sábado, septiembre 09, 2006

La moral de la cultura

Voy a copiar las cuatro acepciones que aparecen en el diccionario de cultura, que son complementarias y remiten a una misma noción que no se enuncia en ninguna de las definiciones:

1. f. cultivo.
2. f. Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico.
3. f. Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.
4. f. ant. Culto religioso.

______Pero primero conviene prestar atención a la segunda, a la que se usa para aludir a la calidad de alguien: «Fulanito tiene una gran cultura», es una frase que alude a una serie de conocimientos, experiencias, aptitudes que de algún modo determinan la calidad de una persona. De la persona que se ha «cultivado» y puede juzgar con más sensatez las cosas.

Sentido de la vida humana

______Pocas cosas resultan más intolerables que el rencor de las personas ordinarias contra quienes disfrutan de ese privilegio. Se puede decir que esas personas «cultas» son al mismo tiempo la meta de una sociedad y su punto de partida, que la política y la economía y el derecho sólo adquieren sentido en cuanto se conciben como labores que tienen ese objetivo, formar personas capaces de apartarse de las pasiones y tareas cotidianas en pos de algo que está más allá de nosotros y que a la vez entienden la realidad partiendo de una percepción más completa. Esas personas sirven de ejemplo a quienes nacen después y son la base del verdadero progreso o desarrollo de una comunidad.

Acerca de la belleza

______Usando otro lenguaje, eso que está más allá de nosotros y que queremos alcanzar y que determinó nuestra ruptura con los demás animales se llama lo bello, la belleza. Para Rilke sólo es el comienzo de algo terrible, «que todavía apenas soportamos», de algo que es terrible por cuanto está más allá de lo humano. Para Hannah Arendt se trata de una dimensión trascendente, algo que no puede reducirse a un bien útil. En la visión de esta pensadora, la atribución de una función pedagógica a la belleza falsea su concepto, con lo que es posible enlazar esa idea de la belleza con la acepción antigua de cultura: el culto religioso: no se adoraba a Dios porque ello sirviera a la comunidad sino que se adoraba a Dios porque se adoraba a Dios.
______De modo que no es un tema secundario ni ajeno a este blog sino tal vez el más importante. Y la forma en que tiene relación con los temas habituales lleva a pensar en la vida colombiana como conjunto y aun a encontrar una explicación al «conflicto», aunque no sin ayuda.

La promoción de la cultura

______Todo esto viene a cuento a raíz de una discusión motivada por una excelente columna de Alejandro Gaviria sobre los impuestos a los productos culturales y la resistencia que generan. El argumento de esa discusión que me interesa comentar es el del contraste entre el gasto en bienes culturales suntuosos y el que se dedica a la lectura.

______Según los cálculos de Jorge Orlando Melo, la ciudad de Bogotá invierte anualmente cuatro mil pesos por niño en libros y tres millones por asistente a los conciertos de la Filarmónica.

______Dentro de los comentarios a ese post, cuando un comentarista, en una operación característica, cuestiona esas cifras y convierte al «asistente a los conciertos» en el asistente a cada concierto, Gaviria copia la cita completa de Melo:

______Lo de Bogotá es más sorprendente, si se piensa que gasta 15.000 millones en la Filarmónica (en una ciudad que tiene otra sinfónica): como a sus 50 conciertos van en promedio 500 personas, son unas 25.000 asistentes al año. Así fueran 50.000, como son los mismos 5.000 que van a 10 conciertos, esto quiere decir que el distrito le regala a los beneficiarios de su politica cultural sinfónica probablemente unos 3 millones de pesos por cabeza: 4.000 pesos para que un niño de la escuela desarrolle su capacidad cultural, 3 millones para cada gomoso de clase media o alta que quiera ir a conciertos.

