lunes, febrero 27, 2006

Indiferencia, complicidad y solipsismo

No serán muchos los que no hayan oído la historia del filósofo que corre perseguido por un perro y tiene que arrostrar la mofa de sus alumnos: «Maestro, no hay tal perro, sólo está en su imaginación», a lo que replica el hombre jadeante: «Son ustedes los que se figuran verme correr delante de un perro». Es un buen ejemplo del solipsismo, esa forma extrema del idealismo filosófico que hace derivar la realidad de la mente.
¡Qué barato sale hablar!

______A menudo pienso en eso porque en Colombia se vive en un extremo diferente, si se quiere opuesto al solipsismo pero en realidad mucho más absurdo: no hay ninguna relación entre lo que se dice y lo que se hace, son mundos aparte. El habla es libre y sin consecuencias: si usted va mañana y dice como la reina de corazones de Carroll a unos ciudadanos de extracción rural «Córtenle la cabeza a fulanito», eso no lo hace en absoluto reo de ningún delito, puesto que sólo eran palabras...
El impacto de lo que se dice

______Bueno, yo me voy a un extremo muy próximo al solipsismo: nada de lo que ha ocurrido en Colombia en las últimas décadas es tan monstruoso como lo que se ha dicho, ni como lo que se ha dejado de decir. Y cuando hablo de «decir» no me refiero al brutal ejemplo de nuestros compatriotas patricios encargando asesinatos generación tras generación, sino a lo que se presenta como opinión, como doctrina universitaria («académica» dicen con orgullo los que tienen alguna renta próxima a esos ambientes) y hasta como literatura. Estar cerca de un colombiano excluido inspira mucho miedo por lo que le puede hacer a uno, pero para una persona sensible lo que puede decir un colombiano educado es mucho más estremecedor.

¡Que nadie se atreva!

______Y ciertamente hay algo mucho más grave aún, y es la censura increíble que hay para proteger los intereses de los empresarios de las masacres. ¿Habrá alguien que no haya oído historias sobre la vida sexual del único columnista de prensa que criticaba a las FARC en los años del cambio de siglo? ¿Y ese fervor en los rostros el día que le mandaron un libro-bomba? ¡Pero no hay partidarios de la guerrilla, si toda la prensa está entusiasmada y llena de orgullo de ser del mismo país que el legendario guerrillero más viejo del mundo, es por fervor patriótico inducido por Posada Carbó! (así lo llama otra vez la revista Semana en un artículo elogioso que tiene mucha relación con el festín de sangre que se están dando las FARC en estos días).
Optimismo y muerte

______Por si alguien se escandaliza de la frase en que se alude a Tirofijo: es exactamente el tono de toda la gran prensa en esos años. Uno leía cada día una monstruosidad mayor que la del día anterior, pero los columnistas eran obsequiosos, optimistas y obedientes. La mayoría, algunos eran hermosamente épicos: nunca olvidaré la protesta del portavoz de la universidad colombiana, Alfredo Molano, porque en Barcelona le había tocado barrer, eso la misma semana en que se informaba de la castración de un policía en un pueblo del Huila o alguna de tantas y tantas proezas en esa época.

Verdades incuestionables

______Ese personaje merece especial atención de cualquier histo- riador que hurgue en las hemerotecas, porque sus columnas son como un compendio de las razones de las clases instruidas en Colombia: ante la masacre de Vigía del Fuerte salió airado a decir que había que alegrarse porque era una base paramilitar; ante los atentados del 11 de septiembre de 2001, que el terrorismo es el arma de los débiles (como naturalmente dijo antes Arnold Toynbee) y que estaba bien que hubiera quienes no quisieran dejarse globalizar y que los pueblos protegerían sus jerarquías, y en otra ocasión, cuando la lista de atrocidades de las FARC empezaba a desesperar a la gente, explicó que ya se estaban pareciendo a Bolívar (comparación acaso pertinente, pero que en el contexto era sólo aliento a los masacradores).

