente el statu quo ideológico colombiano hace que quien proponga trabajar, producir, vender, competir, etc., sea presentado como un criminal porque la buena conciencia generalizada hace que todos quieran presentarse como socialistas, como partidarios de lo "social", de la solidaridad, del reparto de la riqueza, etc. Es decir, que aunque desde el punto de vista de la visión económica la política de Uribe sea de derecha, el proclamarse tal sólo llevaría a quitarle apoyos en la sociedad influida por los medios, por los maestros, por los curas, por los demagogos, etc.

Con lo que usted se presenta como moralizador cuando sencillamente se une al coro de la mentira. Si yo le digo que soy de derechas (que creo en la productividad, en el respeto a los derechos de propiedad, en la primacía del mercado), usted dirá que tengo todo mi derecho a pensar así, PERO SABE MUY BIEN, SABE MUY BIEN, que todo el mundo va a leer eso como que soy partidario de la desigualdad en el ingreso, de los privilegios, del autoritarismo, etc. Es decir, la izquierda y el socialismo (realmente existentes) son fórmulas que promueven la desigualdad más atroz (los sueldos y pensiones de los magistrados y congresistas que sólo trabajan por sus negocios personales, los atropellos de las tutelas, los privilegios fabulosos de los funcionarios públicos, ¿o es otra cosa la izquierda en Colombia?), pero cuentan con la percepción de la gente que no piensa, según la cual consisten en el afán de justicia, igualdad, derechos de todos, etc. Cuando usted le reprocha al presidente que no se presente como de derecha está diciendo que debería pedir que se le considere portavoz de los ricos (supongamos que lo es, ¿no sabe que todo el sistema de creencias colombiano hace que todo el mundo piense que lo que tienen los ricos es porque se lo han quitado a los pobres y si sus compañeros de columna tienen cuatro sirvientas uniformadas y disfrutables a voluntad es sólo porque son de estrato 6, no porque tengan nada del otro mundo?). Y lo que el presidente, y quienes lo apoyamos aspiramos a demostrar es que una política más bien neoliberal (si no, no estaría Alberto Carrasquilla de ministro de economía) puede mejorar la suerte de la mayoría de los ciudadanos, sin lo cual se estaría en el bando del hampa (que es en realidad el de Samper, Serpa y su cohorte de demagogos).

En otras palabras, usted contribuye a difundir la misma mentira que denunciaba hace poco en la conducta de los magistrados: que la proclamación de derechos vaya a traducirse en bienes reales para todos, cuando sólo llega a favorecer a los próximos al poder. Usted pretende que la gente dé por sentado lo que la ideología, La "educación" y la propaganda de los medios hábilmente ocultan, que el socialismo y la izquierda son sólo un camino de servidumbre que permite congelar la jerarquía social y asegurar las rentas de los que no producen nada. ¿Cómo es que no sabe que NADIE le reprochó al señor Garzón que dijera que la derecha es preocuparse por uno mismo mientras que la izquierda es preocuparse por los demás? ¿No le parece repugnante aprovecharse de la ignorancia de la gente para hacer oposición?

La irrelevancia entre la izquierda y la derecha viene del hecho de que la racionalidad económica conviene al bien común y ésa (ya sé que usted lo admite) es la propuesta de "derecha", mientras que las rutinas de la clase que domina la "superestructura" en Colombia parten de que todo es decretar la felicidad general. El corazón de la gente humilde, ansioso de prosperidad, de igualdad, de mejora de las oportunidades, estaría con quien permitiera eso, y se consideraría "de izquierda", pero eso no corresponde a los partidos que hay, pues, como ya he explicado, la izquierda es sólo lo que se vio con Samper y lo que se vio con el comunismo y lo que viven los venezolanos, cuyos pobres seguirán igual de pobres o peor cuando pase la orgía del petróleo caro. Como político que aspira al bien común, Uribe aspira a ser considerado de izquierda, por mucho que su apuesta por la represión (¡qué palabra prohibida, usted me comprende, todo el mundo conoce el lenguaje maravillosamente y todos verán lo legítimo de la represión, por ejemplo del atraco y el secuestro!) lo haga ser percibido como de derecha.

Sobre el liderazgo particular: el señor Chirac lleva ahora 10 años como presidente de Francia, y Helmut Kohl estuvo 16 como canciller alemán, ¿tienen por casualidad esos países las mismas amenazas que Colombia? ¿Es de derechas Fidel Castro, cuyo liderazgo lleva 46 años? La derecha no es la tendencia a saltarse las normas, en rigor sería más bien la tendencia a cumplirlas. ¿Le conviene a Colombia un liderazgo caudillista que resuelva el problema guerrillero y el del déficit estatal? ¿No le parece a usted que en la oposición es donde están los aliados de los terroristas y del despilfarro de recursos públicos? Tan falso como dar por sentado que todo el mundo conoce las implicaciones profundas de las propuestas de la izquierda es suponer que Colombia puede elegir entre un liderazgo como el de Uribe o algo mejor que salga del congreso Liberal o de la coalición de Piedad Córdoba y Dussán. Eso es falta de honradez. Como dice un amigo mío, la verdad es que Colombia subsiste de milagro, cualquier vacilación en el difícil equilibrio actual significaría el ascenso de gente que nunca ha ocultado su afinidad con Tirofijo.