______Es muy llamativo que el comentarista que contaba cada asistencia a una actuación multitudinaria en un parque o de un estudiante a una actuación en un colegio, ¡después saliera a reclamar que según sus cuentas SÓLO se gastaban 68.000 pesos por asistente a un evento! Pero para que un niño desarrolle un hábito lector se gastan 4.000 pesos al año.

Los pobres financiando a los ricos

______Hay algo de todo eso que no se entiende bien: casi todas las personas que acuden a esos conciertos podrían pagar la entrada. Pero es mucho peor: tal como es Colombia, precisamente cobrar las entradas, ojalá a un precio muy alto, aumentaría la asistencia a esos conciertos y permitiría financiar a la orquesta. Una cosa es que los descendientes de la izquierda tengan que aguantarse todo ese tiempo oyendo ese ruido para poder exhibir distinción y clase, otra que encima pueda entrar cualquiera. Si al menos se pudiera estar seguro de que los demás asistentes son personas con sus influencias y su cultura...

El modelo universitario

______Pero así es la vida colombiana: ¿acaso ocurre algo distinto en la Universidad Nacional y en las demás universidades públicas? ¿Cuántas posibilidades de acceder a una carrera normal tiene una víctima de Fecode y cuántas los hijos de los titulados en esa carrera y con frecuencia en esa universidad que han ido a colegios privados de calidad? Cada vez que uno propone algo tan simple como que el estudiante pague su formación todos los beneficiados ponen el grito en el cielo. Naturalmente, lo que los hace contrahechos morales, es decir, colombianos, es que al mismo tiempo sean los adalides de la justicia social y condenen este cruel mundo de tanta «inequidad» (como dicen). La excusa con que defienden su privilegio es que al cobrarse la matrícula se estaría negando la educación superior a los pobres, ¡como si no estuviera de hecho negada hasta la misma lectura! Precisamente lo que podría servir para ampliar cupos y permitir estudiar a muchos insolventes sería usar los recursos que se regalan a los ricos para otorgar créditos blandos.

Cultura nacional

______Pero hasta ahora se mira la cuestión sólo desde el punto de vista del consumidor y no del creador. Éste tiene su propia agenda y su propio papel, a tal punto que las ventajas de que disfruta el consumidor o estudiante rico son insignificantes con las del profesor o funcionario cultural. Éstos tienen su proyecto de nación con grandes planteamientos en ciencia, arte o filosofía que requieren una inversión creciente por parte del Estado. Para restringir este post al mero tema cultural, varios de los que comentaron el escrito de A. Gaviria se refirieron a una cultura fílmica nacional. Uno terminó lamentándose:

______Sin incentivos creo que es obvio que vamos a quedar tan solo con las películas extranjeras, los conciertos de reguetón y uno que otro talento que a pesar de todo sale adelante. O, si no, qué otras opciones quedan?

______Hay que figurarse un país como EE UU con tantas películas y Colombia sin ninguna película, o con poquísimas, para entender el descontento y la aspiración patrióticos. El Estado tiene que invertir para que Colombia no se quede atrás, porque de otro modo el aficionado al cine se quedará sólo con John Ford y Kurosawa y Fellini y no podrá ver a genios de su patria.

El costo del cine

______Hace falta una hechura especial para llegar a plantearse algo así. En lugar de pensar en cómo la sociedad colombiana obtiene recursos para acceder al bienestar, para que todos tengan agua y luz eléctrica y los niños aprendan a leer, el sentido patriótico llama a gastar esos recursos en crear una gran cinematografía nacional. Bueno, el cine es muy caro, una sola película puede costar muchas decenas de millones de dólares. Pero por la cultura hay que hacer el sacrificio que haga falta. ¿Cuántos genios hay por ahí esperando su oportunidad, condenados a ver películas extranjeras mientras un Estado indolente se niega a apoyar el talento nacional? Lo más triste es que terminarán emigrando.

