domingo, setiembre 25, 2011

La izquierda colombiana es un grupo étnico


1. El país de las mentiras
Lo que más impresiona a quien lee la prensa colombiana y ha tenido ocasión de vivir en otros sitios es la mentira. Ante la desfachatez de quienes publican, inmediatamente resultan explicables los registros del país en materia de criminalidad. El pobre desesperado o el iluso que quiere volverse rico con alguna pilatuna sólo aprenden la mala fe que les enseñan los poderosos y prestigiosos. Es prácticamente imposible leer en un mismo día tres columnas de opinión que no contengan mentiras desvergonzadas o añagazas retóricas que en un ambiente menos envilecido despertarían automáticamente asco en el lector (las perlas de los sicarios morales que persiguen al ex presidente Uribe son características, y describen de por sí el antiuribismo).

Pero no ha de creer el lector que las mentiras son sólo producto de exaltados o manipuladores sin mérito o prestigio. Casi que cuanto mayor es el rango de quien escribe, más brutales y desvergonzadas son sus mentiras. El caso de Salomón Kalmanovitz, que estimaba en varios billones lo que se dejaba de cobrar por las exenciones a la inversión y al tiempo denunciaba que tal inversión no existía, es paradigmático. En el fondo, el lector desconoce por completo la noción de verdad y sólo busca términos en los que la condena de quienes percibe como diferentes le proporcione buena conciencia. Por eso los mentirosos no se esfuerzan mucho en sus maquinaciones.

Hace poco leí una perla sobre la historia de la izquierda colombiana escrita por Jorge Orlando Melo que me reveló hasta qué punto esas mentiras burdas encuentran un público en el que la ideología sirve de pretexto al delito. Si tan importante personaje dice tantas mentiras ridículas, ¿qué se puede esperar de quienes lo leen? ¿Qué puede pasar en un país donde se desconoce por completo el principio de realidad? Voy a comentar dicho escrito.
Izquierda y derecha son términos convencionales, sin sentido muy preciso. Una misma idea- la democracia, o el respeto de las libertades- ha sido reclamada por unos y otros: la derecha las defendió contra las dictaduras comunistas; la izquierda contra los regímenes militares o fascistas. A pesar de todo, derecha e izquierda aluden a diferencias reales de opinión o talante y no desaparecerán fácilmente del idioma.
Después de la vaguedad viene la falacia. Como no se puede complacer a un público "izquierdista" con la previsible asociación bueno-malo se desfigura la historia. ¿Es el socialismo de izquierda o de derecha? Ahí no se entra porque resultaría molesto que el socialismo de Mussolini o Hitler resultara tan parecido al del jemer rojo o la dictadura coreana. ¿Era Hitler de derecha? ¿Cómo es que lo combatió el tory Churchill? ¿Era éste el Hitler británico? El público colombiano siempre acomoda las cosas para que resulten fáciles. Por eso es raro que haya alguien que no asocie el liberalismo con el fascismo: ambos son de derecha y capitalistas.

Sobre la izquierda y la derecha decía Ortega que ser de una o de otra implicaban hemiplejía moral. Tratándose del contexto colombiano, sobre todo son un barniz de otra cosa. Para empezar, ¿quién es de derecha? ¿Era Andrés Pastrana de derecha? ¿Dónde lo dice? ¿Y Uribe? Bah, para el joven adoctrinado en alguna de las "universidades" todos los que no reciten la propaganda fariana son de extrema derecha y no hace falta que lo proclamen. Mientras que casi todos los lectores de prensa son de izquierda, casi nadie es de derecha.