Sobre el rechazo a los dictámenes de los intelectuales y expertos, hay que decir que los intelectuales en Colombia son propiamente los jefes del narcoterrorismo. Es decir, el orden esclavista tradicional se expresa hoy en la aspiración a una teocracia llena de vínculos familiares y de ligerezas teóricas y morales que harían sonrojar a cualquier persona de otro país. Respecto a los expertos, por una parte no es cierto que el gobierno no cuente con ellos, porque para el caso usted excluye de esa categoría a los más brillantes economistas, como el difunto Juan Luis Londoño o el ministro Carrasquilla, y por el otro es perfectamente normal que esos expertos lo conviertan todo en habladuría incomprensible con la cual se saquea al Estado. Por si nadie se lo ha dicho, muchas personas extranjeras que conocen a Colombia la llaman "el país de los informes", pues los recursos públicos se han ido tradicionalmente en premiar a indigentes intelectuales con doctorados criollos que aderezan palabras raras con protestas de virtud para terminar halagando al reyezuelo de turno sin mejorar nada. Y si eso fuera poco un gobierno que se presentara como más proclive a la ciencia de los sabios que a las demandas de los humildes sería denunciado por todos los paniaguados de Santodomingo como un súbdito del FMI. También es poco honrado olvidarse de eso. ¿Qué es lo de derechas ahí? Recuerdo a su émulo Gómez Buendía hablar de la tecnocracia como "extrema derecha". Puesto a sopesar el lado en el que está el bien, del que conviene presentarse como partidario y hasta portavoz, cada ciudadano se pregunta si está en la izquierda o en la derecha, como la mayoría tienen poco y son propensos a la envidia, fácilmente identificarán "izquierda" con "bueno", entonces de derecha será todo aquello que no guste: la tecnocracia según usted es menos de derecha que el populismo. Uno se pasa la vida tratando de aprender el sentido de los conceptos hasta que llega a la definición más bizarra e ingeniosa de lo que es la derecha: "... la preeminencia del soberano popular sobre cualquier otra forma de gobierno". ¡Bravo, Fidel Castro y Pol Pot nos apoyan en tal aserto!

Se puede considerar la oposición patrocinada por Santodomingo y los Santos como una orquesta que ejecutara una compleja sinfonía: de vez en cuando los ensordecedores platillos (una que otra masacrita oportuna), un conjunto de violines ejecutando un basso ostinato (el vasto Ministerio de la Verdad en la sombra, defendiendo día tras día las "comunidades de paz", la condición "política" de algunos delitos, los nombres acogedores, como "rebeldes", "insurgentes", "izquierdistas" para los niños-ejecutores o angelitos exterminadores), un verdadero graduado en filosofía llevando la batuta desde sus editoriales, unos vientos que le preparan el terreno a la irrupción de los platillos con ruido de huelgas y protestas callejeras, los severos contrabajos cuidando el ritmo de todo y la precisión formal según la Partitura dictada tras la masacre de los que estorbaban... Ahí hacen falta algunas flautas de pan que aunque no sean plenamente del estilo predominante en la pieza acompañen, de nuevo, oportunamente el crescendo final que se prepara. Es su papel, señor Gaviria, el de una flautita de ésas.
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COMENTARIO DE ALEJANDRO GAVIRIA

Gracias por sus comentarios. Aquí van los míos a los suyos.

1. “Ser "filósofo aficionado" es una acusación que se puede hacer a todo el que abra la boca”. No lo creo así. Desde hace rato no teníamos un Presidente que citara a Hegel. Ni un escribano de Palacio que transcribiera frondosos tomos sobre la semántica de nuestra de realidad.

2. Carrasquilla (y creo que lo conozco mejor que Ud.) nunca ha renegado de sus creencias, ni ha tratado de disfrazarse de populista. Su gran tragedia es trabajar para un Presidente que no lo respeta y que une a su desprecio por la teoría, su desconfianza instintiva hacia quienes lo superan intelectualmente.

3. Creo que debemos hacer una distinción fundamental. En materia económica, y ese no era el tema de mi columna, el presidente no pertenece a la derecha tradicional. Sus ideas son arcaicas, más cercanas a la plutocracia que al neoliberalismo. Pro-empresa, no pro-mercado. Corporativistas si se quiere. Una mezcla de franquismo y keynesianismo infantil.

