¡MALDITOS, MALDITOS CORRUPTOS!
Cada día que pasa me sorprendo más de la simpatía que me inspiran los «corruptos». Primero porque es admirable que consigan hacerse odiar tanto siendo tan pocos. ¡Todavía no he conocido al primero! No sólo al primero que se declare corrupto, ni siquiera al primero que me presenten como «corrupto» o de quien me digan que lo es.
Talento innegable
______Pero eso no es nada. Según todos los detractores de los «corruptos», la mayoría de los congresistas elegidos lo son, y me resulta asombroso comprobar que siempre se las arreglan para imponerse en las justas electorales sobre sus enemigos, los anticorruptos. ¿No es una muestra de un talento extraordinario? Claro que si aquéllos llegan a elegir a uno de los suyos empiezan a dividirse porque los que lo consideran otro «corrupto» se convierten en la mayoría. A veces me asusta la idea de que se vuelven «corruptos» en cuanto son elegidos. Peor, de que ser «corrupto» es sinónimo de haber sido elegido.
Virtud por omisión
______Hay un cuentico muy bello de Borges y Bioy Casares que se llama «El ocioso» y que trata de una máquina que no produce absolutamente nada. ¡Allí donde se instala esa máquina la gente se vuelve de verdad laboriosa! Se hace alusión a la frecuente aprensión que despertaban las máquinas, según la cual volvían perezosa a la gente porque le hacían las cosas sin esfuerzo. ¡Eso mismo se puede decir de los «corruptos», que allí donde toman el poder multiplican la virtud cívica, pues el odio que despiertan hace que proliferen los ciudadanos honrados de una forma casi mágica! De hecho, ¿habrá en algún país más proporción de ciudadanos honrados que en Colombia? Lo dudo.
El ideal menospreciado
______Sinceramente, lo que pasa es que tengo alma de «corrupto»: me gusta más ganar plata que servir a la patria, si tengo ocasión de darle trabajo a alguien escojo primero a uno de mi familia y me gusta tener cerca a las damas que son complacientes conmigo. ¡Qué diferencia con mis compatriotas que sólo piensan en la probidad, idoneidad y entusiasmo de quienes ocupan los cargos y que se ven poseídos de un escrúpulo impresionante a la hora de seducir a las compañeras de trabajo! La humanidad vive todavía engañada por no haber sabido escoger al anticorrupto colombiano como su ideal.
Alcance de la corrupción
______Pero con todo, ¿no valdría la pena precisar lo que es un «corrupto»? La gente piensa en el político que cobra comisiones o comete desfalcos, pero ¿y los que no tienen poder de compra ni firman cheques pero tampoco producen nada sino que tienen el cargo porque determinado personaje los hizo nombrar y gracias a eso ganan buenos sueldos y se pensionan jóvenes, sin que se pueda evaluar lo que hacen? ¿Y esos maestros que se las arreglan para obtener diplomas gracias a los cuales cobrar sueldos más altos a pesar de que la mayoría de los niños que acaban la primaria no saben leer? Bueno, muy, muy pocos de los que acaban la universidad son lectores, basta con ver la comprensión de lectura que exhiben los doctores y profesores universitarios que comentan aquí.
La riqueza potencial
______No, ésos no son propiamente «corruptos» porque de lo que se culpa a los pobres «corruptos» es de haberse robado con sus desfalcos «todo» lo que tiene el país, sobre todo de las riquezas naturales. ¿Se han dado cuenta de que cuando se compara el PIB per cápita de los colombianos con el de los estadounidenses sale una veinteava parte? Es porque la cantidad faltante se la robaron los «corruptos». Como no se puede demostrar que esa plata existía, se supone que existiría si los corruptos hubieran administrado bien, con equidad, ¡dejando algo a la muchedumbre de anticorruptos! Claro que hay países como Italia que tienen una altísima proporción de «corruptos» y no obstante son ricos; no faltará el perverso que encuentre la diferencia con Colombia en la cifra de anticorruptos. ¿Y alguien se habrá dado cuenta de que, para poner un ejemplo típico, el monto total de lo desfalcado en el caso Dragacol lo gasta el Estado colombiano cada día en pagar pensiones que no se pagarían en el primer mundo?