Sigue Melo:
Simplificando, la derecha ha defendido una sociedad jerárquica, cuyas desigualdades se consideran razonables, mientras que a la izquierda se ha solidarizado con los pobres y los débiles. La búsqueda de oportunidades iguales para todos motivó su acción y le dio su fuerza.
La simplificación es genial. ¡Quién hallara algo tan claro! Fuera de Colombia sólo un criminal muy malintencionado suscribiría eso, refiriéndose a la izquierda colombiana. Mucha gente cree eso de la izquierda de otros países, pero respecto de la izquierda colombiana es la mentira más grotesca que uno puede leer. Más adelante lo explicaré
En Colombia, la izquierda puede identificarse, a partir de 1960, con la simpatía por la revolución cubana, el rechazo a los partidos tradicionales, la crítica a la desigualdad social y a las limitaciones de la democracia y el apoyo a grandes reformas sociales.
Es apenas el párrafo siguiente. ¿Cómo puede alguien oponerse a una sociedad jerárquica y tener simpatía por la Revolución cubana? ¿Puede haber una definición más precisa de sociedad jerárquica que la implantada por una turba de matones que disponen de la vida y los bienes de quien quieren? La crítica a la desigualdad social es obvia en todos los partidos que no gobiernan, y respecto a las limitaciones de la democracia, siguiendo la vieja simpatía por la Revolución cubana, de lo que se trataba era de suprimirla. Las grandes reformas sociales son elementos de propaganda toda vez que el paraíso soviético o chino no convenció nunca a las mayorías.
Si uno admite que Colombia es muy desigual, y que los viejos partidos defendieron sobre todo a grupos minoritarios, lo sorprendente es que tan pocos hayan apoyado los grupos de izquierda y tantos sigan votando por los partidos tradicionales. El escaso apoyo que ha recibido la izquierda se ha explicado por los males que debía combatir: por la falta de democracia, por las restricciones electorales, por la violencia de que ha sido víctima.
Colombia es muy desigual porque todo se lo roban los de izquierda, o los padres y abuelos de los de izquierda. ¿De dónde saca este mentiroso que los viejos partidos defendieron sobre todo a grupos minoritarios? Ahí la falacia es el sobreentendido: las mayorías son de izquierda porque como siempre hay más pobres que ricos y los viejos partidos no se dedicaron a expropiar a los ricos, luego son los partidos de los ricos a los que por falta de educación votaban los pobres, en lugar de votar a sus representantes naturales, los de izquierda (la ideología es el único supuesto que hace posible compartir semejante perla). Que alguien con esa "carreta" sea profesor en una universidad ya muestra la cultura del país. Las causas del fracaso que atribuye Melo a la izquierda son geniales: no hay democracia para imponer el sistema soviético, chino o cubano (que es lo que pretendía la izquierda), hay restricciones electorales (ahora mismo se ve, aunque no sale en la prensa: asesinatos de candidatos que no convienen a la izquierda) y la izquierda ha sido víctima de una ínfima parte de la violencia que ha practicado.
Aunque esto es cierto, son excusas débiles: donde hay menos democracia más puede la izquierda convertirse en su portavoz; frente a la violencia podía haberse convertirse, sin ambigüedad alguna, en la defensora de la paz. Mi opinión es que la izquierda falló porque buscó a veces el poder sin el apoyo de la opinión o porque buscó este apoyo mediante estrategias de corto plazo, sin un proyecto atractivo para los colombianos.
Melo no niega las explicaciones anteriores, sino que tiene unas mejores, hasta con reproches. ¡No tuvo un proyecto atractivo para que los colombianos quisieran vivir en un país como Rumania o Cuba y en cambio se ilusionaran con Estados Unidos? ¿O cómo es que NINGÚN país en el que hayan gobernado por largo plazo los comunistas es próspero y equilibrado? ¿O es que la izquierda colombiana no era comunista? Las mentiras son de una tosquedad que escandalizaría en una prisión juvenil, pero en Colombia son ideas de grandes académicos.
Muchas de sus propuestas han resultado, paradojalmente, contrarias a los intereses de los grupos populares y a los propios objetivos de la izquierda. Daré cuatro ejemplos que explican por qué solo ahora, cuando ha corregido algunos, el 20 o 30% de la población esté lista a respaldarla.
Aquí viene una perla interesantísima: la izquierda es una concepción ontológica cuyos objetivos difieren de sus propuestas.
1. En la década de 1960 los grupos de izquierda rechazaron el control de natalidad, promovido por el gobierno de Alberto Lleras, como una política imperialista. Se pusieron así contra las mujeres y al lado de la Iglesia.
Tremenda explicación de que la gente no quisiera el comunismo.