4. Yo creo en la honestidad intelectual. Y no creo que la política deba basarse en la impostura. Quizás sea ingenuo. Pero considero que señalar las contradicciones ideológicas de los gobernantes sirve algún propósito.

5. Que Garzón diga barrabasadas ni le quita, ni le pone a mis argumentos. Yo he criticado sistemáticamente el infantilismo de la izquierda. Y estoy de acuerdo con Ud. en que la felicidad general no se decreta y que la demagogia es peligrosa. La de Garzón y la de Uribe.

6. Ni Chirac, ni Kohl, ni Blair cambiaron la Constitución para quedarse en el poder. Cuando algunos partidarios de Reagan le propusieron una modificación del amendment 42 de la Constitución gringa para que se postulará para un tercer período, Reagan los sacó de su oficina diciéndoles que él no era un dictador.

Al menos en este sentido, el derechismo de Reagan era más encomiable que el Hobbesianismo hirsuto de Uribe.

7. “Como dice un amigo mío, la verdad es que Colombia subsiste de milagro, cualquier vacilación en el difícil equilibrio actual significaría el ascenso de gente que nunca ha ocultado su afinidad con Tirofijo.” Llevado a un extremo, este argumento (típicamente Hobbesiano) implica la perpetuación del Presidente en el poder, y demuestra un profundo deprecio por la democracia por parte suya(y de su amigo).

8. “La preeminencia del soberano popular sobre cualquier otra forma de gobierno". ¡Bravo, Fidel Castro y Pol Pot nos apoyan en tal aserto!” Lo apoyan Franco, Hitler, los militares argentinos y sus Malvinas…En fin, Ud. sabe muy bien que en el extremo la izquierda y la derecha se interceptan.

9. Por último, prefiero ser un flautista inocuo que un marchante más de aquellos que, como Ud., con la mano en el Corazón y la mirada altiva de quienes se creen moralmente superiores, marchan convencidos hacia el desastre.

Saludos,

Alejandro.

domingo, abril 24, 2005

Parece que seguimos en las mismas

Por ahí leí en un foro un mensaje de alguien que pregunta por qué el presidente no le pide a Bush que mande los boínas verdes para acabar con la guerrilla.

Hace al menos cinco años que estamos en las mismas, el presidente sí pide que vengan los gringos pero por una parte los gringos no vienen porque tienen mucho que perder y poco que ganar contra la guerrilla, y por otra parte la inmensa mayoría de los colombianos acomodados estarían en contra.

El que lo dude puede preguntarse por qué todos los medios escritos de gran difusión son favorables a Fidel Castro y hostiles a EE UU. Hay que repetir miles de veces lo mismo, pero parece que muchos seguirán sin entenderlo: la guerra de las guerrillas contra el ejército sólo es el reflejo de la que libran las clases poderosas tradicionales contra la modernización de la sociedad.

Mientras la mayoría de los colombianos esperan que vengan los gringos a arreglar el problema, los empresarios del narcoterrorismo intrigan y acomodan leyes que hacen más daño que la guerrilla, mienten y tuercen los cerebros para formar esa especie de subhombres agraviados y resentidos que caracterizan a Colombia, manipulan la propaganda en el exterior para ocultar la verdad de lo que pasa.

Los guerrilleros son sólo los niños rústicos que les hacen el trabajo sucio. Acabar con la guerrilla es una tarea de todos, algo que debe asumirse en el plano personal, pues los cómplices de la guerrilla son prácticamente todos los intelectuales colombianos, la inmensa mayoría de los profesores universitarios, de los empleados estatales, de los periodistas, de los artistas y demás. Si no se hace frente a esa guerrilla, la otra siempre tendrá una reserva de millones de desempleados a los que Fecode adoctrina y la miseria convence de irse a cuidar secuestrados o a castrar policías.

La cuestión que importa ahora es reelegir a Uribe, impedir el prevaricato que prepara la Corte Constitucional (que no puede tumbar la reforma que permite la reelección más que por motivos de forma, pues quien legisla es el Congreso), contrarrestar la propaganda de los grandes medios e impedir que vuelvan los malhechores, siempre ligados a la guerrilla, que han oprimido a Colombia sobre todo durante el gobierno de Samper.

Hay que entender que el mal está dentro, no sólo dentro de la sociedad colombiana sino dentro de la cabeza de cada colombiano, que cada conducta servil, que cada asimilación de la jerarquía cruel de la sociedad colombiana, que cada concesión a la ideología antiyanqui que predomina, que cada rechazo de la economía abierta y competitiva no es más que apoyo efectivo a aquello que está detrás de la guerrilla, que no es otra cosa que la organización social esclavista tradicional.

Cuando UNO esté libre de esa forma de "pensar", DESCOLOMBIANIZADO, entonces podrá entender por qué hay guerrilla, por qué predomina la delincuencia, por qué los políticos son ladrones, y tal vez pueda hacer algo más que soñar con una invasión gringa que no se va a dar.