Falta probidad
______Gracias a lo que he ido aprendiendo de esa mayoría de colombianos buenos (que son más, claro), la prosperidad del país y el fin de la pobreza sólo requieren buenos administradores en el Estado. ¡Qué trabajen los tontos, la gente buena se dedica a maldecir a los «corruptos»! ¿Nadie leyó los cientos de comentarios que aparecieron a la reciente columna del hermano del ex presidente Samper en El Tiempo? Se ve que hay miles de colombianos indignados con el avance de la corrupción, ciudadanos probos que echan de menos la época en que Daniel Samper defendía a su hermano del acoso de los vendepatrias y oligarcas.
Definición de «manzanillo»
______Algún periodista nos contaba que los políticos definen al «manzanillo» como el político rival. Lo mismo se puede decir de los «corruptos», en cuanto hay alguien en un cargo se convierte en «corrupto» y los demás aspirantes, la inmensa mayoría de los colombianos educados, se convierten en la gente honrada. Porque como es bien sabido, el poder corrompe (y el poder absoluto corrompe absolutamente). Y como corolario de eso se verifica que los honrados hacen del país un paraíso trabajando de forma admirable, con tesón, inteligencia, probidad, lealtad, ambición y respeto por los demás, todo en vano, claro, porque lo echan a perder los malditos corruptos.
Ironía y seriedad
______Las personas que se quejan de que no saben si uno habla en serio o en broma cometen el error de creer que uno sí lo sabe. De hecho, cientos de veces me ha pasado que escribo la ironía más obvia y directa y aparecen personas que la toman en serio. Después de comprender que el líder anticorrupción más señalado es Daniel Samper y que casi todo el mundo piensa que la cura para la corrupción es la supresión de la democracia, toda ironía es ociosa.
El ideal de los «corruptos»
______Ya he explicado que las aspiraciones de los «corruptos» (ser ricos y favorecer a la familia y a los amigos) me parecen bastante razonables, ¡y claro que los demás colombianos se enorgullecen de no ser ricos y de no haber hecho nada por la familia ni por los amigos, del mismo modo que la honra del país parte de no haber arrojado nunca bombas atómicas, de no haber matado alemanes en la segunda guerra, etc.! Hace poco leí algo sobre las decisiones de un Consejo de Ministros en un contexto que no era propiamente el de la corrupción: se reúnen unos señores y deciden cuántos millones asignarán a una región determinada, a una ONG, a un proyecto o tarea... Me dio asco. ¿Quién les va a creer que no favorecen su propio interés? Para suponer que uno asigna grandes fortunas ajenas a un proyecto o al otro sin pensar en el impacto que eso tendrá en su propia carrera hace falta ser un mentiroso enfermizo.
Lo malo de la rosca...
______Yo sé quién cree eso: alguien que sueñe con ese puesto porque ve que el país está mal administrado porque los políticos roban y favorecen a sus parientes y amigos. ¡Qué bien lo haría él o ella! Muchas veces he pensado en ponerle un nombre a esa variante del colombianismo, según la cual todo el problema es que el presidente no sea uno. Y es que por raro que parezca he llegado a enterarme de que los países ricos y más o menos armónicos lo son porque la gente se ha dedicado a trabajar en serio y a superarse, a ahorrar y a aprender, a inventar y a defenderse de los abusos funcionariales... No me puedo imaginar ningún país que sea rico porque la gente haya combatido a los «corruptos».
El partido de los corruptos
______El escritor Juan Benet decía que había que desconfiar de cualquier político que enarbolara la bandera anticorrupción: ¿qué discusión podría haber cuando no hay ningún partido que se declare defensor de la corrupción? Lo interesante, lo que asegura para siempre la corrupción y la anticorrupción es que prácticamente ninguno de los que odian a los corruptos y creen que todos los políticos lo son piensan en quitar recursos a esos políticos: por definición la anticorrupción es estatista, la sola idea de privatizar las empresas públicas y los servicios llena de furor a los indignados enemigos de la corrupción, que se sienten despojados cuando esos servicios son de empresarios particulares que cobran el precio que pueden y no el que conviene a su interés político.