2. La izquierda defendió la violencia como medio de justicia social. Algunos apoyaron las guerrillas o las justificaron a nombre de la “violencia institucional” o de las fallas de la democracia. Otros le tenían simpatía: era un error estratégico, pero se trataba de héroes perseguidos por el sistema. Así desvalorizó la democracia y las libertades que reclamaba para sus amigos armados; e hizo más fácil que la extrema derecha creara organismos de retaliación, más fuertes y despiadados que la guerrilla; identificó a la izquierda con la violencia y la inseguridad y logró que el anhelo de ciudades y campos seguros, sin violencia, se identificara con la derecha. Y la existencia de la guerrilla impidió la formación de un partido fuerte que representara los sectores populares.
Qué curioso. La idea de un partido de izquierda que jugara a provocar la insurrección, en oposición al foco guerrillero o a la guerra popular prolongada, ya se discutía en los setenta, pero los que tuvieron éxito e impusieron una constitución fueron los que secuestraron y asesinaron a Mercado y se tomaron la embajada de la República Dominicana, antes del Palacio de Justicia y la fiesta de Tacueyó. La mentira más repugnante de ese párrafo es la supuesta relación de los comunistas con las bandas de asesinos como un fenómeno del pasado. ¿Habrán pedido en algún momento la desmovilización de los terroristas de las FARC y el ELN?
3. También desde entonces se rechazó la democracia. Algunos aceptaban participar en sus rituales electorales, pero advirtiendo que no creían en ellos: se trataba de mostrar las deficiencias de la democracia burguesa. Otros promovieron la abstención, con éxito duradero. Así, la izquierda alejó del voto a los ciudadanos a los que hoy pide apoyo, y desvalorizó la democracia que defiende.
¿Qué es "democracia"? La izquierda es hostil a la democracia porque es marxista y quiere un sistema de partido único. ¿O no simpatiza con la Revolución cubana? Ya es una tradición de los paniaguados como Melo, cuya carrera se basa en la lealtad a los propósitos de los empresarios del terror, dueños de las universidades públicas, que se considere "democracia" a esa tiranía. ¿O alguien recuerda remotamente a alguna persona del PDA o aun del Partido Verde que proponga que haya elecciones en Cuba?
4. También es equivocado el apoyo a algunos intereses gremiales. En el siglo XIX Marx atacó a los terratenientes que querían ser protegidos, a nombre de los empleos campesinos. Hoy, la mayoría de los izquierdistas rechazan el libre cambio y defienden un sistema en el que los ciudadanos pagan, incluidos en los precios de los productos, impuestos para subsidiar a los empresarios rurales. El rechazo al libre comercio (y al TLC) es un nuevo error. Los otros tres ya se abandonaron, pero el apoyo a los terratenientes, a costa del salario de los trabajadores, va a salirle caro, pues va contra la igualdad y el bienestar de las mayorías.
La asociación con los terratenientes y el rechazo al libre comercio están en la identidad más profunda de la izquierda colombiana, pero ¿de qué modo espera Melo que unos marxistas sean defensores del libre comercio? De repente con cuatro frasecitas el sentido de la política "izquierdista" (un régimen como el cubano) resulta olvidado: ¡Melo les encontró nuevos objetivos!, incluso MIENTE diciendo que ya dejaron de cobrar las masacres y defienden el sistema democrático. ¿Buscan la caída de Chávez? Los terroristas no son tan descarados.
La creencia –derechista- en que el puro desarrollo económico crea igualdad no tiene muchas bases. Sin políticas de igualdad los beneficios del desarrollo se seguirán repartiendo mal. A Colombia le han hecho mucha falta, y hoy más que nunca, partidos de izquierda, que ayuden a formar una sociedad más democrática, equitativa e igualitaria. Pero para que la izquierda logre un respaldo mayor de los ciudadanos tiene que ser más coherente, borrar los restos de tolerancia a la violencia y asumir la democracia como su único horizonte.
La primera frase no sólo es una mentira, sino que carece de sentido. ¿Desde cuándo a la derecha le interesa la igualdad? ¿No defendía una sociedad jerárquica? La igualdad que provee el desarrollo económico no lo es respecto al valor del patrimonio de cada persona (el amado líder norcoreano podría, no importa, poseer tan poco dinero como el último de sus esclavos), pero sí respecto a la esperanza de vida, a las calorías y proteínas que se ingieren, al acceso al conocimiento, a la seguridad y al acceso a servicios de justicia eficientes, etc. El desarrollo económico (dependiente de una racionalidad opuesta al estatismo de los castristas), junto con la libertad individual (que combaten los castristas), la democracia (que siempre han querido abolir en aras de un sistema de partido único, como ocurre en Venezuela y poco a poco también en Brasil y Argentina) y el imperio de la ley (que en Colombia han reemplazado con la arbitrariedad más atroz), generan mundos en los que los castristas son modas folclóricas. Si algo hace daño a Colombia son esas sectas criminales.