El lobby cultural

______Tan curiosa sensibilidad social de nuestros socialistas corresponde, como habrá adivinado el lector, a la vieja costumbre de ordeñar al Estado. El estudiante de cine sueña con hacerse un nombre en ese negocio y precisamente llegar a recibir ofertas de otros países, pero para eso necesita que el Estado le financie su carrera. Alrededor de ese noble objetivo existen grupos muy organizados y eficientes que tienen contactos en todas partes y hacen presión hábilmente. Siempre son de izquierda, pues la llamada izquierda sólo representa eso, los intereses parasitarios que se llevan los recursos públicos en beneficio propio.

El peligro neoliberal

______Mucha gente se pregunta qué es eso odioso que hay en el «funesto» neoliberalismo y ahí está la respuesta: la idea de que la sociedad gasta en la cultura que le interesa y no en la promoción de los grupos organizados que ejercen cierto dirigismo desde puestos de poder. En la medida en que mi familia es influyente yo tengo un diploma en cine, por ejemplo en Cuba, y exijo que se me pague para que la gente vea mi película y pueda admirarme. Pero a estos gobiernos lacayos del imperio no se les ocurre otra cosa que abrazar el neoliberalismo salvaje que impide tan elevadas metas. Siendo más precisos, el neoliberalismo pone en el centro el mercado, pone a hacer películas al que convence a un productor y a un inversor, no al que tiene un diploma y unos contactos. La rebelión contra esa amenaza tiene una explicación precisa.

El talento latente

______Del genio que no surgía pasamos al genio que necesita la ayuda estatal para surgir, pero no es difícil imaginarse que sólo se trata de un funcionario ansioso de su renta: lo que hace tan atractivo ese fomento de la cultura es que la evaluación a la que se somete es la lealtad al poder político. Si uno piensa en la literatura más vigorosa de Europa hace un siglo y en lo que le sucedió después de 1917 puede ver a qué conduce esa protección estatal a la cultura. Los grandes escritores rusos del XIX estaban sometidos a la evaluación de su público, y en el caso de otros artistas a la admiración que despertaran en los poderosos que los contrataban, tras la Revolución sólo contaba la adhesión al partido y las influencias que se tuvieran. Casi cualquiera podría ser escritor pues incluso la crítica estaba censurada. En cuanto escritor recibía una renta y cumplía algunas funciones para el partido, y el compromiso de publicación no estaba especialmente condicionado por la calidad. Algunos destacaban porque aspiraban a vender grandes tiradas o a ser traducidos, pero la mayoría simplemente disfrutaban de su reconocida calidad literaria. El izquierdismo de los intelectuales colombianos es la aspiración a una perfección semejante.

La intemperie

______Creo que era Estanislao Zuleta el que señalaba la diferencia entre la posibilidad y la necesidad de algo. Las cosas no se consiguen porque se pueda sino porque existe la necesidad. De no ser así no habría logros humanos que no provinieran de la gente más rica, la que tiene tiempo, recursos, información y aun pretensiones que le permiten plantearse hacer algo. Pero durante los siglos del esplendor europeo el artista no era más que un criado al servicio de los poderosos, nobles o eclesiásticos. En la Edad Media el escultor era un obrero más cuya fama no trascendía del gremio. Se puede decir que las únicas sociedades en las que los artistas han sido una pieza fundamental del poder son las tiranías totalitarias del siglo XX. Lo que permitió a la música alemana elevarse hasta reinar en todo el continente fue la competencia entre Estados ínfimos y no la disponibilidad de recursos. De otro modo en esos siglos los músicos habrían sido españoles, franceses o británicos. La expresión musical se hacía necesaria, no sólo posible por la disponibilidad de medios.