Lo que hagan los soldados en las selvas, por increíble que parezca es secundario, el problema es lo que hagamos con nosotros mismos, la forma en que lleguemos a entender nuestro papel en la vida colombiana y el camino para hacer un país respetable.

¿Cuántas veces hay que decir que en Colombia hay más manifestantes a favor que en contra del secuestro? ¿Habrá que recordar que el Referendo que pretendía impedir que hubiera pensiones superiores a 25 salarios mínimos apenas recibió una cuarta parte de los votos posibles? ¿Y que para el Congreso siguen y seguirán saliendo elegidos los clientelistas porque la gente no vota si no ve la recompensa? ¿Y que todo el que puede está orgulloso de las ventajas que le ofrece en Colombia la desigualdad social, como tener servicio doméstico y toda clase de servicios casi regalados porque la miseria reinante, que es más obra de los parásitos estatales que de la misma guerrilla, crea esa masa de menesterosos que tienen que matarse por cien dólares al mes?

A veces uno siente verdadero hastío de tener que explicar eso siempre: la guerrilla expresa a Colombia porque la mayoría de los colombianos aceptan una forma de vida en la que a la hora de la verdad es tolerable que haya injusticia, que se humille a los débiles, que los poderosos obren con arbitrariedad (Jojoy y Borja son los más tradicionales políticos colombianos), una forma de vida en la que predominan las aspiraciones fútiles y el peor conformismo.

El día que hagamos frente a eso, siquiera que seamos conscientes de ello, será muy fácil acabar con la guerrilla.

viernes, abril 22, 2005

Un nuevo califato: ¿amenaza o esperanza?

Juan Gabriel Tokatlian, uno de esos pensadores cardinales que orientan a todo un continente, ha publicado hoy un artículo en El Tiempo acerca de los cambios que se presencian en la comunidad musulmana. La importancia de Tokatlian proviene de esto: ante cada cuestión compleja o polémica, no hay ninguna necesidad de devanarse los sesos ni perder tiempo informándose sobre las cosas: basta con averiguar qué ha dicho al respecto Tokatlian porque lo justo será sin remedio lo contrario. Con respecto al narcoterrorismo en Colombia ya lo hemos experimentado. Latinoamérica tiene en ese sentido grandes expectativas de desarrollo, porque la pérdida de tiempo buscando la verdad ralentiza el ritmo de desarrollo de las demás regiones del planeta, mientras que nosotros contamos con Tokatlian, nuestro guía inverso. Lo del califato es un ejemplo perfecto.

Cuando dice que algunos pretenden reinstaurar el califato, no hay que pensar lo contrario, por cuanto se trata de un hecho objetivo y no de una opinión, pero en cambio cuando dice que esa pretensión es una amenaza, hay que pensar, como corresponde, que es una gran esperanza. Sólo hay que imaginarse a los musulmanes y a las poblaciones de los países de mayoría musulmana como seres humanos bastante más parecidos a los del resto del mundo de lo que los prejuicios corrientes permiten suponer. ¿Qué les ocurriría si tuvieran una autoridad religiosa central y por tanto una especie de legalidad respecto a las cuestiones religiosas? Lo normal es que cesaran los excesos de los clérigos, pues a fin de cuentas esa autoridad viviría en un equilibrio continuo entre las diversas tendencias del clero, y éste a la vez tendría que dialogar con la gente.

No es lo mismo un señor como el papa que es responsable ante el mundo de lo que hacen sus fieles y no puede legitimar el terrorismo, por ejemplo, sin ver con ello amenazado su poder mundano y poner a sus fieles ante la realidad de una guerra ante la que están en abrumadora desventaja. Como no hay una autoridad religiosa central, ni hay teología de adaptación al mundo moderno ni crítica ni verdadera discusión, ese papel de liderazgo religioso lo asumen personajes como Bin Laden. Todo eso es muy fácil comprobarlo: la comunidad chiíta tiene una autoridad central, máxima, incuestionable, que en la actualidad es el ayatolá Sistani. Este señor influyó mucho en la derrota de la facción de al-Sadr que pretendía hacer la guerra contra los ocupantes occidentales en Irak.

Y también contribuyó en gran medida a hacer que los chiíes participaran en las recientes elecciones, lo cual fue el factor determinante de su éxito, y lo será también de la democratización de Irak. Esa autoridad religiosa central islámica o al menos de la mayoritaria secta suní tendría un papel parecido al del papa, y sin remedio tendría que buscar un consenso respecto a las cuestiones centrales, como la aplicación de la sharía o la noción de yihad contra Occidente. Lo que pasa es que el lector tendrá que leer el artículo recordando que la sensatez y la mejora posible de las cosas parten de estar en las antípodas de Tokatlian: ¿quería él que los chiíes participaran en las elecciones iraquíes? ¿Y que la rebelión de al-Sadr fuera derrotada?