El patrimonio de todos
______Si algo hace hervir la sangre de esos justicieros es por ejemplo la idea de que la educación o la salud se vuelvan mercancías con las que se negocia para ganar plata. ¡Ya tienen demasiada paciencia para soportar que la comida, el vestido, el transporte y la vivienda estén en manos privadas! Porque cuando se hurga en las razones de esa mayoría honrada que condena a los corruptos siempre se les nota la certeza de que todo debería ser provisto por el Estado. Es decir, su queja proviene del abandono en que sienten que deja el Estado a los pobres, aunque los que más ruido hacen no son propiamente pobres, y mucho menos productivos, sino empleados estatales de bajo rango con aspiraciones a algún ascenso.
El saber sobra
______Es una gran pérdida de tiempo: los robos de los políticos serán menores cuando no tengan de dónde sacar, pero la mayoría de los colombianos opinantes son sobre todo aspirantes a cargos públicos que lamentan la corrupción de los funcionarios que ha habido hasta ahora en la certeza de que ellos sí serían malas personas con sus parientes y amigos y se sacrificarían para no enriquecerse. El hecho de que esas retóricas aseguren para siempre la exacción de políticos ineptos ya está en sus propias palabras: ¿alguno de esos patriotas se detiene a estudiar la lógica económica, las realidades de la administración pública, etc.?
Talento innegable
______Pero eso no es nada. Según todos los detractores de los «corruptos», la mayoría de los congresistas elegidos lo son, y me resulta asombroso comprobar que siempre se las arreglan para imponerse en las justas electorales sobre sus enemigos, los anticorruptos. ¿No es una muestra de un talento extraordinario? Claro que si aquéllos llegan a elegir a uno de los suyos empiezan a dividirse porque los que lo consideran otro «corrupto» se convierten en la mayoría. A veces me asusta la idea de que se vuelven «corruptos» en cuanto son elegidos. Peor, de que ser «corrupto» es sinónimo de haber sido elegido.
Virtud por omisión
______Hay un cuentico muy bello de Borges y Bioy Casares que se llama «El ocioso» y que trata de una máquina que no produce absolutamente nada. ¡Allí donde se instala esa máquina la gente se vuelve de verdad laboriosa! Se hace alusión a la frecuente aprensión que despertaban las máquinas, según la cual volvían perezosa a la gente porque le hacían las cosas sin esfuerzo. ¡Eso mismo se puede decir de los «corruptos», que allí donde toman el poder multiplican la virtud cívica, pues el odio que despiertan hace que proliferen los ciudadanos honrados de una forma casi mágica! De hecho, ¿habrá en algún país más proporción de ciudadanos honrados que en Colombia? Lo dudo.
El ideal menospreciado
______Sinceramente, lo que pasa es que tengo alma de «corrupto»: me gusta más ganar plata que servir a la patria, si tengo ocasión de darle trabajo a alguien escojo primero a uno de mi familia y me gusta tener cerca a las damas que son complacientes conmigo. ¡Qué diferencia con mis compatriotas que sólo piensan en la probidad, idoneidad y entusiasmo de quienes ocupan los cargos y que se ven poseídos de un escrúpulo impresionante a la hora de seducir a las compañeras de trabajo! La humanidad vive todavía engañada por no haber sabido escoger al anticorrupto colombiano como su ideal.
Alcance de la corrupción
______Pero con todo, ¿no valdría la pena precisar lo que es un «corrupto»? La gente piensa en el político que cobra comisiones o comete desfalcos, pero ¿y los que no tienen poder de compra ni firman cheques pero tampoco producen nada sino que tienen el cargo porque determinado personaje los hizo nombrar y gracias a eso ganan buenos sueldos y se pensionan jóvenes, sin que se pueda evaluar lo que hacen? ¿Y esos maestros que se las arreglan para obtener diplomas gracias a los cuales cobrar sueldos más altos a pesar de que la mayoría de los niños que acaban la primaria no saben leer? Bueno, muy, muy pocos de los que acaban la universidad son lectores, basta con ver la comprensión de lectura que exhiben los doctores y profesores universitarios que comentan aquí.