Protección a los débiles

______Y por eso lo que permitirá surgir a los artistas colombianos no es la protección estatal sino su esfuerzo en un ambiente que en todo caso es mucho menos hostil que el que encontraron los pioneros de cualquier arte en otras épocas. Sencillamente hay un cineasta que no destaca en ningún aspecto pero necesita su renta y su país se la proporciona como se la proporcionó a su padre y a su abuelo y a su bisabuelo; como se la proporciona al científico y al reformador social y al literato y al jurista. En el mundo normal en el que los cineastas viven de la taquilla y los autores de libros de los derechos de autor, esas personas no encuentran un lugar, pues a menudo carecen de la menor aptitud. Pero el Estado colombiano es muy solidario con el arte: como la mayoría de los artistas tienen algún parentesco con los políticos o con las familias poderosas...

La gente superior

______Ese vasto gremio es el mayor obstáculo que tiene el desarrollo espiritual en Colombia, pues sus resultados desaniman a los espectadores y su actitud sólo es una afrenta constante a la dignidad de los demás colombianos. Quien los conoce un poco descubre una conducta de soberbia incomprensible, un afán de ocultarse en alguna jerga, de exhibir conocimientos cuanto más exóticos mejor para crear esa distancia con los que no son artistas. Para esa clase de personas, en resumen los esclavistas de siempre, el arte sólo es un adorno, un recurso de refinamiento que reemplaza a los muebles o artilugios o vestidos costosísimos que importaban sus antepasados de Europa para marcar la distancia con sus víctimas. Por eso no es como afirma Gaviria que tengan el vicio de hacer alarde de su cultura, sino que ese alarde es el único sentido: lo que prueba verdaderamente el rango cuando ya cualquiera tiene carro y hasta diploma. Por eso el gasto público en bienes o esfuerzos artísticos de calidad sólo es un paso regresivo en favor de la opresión tradicional.

La vida colombiana

______Antes he planteado la posibilidad de que una orquesta filarmónica que no contara con recursos públicos fuera más viable en la medida en que podría financiarse cobrando entradas a los asistentes. Eso puede sonar un poco extraño, pero basta con pensar en el aspecto exclusivo que adquirirían los conciertos, la ocasión de ver de cerca y aun saludar a toda clase de personajes influyentes, para darse cuenta de que no es así. Sólo está el problema de que los músicos y su entorno son una clientela importante que consigue votos y por eso hay que gastar los recursos en ellos, pero despojados de esa relación tendrían mejores oportunidades. Basta con comparar la asistencia a actos de poesía en una ciudad colombiana con la que se da en un país del primer mundo y después relacionar esos datos con los índices de lectura de poesía: buena parte de los asistentes no tiene el menor interés, pero quiere obtener roce social con los columnistas y los políticos que acuden.

Sentido moral

______En definitiva, el desarrollo cultural en Colombia, por ejemplo en el caso del cineasta que espera hacer su película, depende de que haya un mercado nacional. Ese mercado surge en la medida en que por una parte aumente el nivel de vida y la renta general y por la otra haya más gente interesada en el cine o en la música o en cualquier otra expresión. ¿Cómo conseguir ambas cosas? Sin la menor duda, promoviendo la lectura, sobre todo entre los más jóvenes, sobre todo entre los pobres que pueden tener la aptitud para leer pero no encontrar los libros a tiempo. Pero es que eso es lo que temen los gremios de artistas de la llamada izquierda. Su único interés consiste en seguir disfrutando del mando en una sociedad aislada en la que la gente humilde está acomplejada por sus particularidades raciales y al tiempo que se llena de odio a EE UU gracias al adoctrinamiento admite a esos semidioses desdeñados por el imperio y toda la trama del sistema como sus superiores y líderes, como unos increíbles rendentores que además de ganarse el sueldo de decenas de personas como ellos por sus diplomas de artistas los miran con cariño y condescendencia, como a sus mascotas.
______¿Qué puede amenazar más ese orden que la lectura? La dimensión moral que se atribuía a la cultura queda como desnuda: lo que es a la vez una exigencia moral y cultural es la denuncia de esa farsa de unos vividores que encuentran en sus poses y en su magro refinamiento una excusa para humillar, despojar, oprimir y negar a los demás colombianos. No es que se alardee de algo como el que gana una justa deportiva, sino que al hacerse accesible el Chivas Regal a los narcotraficantes el recurso de superioridad que exhibe el bandido con más solera es la instalación, la pieza electroacústica, el blog en inglés

o
los
versos
llenos
de
silencio
________ silencio
...
_________...
trascendente
oh