Y cuando el papa humilló y desautorizó al asqueroso asesino ERNESTO CARDENAL, el típico patricio latinoamericano que no tiene el menor escrúpulo en mandar a los pobres a matarse para acumular poder político personal, ¿sintió un gran alivio Tokatlian al pensar que en la región centroamericana iban a cesar los asesinatos? El temor al califa es el temor a alguien que tenga autoridad y reconocimiento entre los musulmanes para desautorizar el terrorismo, pues hoy por hoy el enfermizo barbudo saudí ha pasado a reemplazar en los sueños de estos desalmados al médico barbudo argentino que quería crear muchos Vietnam. A veces las cosas son más simples de lo que parecen. Y si eso no fuera así, ¿cómo se figuran que fuera a escribir este señor en un periódico en el que se dice tranquilamente que matar policías es lícito?

domingo, abril 17, 2005

Del delito político, un ejemplo

Este post es un comentario al artículo de Salud Hernández Mora que aparece hoy en El Tiempo, con el título de "Un ataque muy político". Me parece muy interesante el análisis de ese escrito porque con la excusa de oponerse a los que quieren distinguir entre el crimen político y el crimen vulgar cede en lo principal: el que lo político es lo verdaderamente criminal, que el atentado contra el sistema democrático es lo que hace más grave cualquier crimen.

Veamos el artículo:

"El ataque a Toribío es un crimen de guerra hecho por delincuentes disfrazados de revolucionarios".

Esa frase es un crimen en toda regla, comparable a la masacre misma. (delincuente. adj. y n. Se aplica al que comete un *delito: Acción penada por las leyes por realizarse en perjuicio de alguien o por ser contraria a lo establecido por aquéllas. Revolución: Alteración grave, extensa y duradera del orden público. encaminada a cambiar un régimen político: R. POLÍTICO. Sistema político por el cual es regido un estado.) De todo lo anterior sale que "delincuente" y "revolucionario" son sinónimos, y si se pretende salvar la buena imagen de ese nombre, "revolucionario", en realidad se está alentando a los criminales.

Debería bastar eso para explicarlo todo, pero es que a partir de ahí casi cada frase deja ver la matriz ideológica y las servidumbres de la periodista española. Cree que se opone a los que encubren con el adjetivo "político" una serie de crímenes, pero en realidad refuerza su propaganda, como es de esperarse en quien escribe en El Tiempo. Veamos:

"Por igual motivo, los crímenes de las Auc son tan políticos o tan poco políticos como los de su contraparte "fariana"".

Pues resulta que no, que lo que hagan las AUC no tiene por objeto alcanzar el poder político ni crear un sistema legal alternativo al existente. Son, según como se mire, bandidos "puros" o meros delincuentes, o al mismo tiempo un frente político que resiste la amenaza guerrillera, es decir, la embestida de los que tienen motivaciones políticas.

Si alguien se entera de que ETA ha puesto una bomba y llama a avisar a la policía, esa acción también es política, pero no en la intención con que se emprende. Trata de salvar vidas, y las AUC tratan de salvar vidas, propiedades, o bien de robárselas, o de salvar negocios. No son rebeldes contra el orden establecido, como gustan de decir los propagandistas de las guerrillas.

"Que alguien me explique qué diferencias hay entre las Auc y las Farc para que a las primeras les nieguen el estatus político en el proceso de paz y a las segundas aún les concedan el privilegio del delito de subversión".

Lo que hay de distinto es facilísimo: las primeras representan a clases sociales ascendentes, a narcotraficantes y a ganaderos de regiones remotas, el derecho de propiedad amenazado por las guerrillas, mientras que éstas representan al señor Santos Calderón y a unos cuantos miles de personas de las clases altas de las principales ciudades, de la primera a la última descendientes de las clases poderosas del régimen colonial, que además de los medios de comunicación dominan las universidades, la función pública y muy en especial la judicatura. Salud Hernández se queja de que no se reconozca a las AUC su condición política, pero ¿por qué habría de ser eso un atenuante?

La masacre de Bojayá es un acto miserable, pero para mí tiene un valor diferente si se la interpreta como un episodio de un combate entre facciones armadas, como un acto terrorista para amedrentar a la gente de una región o como lo que en efecto fue: un encargo para reforzar la candidatura del antiguo miembro del Comité Ejecutivo Central del Partido Comunista, y por tanto jefe de las FARC. ¿Se recordará que las encuestas que siguieron a la masacre registraban una multiplicación por seis de la intención de voto por la candidatura del señor Garzón?

Lo mismo se podría decir del incendio del Reichstag: ¿era un mero crimen o tenía intención política? Como tenía por objeto implantar la tiranía, es mucho más monstruoso que si fuera la obra de un pirómano o de un marido celoso, lo mismo que la masacre del Palacio de Justicia sería menos criminal si sólo fuera un intento de destruir pruebas que incriminaban a Pablo Escobar y no un intento afortunado de renovar la cúpula judicial, como ha quedado plenamente establecido.