Homenajes

______¿Y qué? Son sólo opiniones, y ni siquiera me parece importante recordarlas de no ser porque en la prensa leí varias decenas de homenajes al personaje por parte de otros columnistas. Lo que no recuerdo es una sola crítica. Sí, algún comentario murmurado entre dientes en alguna columna de Hommes o de Mauricio Pombo, pero algo como desaprobación por tales lindezas, en absoluto. En cierta medida es el portavoz oficial de los intelectuales colombianos.

El verdadero adalid

______Perdón, no. Es verdad que es un hombre de la clase más alta, pero no tiene la familia del archicelebrado dandi taurino (como llamo yo al gran novelista y columnista Antonio Caballero), y tal vez por eso sea menos reconocido y menos representativo. En realidad, Molano llama más la atención por ser abiertamente dichoso con las masacres, pero Caballero expresa mejor la calidad humana y moral de las clases altas colombianas, que son en esencia las personas que leen Semana y en absoluto cuestionan «el peso, el conocimiento y la confianza que Leyva se ha ganado en Colombia a lo largo de los años entre los bandos en conflicto para buscar la paz», según el artículo de esa revista. «Leyva» es el usufructuario del secuestro Álvaro Leyva, uno de ellos, claro.
La colombianidad

______Bueno, el gran columnista de esa revista relacionada con los López exhibe cada semana su prestidigitación y deja fascinados a sus lectores, sobre todo cuando los exime de toda culpa por enriquecerse gracias al narcotráfico. Pero para ser representativo de Colombia necesita más: recuerdo hace como ocho años un reportaje de esa misma revista sobre un tal Forbes, un beisbolista y sindicalista de Colpuertos que se ganaba de pensión 29 millones de pesos de la época al mes. Era un hombre joven, no creo que hubiera alcanzado los cincuenta años, pero gracias a esas cosas que ocurren en Colombia entre los abogados y jueces y sindicalistas (es decir, entre la izquierda, pues los guerrilleros son sólo el servicio doméstico), se las habían arreglado para ponerle esa pensión.
______Pues a la semana siguiente salió la correspondiente diatriba de Caballero: ¡no podía ser que la oligarquía se opusiera con tales campañas a que un hombre del pueblo surgiera!

Omertà e Felicità

______Bah, lo interesante ni siquiera es eso, es que sólo lo leo o lo recuerdo yo. A nadie le molesta, del mismo modo que a nadie le molesta lo que escribe Molano, hay otros columnistas de El Espectador que eran aún más entusiastas dando aliento a «la insurgencia». Nadie los leyó, nadie les prestó atención. Nadie cree que la guerrilla tenga alguna afinidad con los que se oponen a que se la combata: ¡es que son enemigos más radicales todavía! Si el M-19 y el Partido Comunista (léase, el Polo Democrático Alternativo) formaban parte del Foro de Sao Paulo junto con las FARC y el ELN es sólo porque buscan la reconciliación. Si el actual gobernador del Valle pertenecía al Comité Ejecutivo Central del Partido Comunista en la época en que la relación entre ese partido y las FARC era directa y pública y las órdenes de las acciones armadas de envergadura salían de ese comité, es decir, del señor Garzón, son cosas que sólo mentes obstinadas quieren guardar, enfermas de sus rencores.

¡Ay de quien alce la voz!

______¿Para qué me pondré a escribir? Todos los días hay una gran masacre y uno está expuesto a toda clase de amenazas, calumnias, campañas de desprestigio (como las afortunadamente menguantes del Bluelephant’s Ballad) e insultos si no exhibe el elegante silencio de casi todos los blogs y obviamente de todos los columnistas, que no lo serían sin prestarse a eso. ¿Alguien ha leído un blog en el que se comenten las masacres de los últimos días? Por hacer un comentario sobre eso en el blog de Alejandro Gaviria no tardó en aparecer el respectivo personaje a tratarme de «loquito» y de «exaltado al cual temer»... Es que en Colombia la ley es secuestrar y arrimarse a los que encargan los secuestros y el crimen es denunciar eso: registrar y entender lo que dice Molano es ser un exaltado peligroso.

¿Indiferencia o complicidad?