13 comentarios:

  1. Bueno yo posteo bastantes artículos con videos en inglés, aunque generalmente hago las traducciones del caso, por lo que no sé si sentirme aludido o no. De cualquier manera, y más allá de nuestras diferencias, EXCELENTE ARTÍCULO. Gracias.

    ResponderEliminar
  2. Jeje, qué rápido. Yo creo que es fácil detectar la actitud de pose y superioridad de una persona, no se trata de que alguien escriba en inglés por una u otra necesidad, sino de esa actitud que es muy característica del petimetre que hace instalaciones y que tiene un solo lema en la vida: mirar desde arriba a los demás compatriotas.

    Gracias por participar.

    ResponderEliminar
  3. Pero el Estado colombiano es muy solidario con el arte: como la mayoría de los artistas tienen algún parentesco con los políticos o con las familias poderosas...

    Por eso el gasto público en bienes o esfuerzos artísticos de calidad sólo es un paso regresivo en favor de la opresión tradicional.

    Su único interés consiste en seguir disfrutando del mando en una sociedad aislada en la que la gente humilde está acomplejada por sus particularidades raciales y al tiempo que se llena de odio a EE UU gracias al adoctrinamiento admite a esos semidioses desdeñados por el imperio y toda la trama del sistema como sus superiores y líderes, como unos increíbles rendentores que además de ganarse el sueldo de decenas de personas como ellos por sus diplomas de artistas los miran con cariño y condescendencia, como a sus mascotas.

    que buen articulo jaime, comparto muchas de estas afirmaciones, van con una idea que tengo en la cabeza desde hace un par de años cuando mi padre me decia (y aun me dice cada que puede!), -en situaciones en las cuales vemos reflejada la ineficiencia estructural del estado y la cruda realidad-, si, el me decia "nunca esperes nada del estado, eso no es propio de una persona culta, ese arrodillamiento, ese conformismo no hace parte de las personas" jajaja, recuerdo tambien como satanizaba la limosna y enaltecia la cooperación y la solidaridad!

    ese eterno letargo en el que viven los ciudadanos colombianos es el peor enemigo de la cultura, esa idea arraigada de que el estado es un ser generoso que quiere llenar nuestras satisfacciones me parece anticultural y retrograda, asi se hable del iusnaturalismo y del sabroso estado social de derecho...la cultura es un fin, y asi se debe ver, no como un medio para alcanzar status social.

    saludos

    Hi6uera

    ResponderEliminar
  4. Hoy me gustó lo que escribiste y lo entendí. En ocasiones leo lo que escribes y estoy segura que eres una persona culta. De mucha lectura.
    En ocasiones aprendo en otras me siento confundida.
    Te felicito.

    ResponderEliminar
  5. Hui6uera: es que ese discurso estatista sólo es el pretexto de los ambiciosos para soliviantar a los que pueden jugarse la vida para asegurarles poder. Desgraciadamente es la tradición de Latinoamérica y en estos días vuelve a imperar. Al respecto le recomiendo un artículo de Rafael Nieto Loaiza en Semana.

    Yo creo que la transformación que experimentará Latinoamérica en este siglo es el ascenso de la gente que sabe que no puede confiar más que en sí misma y en su trabajo, puede que al final del Centroamérica llegue a ser más próspera que Venezuela o Argentina, porque una población que se esfuerza en superarse llega lejos y una que espera que le llegue la renta del gobierno termina matándose en la rapiña.

    Gracias por participar.