Hay que registrar el carácter político de los crímenes para poder incriminar a los verdaderos responsables, que son los políticos y sobre todo los actores fácticos de la vida política, como los dueños de El Tiempo.

Sigue: "Me encantaría que me aclararan qué tiene de subversivo destrozar por segunda vez una población indígena, pacífica, pobre, valiente, desarmada".

Señora, perdone la sinceridad, ¿cómo no va a ser subversivo un crimen monstruoso, infame, inicuo hasta resultar emético? ¿Desde cuando "subversivo" es algo "chévere"? ¿No se le ocurre que esas cosas son útiles para subvertir el orden político? Qué miserable es usted, no sólo repugnante en el plano moral sino indigente en el plano intelectual, se suma a las rutinas de los mismos que encargan las masacres esperando encontrar eco, tan tranquilamente convencida de que el intento de acabar con la democracia es legítimo. ¿O es que las FARC no pretenden acabar con la democracia? ¿O es que los que proponían y proponen una Constitución negociada con una banda de asesinos, que los van a encumbrar a ellos (en realidad, a eternizar su poder antiguo), no pretenden acabar con la democracia?

"¿Por qué el terror paramilitar es mera delincuencia y el guerrillero es 'político'? ¿Qué tiene de actividad política lanzar cilindros de gas contra un hospital, asesinar a un niño y dejar a otros civiles malheridos, arrasar viviendas humildes, sembrar el pánico entre campesinos inermes?"

Bueno, lo primero ya lo expliqué, lo segundo es obvio: ¿cómo cree que se estableció el comunismo en China, Vietnam, Camboya, Corea, etc.? ¿No eran comunistas cuando lo hacían? ¿No eran "políticos"? ¿No le da vergüenza?

"[...] si unos pueden envolver sus acciones en esa condición tan difusa, puro eufemismo, no veo por qué los otros no."

Ahora resulta que la tiranía cubana, que ya tiene 46 años, o la china o tantas, son puro eufemismo. ¡Lo que hay que leer! Para canallas idiotas ya hay bastantes en Colombia, no hace falta importarlos.

"Podríamos preguntarles a los habitantes de Toribío qué piensan al respecto, si este segundo ataque que sufren en tan sólo tres años obedece a una lucha de ideales y que, por tanto, a esos asesinos hay que juzgarles diferente a los que matan con las siglas Auc a sus compañeros indígenas de otros lares."

¡Eso, hacía falta que alguien lo dijera, ¿cómo explicarles a los habitantes de Toribió que en la guerrilla hay mucha gente dominada por "ideales" y que por esos ideales van y les destruyen las casas y les matan a los hijos? Es que el verdadero crimen son esos "ideales", lo otro es anecdótico, del mismo modo que a los homicidas no se los condena por "desgarramiento", "corte" o "perforación" sino por quitar la vida de otros. Su lamentable escrito no hace más que reforzar y reforzar la idea de que los idealistas tienen derecho a matar gente, pero esos idealistas no son más que indigentes intelectuales intoxicados por el periódico en que usted escribe y antes por la revista que dirigía el dueño de tal periódico. ¿No obraban por "ideales" los asesinos del 11 de septiembre de 2001? El que la bazofia intelectual que alimenta a los asesinos en Colombia sea más repugnante no debería quitarles ese mérito a los ideales.

"La verdad es que desde la mente de una simple ciudadana no se comprende tanta leguleyada cuando estamos hablando de los mismos perros con distintos collares."

¡Una simple ciudadana, dice, una simple ciudadana! Los simples ciudadanos tienen suerte si alcanzan a leer El Tiempo, viven con cien euros al mes y no tienen ni remota esperanza de batirle la cola a los que encargan las masacres. ¡Hasta dónde llega el cinismo mezclado con idiotez de algunos!

"Qué más da, digo yo, quien dispare si la gente muere igual."

Pues al que recibe el disparo le da igual, pero en el supuesto de que los sobornos y las amenazas a la Corte Constitucional dieran resultados y esa institución se decidiera a legislar o se aferrara a la última pirueta retórica para impedir que Uribe sea reelegido y se abriera el camino para Serpa, Petro, Gómez Méndez o directamente Jojoy, la guerra civil estaría abierta, el ejército se dividiría y las muertes se multiplicarían. Para el conjunto de la sociedad cada victoria del bando guerrillero significaría la probabilidad de la esclavitud y el exilio, mientras que la del otro bando sería la esperanza de la libertad. Ni siquiera hay que preguntarse en qué bando estaría esta simple ciudadana.

