¡Y empezó la campaña electoral! (y la culpa es de Dios)
Con el ataque del Bloque Oriental de las FARC a la Brigada Móvil Nº 12 del Ejército Nacional, ha empezado extraoficialmente la campaña electoral del 2006.
Y no es que las FARC hayan presentado a un candidato oficial o hayan dejado algún panfleto propagandístico respaldando a cierto candidato. Es que el ataque se convirtió en noticia, noticia que por supuesto, El Tiempo tenía que abordar. Y como es El Tiempo quien abordó la noticia a su manera, ésta incluye opiniones de "destacados" políticos nacionales. Y entre dichas opiniones no podían faltar las de algunos precandidatos como Horacio Serpa, Rodrigo Rivera y Carlos Gaviria.
Haciendo una salvedad por la apenas lógica opinión de Rodrigo Rivera, los demás políticos nos dieron una muestra de que en sus sectores las cosas no han cambiado nada desde la "nostálgica" época caguanista.
Empecemos por Horacio Serpa, quien no demora en aprovechar la oportunidad para promover lo que será su "política sobre la violencia":
Horacio Serpa, precandidato presidencial por el Partido Liberal
“Rechazo este atentado de las Farc. Esta dolorosa noticia es una tragedia que enluta al país y nos obliga a pensar en detener, una vez por todas, el conflicto armado, que nos lacera y desangra desde hace más de cincuenta años. Nadie puede sentir menos que el dolor de patria cuando mueren los soldados y oficiales que luchan por mantener vigente la democracia y las instituciones. Espero que el año nuevo traiga la esperanza de un nuevo amanecer de reconciliación, solidaridad y democracia. Por desgracia noticias como esta nos duelen en el alma”.
Según don Horacio, la muerte de alrededor de 29 soldados nos obliga a pensar en la paz. Es decir, cuando recibes un golpe, no lo superes. Mejor ríndete para que no recibas luego uno más duro. ¡Hasta Jesús propuso poner la otra mejilla antes que rendirse! ¿Acaso éso significa algo diferente a proponer la rendición y otorgarle la victoria al enemigo? Claro, supongamos inocentemente (pues siendo 28 de diciembre tenemos derecho a ser inocentes hoy), que el enemigo según Horacio son las FARC. ¿Y por qué no rendirnos? Es que como la violencia hace daño, lo mejor es evitarla (incluso si eso implica presentarse ante las FARC tras un golpe duro con ánimo a dialogar la paz). ¿Todavía alguien no ha entendido que eso es lo mismo que rendirse? Por supuesto, para Horacio esta negociación apresurada, producto de un buen golpe recibido, nos traerá más democracia (negociando la misma con unos terroristas que tienen cero vocación democrática), reconciliación (con quienes no quieren reconciliarse. Sólo quieren tomar el poder y destruir a su enemigo) y solidaridad (esa parte tendría que explicarla mejor: ¿solidaridad con quién y de qué manera?). Yo creo que noticias como esa, de alguna manera repugnante despiertan cierto sentido de oportunidad para proponernos el socialismo como la "vía de la paz". Hasta ahora me parece que don Horacio está cumpliendo su palabra (no la de no volver a presentarse como candidato, la cual no cumplió): como su programa de gobierno en la campaña anterior todavía está vigente (en su mente, claro), entonces sus propuestas para acabar con la violencia tampoco tendrían por qué verse afectadas por ningún Caguán.
Ahora pasemos a Jimmy Chamorro, quien no se queda atrás:
Jimmy Chamorro, senador
“Hay que averiguar las condiciones en que murieron, si fueron emboscados o la muerte se produjo en un enfrentamiento en igualdad de condiciones respetando el Derecho Internacional Humanitario. Sin embargo, es una ostensible baja para las Fuerzas Militares. Además, hay diferentes maneras de interpretar ese hecho: Por ahora, eso demuestra lo que hemos dicho varias veces en estos tres años y medio, que las Farc no están derrotadas. Están muy lejos de ello. Han estado replegadas y esto demuestra su capacidad ofensiva. Así sea en un enfrentamiento”.