    ResponderEliminar
  6. Stella, bueno, es que la gente tiene opiniones diferentes, es lo normal, por eso vale la pena leer, no sólo para encontrar lo que uno ya sabe sino para descubrir visiones problemáticas, distintas a la de uno.

    Gracias por participar.

    ResponderEliminar
  7. buen articulo el que me recomendas, pero veo que falta un parrafo: el caso colombiano, y es justo este el que mas nos interesa a todos nosotros, ¿que esta sucediendo en colombia frente al poder ejecutivo?, ¿quien condena el presidencialismo criollo?¿que soluciones hay?..

    son muchas preguntas que se desprenden de este tema, me gustaria mas adelante que se hiciera un analisis de las ramas del poder público en colombia, de su independencia y horizontalidad y de la necesidad de consagrar otras ramas como el poder electoral, el poder de ordenamiento territorial, el poder de comunicación social, el de planificacion y desarrollo, y el poder fiscal popular.

    en colombia, en el panorama actual a mi modo de ver, se hace necesaria una reestructuracion de lo administrativo, se necesita un nuevo orden que este en pro de la democracia y que no presidencialize el poder. pero obviamnete estas propuestas no emanaran de las élites, ni mucho menos de la oposicion, pues a esta tambien le favorece en un futuro, si logran quedarse con el poder, encontrarse con un sistema administrativo viciado y facilmente manipulable.

    saludos jaime.

    ResponderEliminar
  8. Usurpador1:04 p. m.

    Bueno Ruiz: Ser culto no es garantía de nada. Cultos fueron El doctor Goebbels que tenía tantos conocimientos en literatura germánica. Cultos son Uribe y los Doctores de la derecha. Cultos muchos paramilitares y ganaderos. y Cultos muchos doctores de la izquierda (lectores de Borges, Cortazar, Gabo, Sartre, Kafka) que viven bien en Europa Criticando o alabando alternativamente al gobierno que los acoja o los "maltrate".
    Lastima que Ud. no hubiera ido a la reunion esa del TOLM que organizaron los mamertos blogers de este despreciable país.