2. Teoría del Estado
Cierto anticomunismo pueril parte de la experiencia soviética y de los demás países comunistas para suponer que el comunismo es un proyecto en el que todo está sometido al Estado. Ése sería en rigor el proyecto fascista, y sobre todo el nazi. Antes de 1917 un marxista era alguien que pretendía la abolición del Estado, y su única diferencia importante con un anarquista correspondía al sentido práctico que le aconsejaba un periodo de "dictadura del proletariado", que regiría mientras desaparecían las clases sociales. He escrito "pueril" porque supone que los comunistas antes de tener el poder eran perversos estafadores con un plan opresor. No hay ninguna razón para suponer tal cosa: el sueño de la sociedad sin clases correspondía al anhelo de eliminar las diferencias de clase, de redimir a los hombres y de proveer (no por parte del Estado sino de la sociedad), "a cada cual según su necesidad" y demandar "de cada cual según su capacidad", según la frase de Lenin que hace unas décadas todos conocían.

Es decir, la aplicación de la utopía y las fisuras del ensueño produjeron el infierno, pero de por sí los soñadores no eran criminales: fue la máquina a la que rindieron culto y la clase que encarnó su dictadura la que lo produjo. Los horrores del comunismo soviético o chino habrían sido inconcebibles en países acostumbrados a la libertad y en los que no hubiera tradiciones totalitarias y de ingeniería social. Rusia apenas llevaba medio siglo sin servidumbre, y el régimen zarista contaba con una burocracia omnipotente que hizo de precursora de los comunistas.

En 1917 Lenin publicó un libro, El Estado y la revolución, en el que explica el ideal comunista y la necesidad de la "dictadura del proletariado". Cuando se enfrenta a la cuestión de definir el Estado responde que es el aparato de dominación de una clase por otra. Por eso le parecía deseable su extinción. El Estado burgués que imperaba en la Europa de la época era para él la máquina de dominación al servicio de la clase burguesa. Claro que si hubiera que ir a estudiar la historia, las teorías del Manifiesto comunista vendrían a ser insuficientes: se explica el origen de la burguesía, pero eso en sociedades arraigadas como las de los grandes países de Europa occidental. ¿De dónde vienen las clases que dominan el Estado en las demás sociedades?