Lo que se discute en las cortes, tanto el carácter político de lo que hacen las AUC como la reelección de Uribe es la cuestión de si Colombia sigue siendo un país esclavista en el que los somatenes de los dueños de los colombianos tienen carta blanca para masacrar indios o si empieza a volverse un país democrático en el que la voluntad de la mayoría de los ciudadanos expresada en las urnas determina el rumbo de la economía y de las instituciones.

No es poco lo que se discute, y las idioteces que inciden en las rutinas que han permitido la escabechina son parte del enorme crimen de los esclavistas, por mucho que quien las expresa no haya nacido en Colombia. ¿Cuántos españoles y europeos ayudan hoy en día a matar colombianos? Digo directamente, dando información sobre los movimientos militares, vigilando secuestrados, dando cobertura a los miembros de las guerrillas. ¿Son muchos cientos o unos pocos miles esos asesinos inmunes? Valdría la pena que alguien lo investigara. Y asocio a esta señora con esos criminales porque del festín de la esclavitud siempre hay quien pretende aprovecharse, aunque los demás no tengan "vara" con el gran hermano.

jueves, agosto 05, 2004

Colombia tiene vocación revolucionaria

Casi toda la gente que no está en los puestos de poder en la sociedad quiere estar ahí. De modo que la revolución sirve para que cambie esa jerarquía. Eso no es de por sí bueno ni malo. Ya alguien dijo en los foros de internet hace tiempo que tanto los corruptos como los guerrilleros eran sinceros cuando decían que querían el poder para el "pueblo". El pueblo para ellos son ellos mismos, sus parientes, vecinos, amigos: el pueblo se define porque no tiene el poder.

Lo que pasa es que sobre eso vivimos una presión poderosa de sedimentación de valores, de ideología, de deformación del lenguaje, de experiencia histórica de nuestra comunidad, que hace que por ejemplo a muy poca gente se le ocurra que "revolución" es algo de por sí monstruoso. La Revolución francesa despertó muchas ilusiones entre mucha gente admirable, pero quien sólo la vio como una orgía criminal fue Goethe, que con el tiempo habría de ser el modelo de los poetas y sabios de su país.

Los países verdaderamente cultos y desarrollados no experimentan revoluciones con demasiada frecuencia. Pongamos el caso de Japón, de Suiza, de Dinamarca, de Canadá... Incluso de Estados Unidos. Todo cambio violento del orden político implica sacrificio de vidas, destrucción física, ascenso de los crueles y audaces, desvalorización de la experiencia en favor de la audacia y la fuerza... En ese sentido toda revolución tiene algo en común con el fascismo, pues lo que viene a significar una ruptura impuesta por la fuerza es el triunfo de los más jóvenes y sanos frente a los que no pueden competir con ellos en el terreno de la fuerza. Por eso sería muy llamativo que alguien contestara: ¿por qué para un colombiano es tan difícil estar en contra de la "revolución"?

Lo que merece un análisis detenido es que en Colombia la gente es muy receptiva a la propuesta de revolución. Y lo más grave es que nadie ve que eso es singular, que eso no es natural, que eso no es culpa de quienes se oponen a la revolución, sino que es algo característico de la vida colombiana. En cualquier otro país del mundo hay gente pobre y gente que está fuera de los puestos de poder. ¿Por qué a esa gente no la tienta levantarse y organizar una guerrilla que secuestra y pone bombas y, como una pirámide sicarial, va pensionando temprano a los que comenzaron, que van a vivir en Cuba o en Europa sin trabajar y con grandes patrimonios? En cualquier país de Europa la gente se esfuerza más de 40 horas a la semana para ganarse 1.500 euros, y cuando tienen 64 años todavía están trabajando. ¿Por qué no organizan un grupo rebelde y secuestran a algunos hijos de millonarios? Al cabo de unos meses ya tendrían varios millones de euros. La explicación es ésta: la mayoría de la sociedad rechazaría esa conducta.

Pero en Colombia no pasa eso. En Colombia el señor Carlos Pizarro era el "comandante Papito", una estrella mediática, un modelo de caballero apuesto, idealista, refinado, culto... ¿No era un asesino? En Colombia ser un asesino no está mal visto. En los barrios ricos de Bogotá nadie mira mal a los parientes de "Alfonso Cano", pues más bien se considera honroso tener en la familia a alguien tan importante. La señora Vera Grabe publicó un libro en el que cuenta con mucho orgullo el secuestro y asesinato de José Raquel Mercado y nadie se lo ha reprochado. ¿Alguien ha pensado que Camilo Torres también era un asesino que esperaba que la banda con la que se alió matara muchos soldaditos para poder él ser protagonista absoluto de una teocracia zarrapastrosa? Ya se verá cuánta gente comparte lo que yo digo.