La riqueza potencial
______No, ésos no son propiamente «corruptos» porque de lo que se culpa a los pobres «corruptos» es de haberse robado con sus desfalcos «todo» lo que tiene el país, sobre todo de las riquezas naturales. ¿Se han dado cuenta de que cuando se compara el PIB per cápita de los colombianos con el de los estadounidenses sale una veinteava parte? Es porque la cantidad faltante se la robaron los «corruptos». Como no se puede demostrar que esa plata existía, se supone que existiría si los corruptos hubieran administrado bien, con equidad, ¡dejando algo a la muchedumbre de anticorruptos! Claro que hay países como Italia que tienen una altísima proporción de «corruptos» y no obstante son ricos; no faltará el perverso que encuentre la diferencia con Colombia en la cifra de anticorruptos. ¿Y alguien se habrá dado cuenta de que, para poner un ejemplo típico, el monto total de lo desfalcado en el caso Dragacol lo gasta el Estado colombiano cada día en pagar pensiones que no se pagarían en el primer mundo?
Falta probidad
______Gracias a lo que he ido aprendiendo de esa mayoría de colombianos buenos (que son más, claro), la prosperidad del país y el fin de la pobreza sólo requieren buenos administradores en el Estado. ¡Qué trabajen los tontos, la gente buena se dedica a maldecir a los «corruptos»! ¿Nadie leyó los cientos de comentarios que aparecieron a la reciente columna del hermano del ex presidente Samper en El Tiempo? Se ve que hay miles de colombianos indignados con el avance de la corrupción, ciudadanos probos que echan de menos la época en que Daniel Samper defendía a su hermano del acoso de los vendepatrias y oligarcas.
Definición de «manzanillo»
______Algún periodista nos contaba que los políticos definen al «manzanillo» como el político rival. Lo mismo se puede decir de los «corruptos», en cuanto hay alguien en un cargo se convierte en «corrupto» y los demás aspirantes, la inmensa mayoría de los colombianos educados, se convierten en la gente honrada. Porque como es bien sabido, el poder corrompe (y el poder absoluto corrompe absolutamente). Y como corolario de eso se verifica que los honrados hacen del país un paraíso trabajando de forma admirable, con tesón, inteligencia, probidad, lealtad, ambición y respeto por los demás, todo en vano, claro, porque lo echan a perder los malditos corruptos.
Ironía y seriedad
______Las personas que se quejan de que no saben si uno habla en serio o en broma cometen el error de creer que uno sí lo sabe. De hecho, cientos de veces me ha pasado que escribo la ironía más obvia y directa y aparecen personas que la toman en serio. Después de comprender que el líder anticorrupción más señalado es Daniel Samper y que casi todo el mundo piensa que la cura para la corrupción es la supresión de la democracia, toda ironía es ociosa.
El ideal de los «corruptos»
______Ya he explicado que las aspiraciones de los «corruptos» (ser ricos y favorecer a la familia y a los amigos) me parecen bastante razonables, ¡y claro que los demás colombianos se enorgullecen de no ser ricos y de no haber hecho nada por la familia ni por los amigos, del mismo modo que la honra del país parte de no haber arrojado nunca bombas atómicas, de no haber matado alemanes en la segunda guerra, etc.! Hace poco leí algo sobre las decisiones de un Consejo de Ministros en un contexto que no era propiamente el de la corrupción: se reúnen unos señores y deciden cuántos millones asignarán a una región determinada, a una ONG, a un proyecto o tarea... Me dio asco. ¿Quién les va a creer que no favorecen su propio interés? Para suponer que uno asigna grandes fortunas ajenas a un proyecto o al otro sin pensar en el impacto que eso tendrá en su propia carrera hace falta ser un mentiroso enfermizo.
Lo malo de la rosca...