Haciendo a un lado a Lenin podremos preguntarnos nosotros cuál es el origen del Estado. Sin ninguna vacilación podemos afirmar que se trata de una estructura de mando que obedece a una autoridad y a una ley, pero el origen de éstas siempre es la dominación de un grupo humano por otro. Uno de los textos legales más antiguos que se conocen, el Código de Manu, base de la sociedad india, se propone crear cuatro razas con funciones claramente delimitadas. Los que no sirven a ese fin deben ser excluidos y a la larga exterminados.

Friedrich Nietzsche cita un fragmento de dicho código:
El tercer edicto, por ejemplo (Avadana‐Sastra I), el de «las legumbres impuras», prescribe que el único alimento permitido a los chandalas serán los ajos y las cebollas, en atención a que la Escritura sagrada prohíbe darles grano o frutos que tengan granos, darles agua o fuego. Ese mismo edicto establece que el agua que necesiten no la tomarán ni de los ríos ni de las fuentes ni de los estanques, sino únicamente de los accesos a los charcos y de los agujeros hechos por las pisadas de los animales. Asimismo se les prohíbe lavar sus ropas y lavarse a sí mismos, puesto que el agua que graciosamente se les concede sólo es lícito utilizarla para aplacar la sed. Finalmente, se prohíbe a las mujeres sudras asistir en el parto a las mujeres chandalas, y asimismo se prohíbe a estas últimas asistirse entre si en ese caso...
Todo esto interesa sobremanera respecto al sentido de la izquierda colombiana porque las clases dominantes de un Estado en la mayoría de los casos tienen un origen étnico preciso. Las cuatro razas del Código de Manu corresponden, sobre todo las dos superiores, a los descendientes de los conquistadores indoeuropeos. La palabra "ario" se usaba para designar a las clases superiores de las sociedades india y persa. De hecho, "Irán" significa "país de los arios". Así: también palabras de uso común como "franco" (en "paso franco", por ejemplo) aluden a privilegios que tenían los francos en la Edad Media.

En otra parte expliqué la relación que en mi opinión existe entre la universidad y la guerrilla. Esta vez quiero insistir acerca de la historia del Estado colombiano, porque ese grupo étnico fundador del país y heredero del Estado, sobre todo en lo que concierne al intento de mantener su cohesión, es lo que hemos dado en llamar en Colombia "izquierda".

3. La clase estatal y su generosa constitución
Se mire por donde se mire, todas las pretensiones de la llamada izquierda corresponden al afán de salvaguardar los privilegios y aun las tradiciones de ese grupo dominador. Para hacer más cómoda la lectura pondré párrafos separados y aun letras:

a) El origen de los militantes de primera hora, y de los que ocupan posiciones jerárquicas, es siempre de personas familiarizadas con privilegios estatales. También su condición: muchos tenían puestos estatales asegurados en cuanto terminaran la carrera. Eso es poco conocido, pero cualquiera que esté familiarizado con esos grupos lo sabe.

b) El medio en el que predomina esa ideología es el de las clases acomodadas y arraigadas de Bogotá, sobre todo. Baste leer la revista Semana, a un tiempo órgano del antiuribismo más rabioso y del consumismo de lujo.

c) Las pretensiones fundamentales del proyecto "izquierdista" van encaminadas a asegurar rentas para los que pueden disponer de empleos estatales, sobre todo de cierta consideración. El odio a los capitalistas se encauza de muchas maneras: los extranjeros, los judíos, los advenedizos. Los privilegios atroces de esos funcionarios izquierdistas no se compadecen en absoluto con la retórica justiciera e igualitaria, pero a nadie le molesta, dada la predisposición del colombiano (y en general de la gente que termina viviendo en sociedades comunistas) a la sumisión ante la jerarquía y al servilismo. Algo de esa ideología recuerda las pretensiones de los castellanos viejos de los tiempos de Francisco de Quevedo.