______Sirva todo esto para comentar el artículo que apareció ayer en El Tiempo, de Salud Hernández Mora, en el que se ocupa de la indiferencia de los colombianos ante el secuestro. No, señora, si se trata de la prensa y las universidades no es indiferencia, es compli- cidad: es entusiasta adhesión y violenta censura contra cualquiera que desapruebe esas proezas. Y el motivo por el que eso ocurre hay que buscarlo en la formación de los valores nacionales, pues para cualquier persona de fuera, como la columnista, es algo inexplicable.

El desafío de la gente objetiva

______Bueno, para ser sinceros, también tiene relación con la obscena polémica de los tecnócratas contra los literatos: ni Posada Carbó ni Alejandro Gaviria ni los demás han leído a Molano ni a Caballero ni a Otálora ni a tantos y tantos. Bueno, puede que los hayan leído, pero esos temas caen por fuera de su especialidad. Sí, tal vez caen dentro de su especialidad, pero ellos no van a tomar partido por uno de los «bandos del conflicto»... Son «académicos», no militantes de nada. Gaviria se escandaliza tanto conmigo que me acusa de haber creado un nuevo culpable de todo en los intelectuales de izquierda, la «Central Ideológica de los Asesinos».

¿Ocurre algo fuera de nuestra mente?

______Al final vuelve uno a preguntarse si ocurre algo fuera de la mente, si los crímenes son otra cosa que el efecto de esa conducta unánime. Si los miembros de las FARC no tendrán la certeza de obrar con razón y con futuro debido a la aprobación tácita que encuentran por parte de las clases poderosas de la sociedad. Tratando de explicarle eso a alguien se me ocurrió que cuando nosotros vemos una imagen en que un salvaje se come a una persona sentimos una gran impresión, pero puede que otro salvaje juzgue sólo la presencia o ausencia de nariguera en el comensal. Lo mismo me pasa a mí, que me escandalizo de esas cosas, pero los doctores sólo ven el acierto o error político de esas bellezas cotidianas. En cuanto producto característico de Colombia, en especial de la universidad, la guerrilla no encuentra rechazo por sus actos más que entre la gente que se siente amenazada. Los demás los explotan para favorecer la revolución, como esa pléyade que azota los foros de El Tiempo.

Lo que queda

______En fin: tal vez sea ocioso recordarlo, pero como el dicho aquel de verba volant, scripta manent, al final lo que queda son las palabras. Lo del principio, lo que sólo estaba en la mente. Tal vez porque todo sea un sueño, pero probablemente porque pensar y hablar son las acciones verdaderamente importantes y graves. Es sabido que todo lo que se dice se termina intentando, que hace cien años muy poca gente se tomaba en serio los sueños de los antisemitas, que la guerrilla sólo lleva a la práctica lo que pedían los estudiantes de hace cuarenta años...
______Bueno, de estas décadas quedarán los escritos y la gente del futuro los conocerá mucho más de lo que nosotros conocemos los de hace cincuenta años. Y como con esos alemanes de los años sesenta y setenta, la mayoría de los colombianos de clase alta no podrán explicar a sus hijos qué hacían ellos mientras se masacraba día tras día a la gente por una serie de mentiras divulgadas por unos ambiciosos absolu- tamente carentes de escrúpulos, y toleradas por los que deberían haberles plantado cara.

5 comentarios:

  1. (TECHNICAL ISSUE) Jaime de la Concepción, el enlace al blog de Alejandro Gaviria es este. Apenas lo hayas corregido puedes borrar este comentario. Un saludo.

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  2. Para Julián: gracias.

    ¿Por qué quieres que borre tu comentario?

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  3. Porque ya corregiste el error, por eso mi comentario pierde su razón de ser.

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  4. Anónimo11:16 p.m.

    Don Jaime Ruiz respondame una duda:

    Que es que acaso lo de Pedro Juan Moreno no se merece ni el más minimo comentario, no se dice nada porque no es bogotano ó que estará detrás de su silencio?

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  5. jaime disfruto tu prosa.lo que noto ,como en el caso de diegoth,es conclusiones hisoricas erradas,hace cien anos, disculpa la falta ortografica involuntaria,el antisemitismo era tomado tan en serio que los progroms en europa oriental provocaron emigraciones masivas de judios al nuevo mundo; si es desconocimiento ,bueno ,nadie es perfecto,sino fuera, es un buen ejemplo de sofistica.

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