______Yo sé quién cree eso: alguien que sueñe con ese puesto porque ve que el país está mal administrado porque los políticos roban y favorecen a sus parientes y amigos. ¡Qué bien lo haría él o ella! Muchas veces he pensado en ponerle un nombre a esa variante del colombianismo, según la cual todo el problema es que el presidente no sea uno. Y es que por raro que parezca he llegado a enterarme de que los países ricos y más o menos armónicos lo son porque la gente se ha dedicado a trabajar en serio y a superarse, a ahorrar y a aprender, a inventar y a defenderse de los abusos funcionariales... No me puedo imaginar ningún país que sea rico porque la gente haya combatido a los «corruptos».
El partido de los corruptos
______El escritor Juan Benet decía que había que desconfiar de cualquier político que enarbolara la bandera anticorrupción: ¿qué discusión podría haber cuando no hay ningún partido que se declare defensor de la corrupción? Lo interesante, lo que asegura para siempre la corrupción y la anticorrupción es que prácticamente ninguno de los que odian a los corruptos y creen que todos los políticos lo son piensan en quitar recursos a esos políticos: por definición la anticorrupción es estatista, la sola idea de privatizar las empresas públicas y los servicios llena de furor a los indignados enemigos de la corrupción, que se sienten despojados cuando esos servicios son de empresarios particulares que cobran el precio que pueden y no el que conviene a su interés político.
El patrimonio de todos
______Si algo hace hervir la sangre de esos justicieros es por ejemplo la idea de que la educación o la salud se vuelvan mercancías con las que se negocia para ganar plata. ¡Ya tienen demasiada paciencia para soportar que la comida, el vestido, el transporte y la vivienda estén en manos privadas! Porque cuando se hurga en las razones de esa mayoría honrada que condena a los corruptos siempre se les nota la certeza de que todo debería ser provisto por el Estado. Es decir, su queja proviene del abandono en que sienten que deja el Estado a los pobres, aunque los que más ruido hacen no son propiamente pobres, y mucho menos productivos, sino empleados estatales de bajo rango con aspiraciones a algún ascenso.
El saber sobra
______Es una gran pérdida de tiempo: los robos de los políticos serán menores cuando no tengan de dónde sacar, pero la mayoría de los colombianos opinantes son sobre todo aspirantes a cargos públicos que lamentan la corrupción de los funcionarios que ha habido hasta ahora en la certeza de que ellos sí serían malas personas con sus parientes y amigos y se sacrificarían para no enriquecerse. El hecho de que esas retóricas aseguren para siempre la exacción de políticos ineptos ya está en sus propias palabras: ¿alguno de esos patriotas se detiene a estudiar la lógica económica, las realidades de la administración pública, etc.?
La revolución permanente
______Esos anticorruptos son en realidad pre-corruptos, corruptos frustrados que no pueden robar y se lamentan. Para oponerse de verdad a la corrupción hay que plantearse superar el estatismo, y sobre todo plantearse la propia vida por fuera de los cargos públicos. Eso también existe en Colombia, sólo que las personas que lo experimentan no opinan en las ediciones electrónicas de los periódicos ni en los blogs. Son la gente que trabaja duro por una miseria, tanto en el puesto de arepas o en el taller de remontadora de calzado como en cualquier empleo en cualquier empresa. Lo que pasa es que la sociedad no está dominada por esos sectores sino por los protagonistas del ciclo de revolcones incesantes en que cae la oligarquía y suben los que siempre la han combatido en aras de la administración limpia, hasta que pasan unos años y vuelve a ocurrir lo mismo.
El corazón justiciero
______Pero es como arar en el mar, los colombianos que leen en internet se toman a insulto la mera idea de que haya que trabajar, lo que quieren es tumbar a todos esos corruptos. O al menos maldecirlos y compartir con los demás justicieros ese amor propio que despierta estar en el bando del bien, observando con asco a esos miserables que se pasean en sus ferraris con esas rameras despampanantes y no tienen la menor sensibilidad hacia los mendigos que crean con su mala administración.
______Políticos ladrones hay en todas partes, pero el que los políticos ladrones latentes sean el tipo humano dominante es lo que hace de Colombia lo que es. La vida del país se podría resumir en una representación del barroco que ejecutan los internos en un patio de prisión, y sin un verdadero ascenso de los productores no se podrá salir del atraso. Un atraso del que la indignación rutinaria y brutal de los enemigos de los corruptos es el síntoma más característico.



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