d) Las castas guerreras se vuelven castas sacerdotales cuando su dominación adquiere arraigo. En ese sentido, el medio en el que la ideología marxista trasplantada al medio tropical encontró público fue la universidad, más cuanto menos productiva y competitiva fuera la carrera que se estudiaba o se enseñaba.

e) En ningún ámbito es más hegemónica la ideología "izquierdista" que en el del Derecho: las pretensiones de mando absoluto, arbitrario y sin someterse a la ley y menos a cualquier noción de democracia de las cortes colombianas es sólo continuación del papel que dichas instituciones tenían en la época colonial, aunque siempre obedientes a una autoridad superior, entonces la Corona, ahora las grandes familias (que se permiten hasta magnicidios descarados y cuentan con la protección de los jueces).

f) Aludiendo a la Revolución cubana, Guillermo Cabrera Infante señalaba que la relativa minoría de blancos poco productivos eran los grandes beneficiarios de la Revolución, que les permitió acceder a empleos sin excesiva evaluación y a grandes beneficios gracias a la expropiación de los empresarios y extranjeros. Del mismo modo, aludiendo a la izquierda mexicana de su época, a su autoritarismo, Octavio Paz aludió a "una modernidad inauténtica". Se trata de la última sociedad hispánica que abolió la esclavitud, y de la que más resueltamente clasificó a la población en castas.

g) Los poderes fijos que hay en el interior del Estado, la burocracia tradicional, abrazaron con fervor el comunismo como bandera legitimadora de su jerarquía y de sus privilegios. No es nada raro que Wilson Borja fuera el presidente de la Federación Nacional de Trabajadores al Servicio del Estado. Lo mismo se puede decir del gremio de maestros: a medida que el gasto público crece y la burocracia crece con él, se integran en los niveles bajos personas mestizas o ajenas a la etnia dominante. Son tropa interesada, que prospera a costa de la miseria del resto.

Ese proyecto reaccionario, que pretende (y consigue) devolver el poder a sus dueños tradicionales a costa de la clase burguesa o empresarial que se formó durante las décadas de relativa paz del Frente Nacional, encontró el momento propicio durante el gobierno de Virgilio Barco: la insurrección del M-19 no estaba en condiciones de vencer al ejército, pero los políticos del gobernante Partido Liberal encontraron un aliado que podría asegurarles conservar el poder. De ahí surge la negociación, que por otra parte contó con la debilidad de la clase empresarial, insignificante en comparación con el poder de los traficantes de cocaína, aliados del M-19, y por otra parte debilitada en cualquier aspiración de poder frente a la organización estatal por el entonces reciente descubrimiento de Caño Limón y la promesa de una dilatada bonanza petrolera.

Los rasgos que definen dicha constitución corresponden de forma sistemática al interés de ese viejo orden. La acción de tutela es la supresión del derecho en defensa del capricho de la autoridad, cuyas lealtades familiares y sociales corresponden a esas características étnicas. Los derechos fundamentales no son objetivos deseables que la sociedad podría alcanzar, sino bienes efectivos que las clientelas de los jueces pueden reclamar. La expansión decretada del Estado supone de nuevo un despojo sistemático de los demás ciudadanos, siempre en favor de los sueldos elevados y las labores cómodas e inevaluables de los funcionarios. No es ninguna sorpresa que sus resultados sean espantosos en términos de desarrollo social, lo inverosímil es que a todas horas se pretenda legitimar su bondad gracias a las intenciones que se atribuyen a sus redactores. Eso sólo es MALA FE. Como tomarse en serio las promesas de los políticos ladrones y después inventarse justificaciones para sus desmanes.

A quienes hayan llegado hasta aquí les pido perdón por este texto tan largo. Mientras no se entienda la necesidad de combatir la mentira, poco se hará para vencer el látigo de los opresores.

(Publicado en el blog Atrabilioso el 13 de junio de 2011.)