    ResponderEliminar
  9. Cuando veo ciertos productos exitosos de la televisión norteamericana veo que muchos de los actores de los dramatizados, aun de las series cómicas menos elaboradas y de humor más facilista; llegaron allí tras una dura competencia con decenas de miles, la cual incluyó hambre, esfuerzo y talento. La mayoría sabe qué hacer si le ponen al frente un piano, modula razonablemente la voz cuando canta y sabe bailar (excepto Al Pacino, quien para esto último no nació). No creo, por lo anterior, que una política muy neoliberal necesariamente mate las posibilidades de crear grandes cosas y poder comer gracias a ello; esperaría más bien una dinámica más interesante. En el caso de los productos audiovisuales colombianos, el sector privado juega mucho también a la subvención y a otras malas artes. Hace mucho alguien me contó que Dago García tenía dinero para hacer películas porque vacunaba a los actores cambiando longitud de parlamentos en los libretos por dinero.
    Pienso que la música culta es uno de esos componentes del legado de Occidente que merecen ser divulgados y promovido su conocimiento entre las nuevas generaciones, con algo de apoyo estatal y privado. Supongo que las reflexiones de Melo acerca de los costos de la Filarmónica tienen cierto sustento (y trampitas aritméticas, como reducir el trabajo de la Orquesta a los conciertos de los sábados). Pero pasa por alto que las élites tipo 'nomeunto' no van a conciertos en el León de Greiff, donde toca hacer cola al lado de gente que no viste de manera distinguida y se puede tener sentado a un taxista al lado. Cuando yo terminaba mi bachillerato en un colegio oficial (mis papás son docentes del sector estatal, pero nunca fuimos millonarios ni puse un solo pie en un colegio privado; también vi como hijos de Mockus, Kalmanovitz, otros académicos de la Nacional y de profesores del Distrito muy adinerados nunca pasaron el examen de admisión. Yo sí y el formulario lo compré con plata prestada), fui a conciertos de la Sinfónica en el Colón, de diversos conjuntos en la Luis Ángel, de la Filarmónica en el León (y nunca me alcanzó para conocer el Camarín del Carmen por dentro). Para mí fue muy claro que en el León la única protagonista era la música, mientras en los otros escenarios compartía con la pinta y la alcurnia. Con seguridad ante las mismas cuentas aparezca menos oneroso seguir incubando la carrera de 'Dr. Krápula' con dineros de la Alcaldía, pero está visto que el problema no se agota en reducir una razón ni eliminarla.
    En todo el mundo, la promoción de ese tipo de música es un esfuerzo grande, no solamente de dinero, sino de publicidad para lograr que suficientes jóvenes se interesen por la interpretación profesional. Para mí, el asunto no es de simple distinción. Saber sobre Mozart no me ha abierto puertas de clubes ni me ha puesto a cenar con gente de apellidos impronunciables. Apreciar la complejidad de las composiciones sinfónicas implica un poco de disciplina y disposición mental que mantienen ejercitado al cerebro. Me molesta mucho cuando oigo decir a las personas que escogieron profesión por incapacidad para las matemáticas y no por vocación (en su página de admisiones, MIT aclara que espera de sus aspirantes, a cualquier área del conocimiento, buena fundamentación en matemáticas). En el caso de los músicos, la armonía y otras bondades de las composiciones son relaciones matemáticas puestas al servicio de la estética. De manera recíproca, percibir los matices de las piezas polifónicas, de las disonancias sabiamente puestas, es la clase de experiencia que me encanta que los niños en cuya educación me entrometo, vivan y aprendan a disfrutar.
    Da para una controversia eterna, pero la experiencia de ir a un concierto gratuito, en un espacio propiedad del Estado, donde los prejuicios frente al aspecto físico y la condición social sean especialmente reducidos; es un mensaje de inclusión, no en las élites, en la condición de habitante que también puede disfrutar de esas alternativas. De paso es una iniciación al azaroso y difícil proceso de educación ciudadana (las basuras, el respeto por los demás en medio de esas multitudes,... es una larga faena). Claro, gratuito total no se valora, pero proscrito se aborrece y se resiente. De otro lado, ver a los intérpretes más de cerca, constatar que no son superhombres sino simples Homo sapiens, con funciones metabólicas idénticas, permite que algunos sueñen con hacer lo mismo o mejor.
    Con la política de compra de libros hay que ser agresivos y cambiar esas proporciones que denuncia Melo. Los libros son imprescindibles pero por sí solos no constituyen cultura, como el violín no se interpreta espontáneamente sin violinista, ni el rollo de película se mete solo al proyector. Ni siquiera en ese terreno, la cultura es el simple hecho de ser culto; son formas de ver el mundo y de relacionarse las personas. La política de ese punto es mucho más pesada.

    ResponderEliminar
  10. Víctor, voy a tratar de contestar párrafo por párrafo.

    Lo de los actores estadounidenses no corresponde tanto a las prácticas neoliberales cuanto al tamaño del mercado y a los recursos existentes. Ningún país del mundo podría competir con EE UU en productos de gran consumo. Por eso la profesionalidad de los actores, pero también de los guionistas y demás es incomparable.

    Sobre la música clásica, y en general en todo ese párrafo, detecto algo muy característico, muy típico y en realidad normal: usted ve a los millonarios como gente infinitamente poderosa al lado de usted y a los pobres como gente muy próxima a usted, pero si se preguntara uno en qué nivel socioeconómico entraría usted en Colombia, con toda certeza estaría entre el 20 por ciento de población más acomodada. Por eso ve en el León de Greiff gente corriente y no gente de clase media o media alta. Y ciertamente estaría muy mal que se dejara la música clásica sólo a los potentados, pero por una parte ya hay otra orquesta en Bogotá y por la otra para apreciar la música no es imprescindible ir a conciertos. Podrían transmitirse grandes conciertos por TV, o se puede acceder a las piezas a través de los discos. Claro que es mejor que haya un acceso barato a los conciertos en directo, pero entonces se está en lo mismo respecto a los recursos. También se podría decir que la lectura se fomentaría mejor si los estudiantes conocen a los escritores y si tienen ocasión de conocer las ciudades mejor todavía.