Según el señor Chamorro, la violencia en Colombia es un partido de fútbol donde debería haber un árbitro que cante todas las faltas, y ay de la guerrilla si comete alguna, porque le será reprochada. ¿Será que a las madres de los soldados muertos les importará demasiado si sus hijos murieron de un disparo de mortero hecho de frente, o si fueron rematados en el suelo mientras estaban heridos y sin municiones? ¿Será que para la democracia colombiana hay alguna diferencia? ¿No le parecerá a Chamorro que armar una guerrilla para imponer una dictadura marxista no deja muchas ganas de preocuparse de si dicha guerrilla respetará las reglas de la guerra? ¿O es que él piensa que el submundo de la ilegalidad tiene alguna razón lógica para respetar las leyes?
Y ahora cerramos la inauguración de la campaña con el candidato oficialmente no oficial de las FARC, Carlos Gaviria Díaz:
Carlos Gaviria, precandidato presidencial del Polo Democrático Alternativo
“Son muy lamentables los hechos de violencia y sus resultados. Eso indica que la política de seguridad democrática no es tan eficaz como la presentan y el haber creado un ambiente de gran hostilidad contra la guerrilla no ha dado los resultados que se esperaban y las consecuencias pueden ser contraproducentes. Al llamarlos terroristas le han respondido de esa manera y la victoria militar se ve todavía muy lejana y por lo tanto una reelección presidencial sometería al país a una violencia mayor”.
Este señor es un maestro. De verdad, se merece mil aplausos. Gaviria convierte con su retórica perversa el combate a la violencia en culpable de la violencia. ¡Es que ni Gandhi!
Por lo visto, Dios creó a Colombia el 6 de agosto de 2002. Antes de eso sólo había oscuridad, no existía San Vicente del Caguán, y los guerrilleros y los hombres convivían en paz y armonía. No se conocía la muerte ni el hambre. Pero en el segundo día Dios creó a Alvaro Uribe Vélez, y con él, la violencia. De repente las guerrillas se vieron enfrentadas con los hombres, y fue irremediable la muerte y la destrucción. ¡Y todo por culpa del nuevo presidente que creó ese ambiente de gran hostilidad contra la guerrilla! Debe ser que Carlos Gaviria sintió que Uribe le dijo a los hombres que la guerrilla era mala y debía ser agredida. ¡Y ésta se vio obligada a defenderse atacando al país!
Pero Uribe es tan malo, tan perverso, que no se conformó con "crear un ambiente de gran hostilidad contra la guerrilla". ¡Además se atrevió a llamarlos "terroristas"! Y todo por culpa de Dios, quien al tercer día todavía vio a Jimmy Chamorro contento mirando la cancha de lado a lado, e inventó el terrorismo, para que de cuando en cuando Jimmy saltara a reclamar airadamente al árbitro que la guerrilla no respetaba las reglas del juego. ¡Qué malo es Dios!
Pero afortunadamente tenemos al viejito "sabio", al "intelectual", al "pacifista", "demócrata" y finalmente "intachable" ex magistrado, ahora de precandidato presidencial por una coalición izquierdista "democrática" que por supuesto, no tiene naaaaada que ver con las FARC (¿les recuerdo qué día es hoy?), y él ha venido a salvarnos. Ha venido a convencernos de que la reelección es mala, muy mala, porque la violencia que no existió nunca antes empeoraría con otros 4 años de combatirla.
Comentarios como éstos me tranquilizan mucho, porque confío en que la mayoría de los colombianos tienen un C.I. promedio de más de 90 puntos, una memoria no tan exageradamente mala (al menos alcanzarán a recordar alguito de lo que había antes de la "creación gaviriana"), y que Carlos Gaviria y Horacio Serpa ayudarán a conseguir más votos para Alvaro Uribe Vélez en la medida en que sigan opinando.



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