Y para entender todo eso habrá que buscar en el fondo de nuestro ser, en la historia, en la ideología, en el lenguaje... Entonces empezamos a entender que la guerrilla no es un fenómeno llegado de la luna, ni algo natural que entonces ocurriría en todas partes, sino algo que expresa profundamente a la sociedad colombiana. El problema es que nadie encuentra del todo ilegítimo e intolerable que un caudillo organice una tropa eficaz y destruya las instituciones existentes e implante su tiranía. Si mañana el gobierno de Bush decidiera bloquear de verdad a Cuba y exigiera elecciones libres o amenazara con destruir posiciones del ejército cubano, la inmensa mayoría de los colombianos estaría a favor del régimen de Fidel.

¿Cuántos castristas hay todavía? El problema es que a nuestro país lo fundó un caudillo que llegó con una tropa pequeña e impuso una tiranía de esclavitud, saqueo, exterminio... que duró casi 300 años. Y a ese régimen lo derrocó un caudillo que llegó con una tropa pequeña y creó su propio régimen al que se acomodaron los poderosos de siempre y durante casi dos siglos ha habido ajustes continuos entre las facciones del poder, porque quien se hace con esos puestos y los puede defender jamás tiene que trabajar y su riqueza es incomparable con la de los demás.

Los comunistas y afines siempre hablan de la "oligarquía" que asesinó a Gaitán, Pardo Leal, etc., etc-., etc., pero esa oligarquía es la que está detrás de las guerrillas. Antes ya habían matado a Uribe Uribe, a Sergio Arboleda, a Córdoba, a Sucre, etcétera, etcétera, etcétera. Lo que diferencia a los comunistas es que a cualquier maestro de pueblo se lo puede convencer de que en la medida en que siembre el terror y cometa algunos secuestros se convertirá en un estadista. NADIE REFLEJA TAN PERFECTAMENTE EL DAÑO MORAL DE LOS COLOMBIANOS COMO UN IZQUIERDISTA TÍPICO.

Cada palabra que profiere un personaje de ésos está centrada en la esperanza del ascenso social mendiante el asesinato y el secuestro, pero como ya he dicho, esa gente no llegó de la luna, sino que son COLOMBIANOS ANTIGUOS SEDIMENTADOS.

Si vemos la definición de "oligarquía" (gobierno de unos pocos) resulta claro que nada es más oligárquico que ese "izquierdismo", nada es más conformista respecto a la jerarquía social tradicional (centrada en los caudillos y en sus lugartenientes, y en cuantos conseguían sus favores). Habrá que ver, pues, CONTRA QUIÉN ES LA REVOLUCIÓN DE LOS COMUNISTAS. Eso es muy interesante porque la "izquierda" se forma en las universidades y en los grupos desde el principio hay un mando claro del jefe, del fundador, de quien está bien relacionado con órganos de poder (la guerrilla, el Partido Comunista).

¡Ese mando es ya la jerarquía de la sociedad, porque en el supuesto de que un sobrino del presidente entrara al grupo ya tendría más mando y respeto que cualquier advenedizo! Por eso casi todos los defensores de la guerrilla son personas de buena familia. En realidad, lo que esas personas defienden es su mando y jerarquía DE LA FORMA TRADICIONAL, MEDIANTE LA VIOLENCIA. Por eso odian al productor, al industrial, al banquero... Lo que cuenta para ellos es que son "académicos" (pues la casta guerrera siempre se vuelve casta sacerdotal) y que tienen derecho a mandar por sus títulos (universitarios o de nobleza: en Colombia son casi sinónimos, de los segundos no hay, pero sí hay apellidos prestigiosos).

Si se pensara en el promedio de ingresos de las familias de comerciantes o empresarios colombianos, sería muchísimo más bajo que el de profesores de la Universidad Nacional, que heredaron terrenos de engorde y desde muy pronto tienen otros negocios. ¡Se repite lo de siempre, los nietos de los esclavistas siguen mandando en la sociedad y viviendo sin trabajar! El sentido de su revolución es sólo uno: oponerse a la globalización neoliberal, al capitalismo (la productividad, la competencia), la democracia... Y sobre todo al país que representa para toda la humanidad eso: Estados Unidos.

Para entender a Colombia basta con recordar que quien determinó que nos hiciéramos aliados de esa potencia era el brillante hijo de la lavandera, Marco Fidel Suárez, mientras quien dedica sus manipuladoras deposiciones a calumniar a ese país es el probable descendiente del virrey Antonio Caballero y Góngora. No es tan complicado: la "revolución" es la defensa de la sociedad tradicional, de la jerarquía arbitraria (un profesor de la Universidad Nacional obtiene por cada hora de conversación más de cien veces de lo que obtiene el pobre que "volea" ladrillo), de los apellidos y los contactos y los títulos y los abolengos y el saber taurino y el ordeno y mando. ¿Puede que para defender eso dejen entrar a Jojoy? BUENO: si les incomoda lo quitan de en medio: nadie respeta más la extracción social que un izquierdista de ésos.