    Su ejemplo del acceso a la universidad es característico de lo que decía en el párrafo anterior: claro, el hecho de tener recursos o aun conocimientos no asegura que los hijos vayan a nacer inteligentes o a ser aplicados. Pero usted no era un pobre y no carecía de formación. Lo que no se puede negar es que los hijos de las personas instruidas tienen ventajas a la hora de entrar, ni que sería más justo que todos pagaran su educación, así habría más oportunidades para otros y también más responsabilidad por parte de profesores y alumnos.

    La relación entre la música y la distinción no la planteo como usted la interpreta. Soy un aficionado a escuchar música clásica y no me relaciono (ni quiero) con personas importantes ni adineradas. Lo que digo es que en la sociedad colombiana típica tal como es el espectáculo tendría más acogida si fuera una cosa de ese estilo.

    Sobre las relaciones entre la música y las matemáticas eso que usted dice era lo que más o menos pensaba yo hasta que se lo comenté a un amigo que estudió música y que no ve tales relaciones.

    Y en fin, la cuestión de la protección estatal a la cultura no se reduce a las orquestas ni a la lectura. Sencillamente el Estado tiene unas grandísimas limitaciones de recursos y alrededor de la cultura hay toda clase de roscas de vividores que se pasan la vida viajando por el mundo con recursos públicos y se sienten con derecho a exigir del gobierno que les pague sus proyectos (como con el cine). Ésa es la cuestión y no la necesidad de la música clásica: también se podría defender la necesidad de conocer la ópera y la conveniencia de que en cada barrio hubiera un teatro especializado.

    Sencillamente, la productividad de la lectura es muchísimo mayor que el fomento de los creadores (que es de lo que se trata), pero para promoverla no hay quien se interese, mientras que las logias de lobbistas esperan como galembos a que se les encarguen grandes proyectos.

    Y al final no se sale del terreno en el que por tener alguien determinados conocimientos literarios o artísticos está exento del deber de trabajar. En realidad se vuelve lo contrario: el que está exento del deber de trabajar se excusa en su condición de artista o poeta y reclama su renta.

    ResponderEliminar
  11. Usurpador, ¿fue usted a esa reunión? ¿Qué tendría que hacer yo allí?

    ResponderEliminar
  12. virgilio6:30 p. m.

    Yo pienso que existe recompensa para quienes cultivan la literatura y el arte en el país. Una recompensa no cuantitativa sino calificativa. Un museo por ejemplo es, un “prado” muy importante para derramar y enriquecer la cultura del hombre; un lugar donde probablemente se escuche comentarios necios; un lugar donde no existe tanta inversión en suntuosidades. Hasta mejor que el cine.

    Si, es importante sembrar en la niñez la lectura sana, pero también debe ser primordial el inculcar el traspaso de conocimientos. En Europa, los niños en suecia, en sus clases y con sus temas, aprenden a elaborar libros pintados con croyola y temperas que más adelante entregaran a los niños de menos años, cultivando con esmero la disposición de “compartir”, y consecuentemente la virtud de servir y la de transferir ideas.

    Ah ¡…. y cultura es lo que queda después de haber olvidado lo que se aprendió. Volveré a mis clases de HEBREO

    saludos

    ResponderEliminar
  13. Anónimo4:42 p. m.

    QUIEN ES EL AUTOR DE ESTO? POR FAVOR ME DICE

    ResponderEliminar

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.