miércoles, enero 19, 2022

La esencia del socialismo

La nueva ley de arrendamientos urbanos aprobada por el Congreso de los Diputados del Reino de España prohíbe cobrar por el alquiler de una vivienda más de un tercio del ingreso de la familia, y el resultado que está teniendo es que para conseguir un piso de 700 euros hay que demostrar que uno se gana dos mil. Y como para muchas familias eso no es posible, tienen que ir a mendigar al Ayuntamiento para que comprueben lo pobres que son y así recibir su justa protección. Lo que contribuiría a remediar el problema es aprovechar la especulación para favorecer inversiones en viviendas de alquiler de distintos precios. Pero eso dejaría a los socialistas de diversos clanes sin poder favorecer a los pobres que ellos mismos crean.

La gente debería prestar más atención a lo que está pasando en el país que los hispanoamericanos llamamos "madre patria", siendo que esta expresión se usa para referirse a la patria de cualquiera. España es nuestro hermano mayor, nuestro aliado en el primer mundo, nuestro inversor y nuestro proveedor de turistas. También es un faro intelectual porque ningún país hispano exporta más libros. Pero en definitiva está en un proceso de aniquilación por el sectarismo del gobierno socialcomunista, que se apoya en los que quieren separarse de España, en los herederos del terrorismo y en los comunistas del jefe de las FARC Enrique Santiago. Con el populismo ambientalista y feminista intentan mantener a la sociedad en permanente discordia y culpabilizada por su anhelo de bienestar. Y su único objetivo es conservar los cargos y el acceso al gasto público. No se debe pasar por alto que son los mismos que se han lucrado del expolio de Venezuela.

El misterio es cómo fue elegido Pedro Sánchez por los españoles hace dos años y la respuesta es que en España hay una "mayoría moral" —que yo relaciono con el sustrato católico, sustrato al que yo relaciono con la Antigüedad grecorromana— cuya divisa es que la riqueza de unos es un despojo a los demás. Nada más falso, la riqueza de los inventores del teléfono móvil se debe a la riqueza que nos han brindado con su producto, pues las posibilidades de comunicación se han multiplicado. En definitiva, hay una casta de dueños del Estado que despojan a los que trabajan para mantener a los que los eligen.

Lo que es un desacierto, en alguna medida lo que los sostiene, es que se los identifique con la izquierda, pues la izquierda era el tercer estado, la clase burguesa, que adoptaba los valores liberales de igualdad y libertad. El liberalismo llevó a los británicos a prohibir y perseguir el tráfico de esclavos y a los estadounidenses a emprender una guerra civil para abolir la esclavitud. Cuando comenzó, el socialismo se presentaba como un movimiento de la clase obrera que buscaba la igualdad y conseguía derechos laborales. A partir de la implantación de la tiranía soviética, los socialistas se dividieron entre comunistas y socialdemócratas, entre los cuales no habría que contar al PSOE, que era un partido marxista leninista que buscaba la dictadura del proletariado.

¿Realmente produjo igualdad el comunismo en alguna parte? La pobreza es una injusticia mayor que la desigualdad, pero no es cierto que hubiera ningún "reparto igualitario de la pobreza". En realidad, los poderosos verdugos de Lenin tenían acceso a todos los recursos y la gente se moría de hambre y frío. El comunismo en Rusia no fue para los siervos la redención sino la perpetuación de su opresión, exactamente como en Cuba para los descendientes de esclavos, o como en Colombia para los pueblos amerindios. La verdadera igualdad consiste en que el individuo sea libre y pueda prosperar con el fruto de su trabajo sea cual sea su sexo, su procedencia étnica o regional, su conexión con el poder político y su vida privada. Es lo opuesto del socialismo.

De modo que si lo de la izquierda es igualdad y libertad, el socialismo, incluido el español no es de izquierda sino la expresión de una casta de dominadores, y vista su calidad intelectual, ética y estética, al final sólo una casta de bandidos. Las continuas campañas "iconoclastas" con las estatuas de los conquistadores, que no han sido tan violentas en España como en otras partes, es una muestra del aprecio que tienen estos totalitarios por la opinión ajena y por la verdad.

Y cuando se piensa en los votantes queda claro que los posee el "pesar por el bien ajeno", que era como antes definía la envidia el diccionario normativo. Imagínense ese Colón y esos marineros a veces forzados que lo acompañaban y que se atrevieron a navegar hacia el oeste en aras de un sueño improbable. Si no hubiera habido un continente en medio, Colón no habría llegado nunca a la India, cosa que sí consiguieron los portugueses pocos años después. O tantos de esos hombres admirables, de cuyo ejemplo procede la gran cultura española, son sólo agentes del mal comparados con las personas rectas y justas del siglo XXI, ejemplo de tolerancia y de lucha contra la transfobia y la bifobia.

Algo grave ocurre cuando al menos la mitad de los votantes se dejan embaucar por esas mentiras miserables. A la mayoría de los votantes de Podemos y el PSOE les importa muy poco lo que hicieran los conquistadores hace varios siglos, pero se apuntan a la superioridad moral de los que no consiguen nada que no sea lo que roban o mendigan. Cuando yo era adolescente conocí a un tipo que había estado en España y había detectado al "mendigo orgulloso", a la clase de persona que ve con desprecio al rico porque se sabe preferido para entrar en el cielo. Esa gente es la que vota por esos cursis y mentirosos y creadores de pobreza. Eso no es igualitarismo sino privilegio, porque por ese medio los clientes de los políticos acceden a bienes que no han producido.

Al igual que en toda Hispanoamérica, en España el socialismo es un puro atavismo, la vieja costumbre de parasitar a los demás gracias al servilismo con los poderosos. Eso es lo que representa Pedro Sánchez y su gobierno, el retorno al caciquismo del siglo XIX. Hay que entender que no es progreso sino retroceso, que el progreso debe ser ante todo aumento del bienestar material para todos y lo que trae el socialcomunismo es aumento del bienestar para los vividores de la ideología y el parasitismo funcionarial y miseria para el resto. La gracia es que les va mejor cuanto peor esté la gente.

Y es el error de los supuestos enemigos del socialismo, que a menudo se aferran a la nostalgia de un pasado de jerarquías claras y orden en realidad semiesclavista. En todas partes el que quiera combatir al socialismo tiene que demostrar que su propuesta traerá más equidad y más bienestar, que ha pensado bien en cómo garantizar a todos empleo y seguridad. Por eso lo de hablar de izquierda y derecha es una concesión letal, porque ellos no son la izquierda sino la casta parásita.

La presión sobre los alquileres urbanos, que ciertamente es un problema grave en toda Europa, no se remediará, como nada, con controles de precios, sólo con la ampliación de la oferta. La gente ignorante cree que el calzado más o menos correcto es algo natural, pero basta una persona mayor de sesenta años, por ejemplo en Colombia, para recordar gente que iba descalza o las "cotizas" de los campesinos del altiplano. La forma en que todo el mundo accede a un calzado aceptable no es forzando a los fabricantes a perder dinero sino lo contrario, alentándolos a ganar más en un entorno de libre competencia. ¿Es imposible entender eso? Naturalmente pesa más la envidia y el sustrato religioso, la vacuna que inocularon los sacerdotes católicos, contra la riqueza. La venganza contra el rico es un resorte muy poderoso y la gente que la ejerce, los votantes de Podemos, se siente grávida de elevada moralidad. Baste pensar en el rechazo de esos patanes totalitarios al regalo que hizo Amancio Ortega de aparatos hospitalarios por valor de más de 300 millones de euros. El hecho de que sea tan rico los agravia, no es complicado pensar que no les ha robado nada, pero ¿cómo se atreve a tener más que ellos?

La esencia del socialismo es la conversión del Estado en una gran banda de malhechores cuando se renuncia a la ley democrática. No es raro que en Sudamérica la expresión más clara del fascismo, el peronismo, que incluso después de la derrota nazi seguía apoyando a Franco y protegiendo a criminales alemanes fugitivos, el partido nacido de la fascinación de un militar por la figura de Mussolini, sea hoy un partido del Foro de Sao Paulo.

En el mundo de este siglo hay naciones que se hacen poderosas y prosperan, como ocurre con muchas de Asia y Oceanía, mientras que la "iberosfera" sigue siendo el terreno de los demagogos aniquiladores y el retroceso constante. Hay que movilizar a la gente para frenarlos, sobre todo en Colombia, donde cuentan con muchas bazas para conquistar el poder, como la ausencia de oposición, la abundancia de recursos de la cocaína, el control del sistema de recuento y formidables mecanismos de compra de votos.

Pero es necesario demostrar que no es una oferta de igualdad sino de castigo y despojo a los que producen en beneficio del clero funcionarial y de la masa que vocifera e incendia. Sin esa pedagogía aplicada en gran escala no habrá forma de contenerlos.

(Publicado en el blog País Bizarro el 1 de noviembre de 2021.)