jueves, octubre 27, 2005

Sobre el odio

Entre los temas que han aflorado recientemente en las discusiones de este blog destaca especialmente el del odio. Ya un comentarista se refería a País Bizarro como un sitio lleno de odio y después surgió el comentario acerca del odio que despierta este humilde servidor entre ciertas personas.
______ Más allá de lo que concierne a la vanidad, al «que hablen de uno aunque sea bien», y de los motivos de ese odio, que van más allá de las diferencias políticas, como señala Vopa, a mi entender porque hay algo más profundo, algo que está detrás de las posturas políticas, que resulta «tocado» en esas personas: la posibilidad de que todo eso que los hace sentir cómodos en este mundo resulte violentamente cuestionado. La idea de que alguien diga cosas perturbadoras y descalifi- catorias «impunemente», es decir, sin poderlo amedrentar como ocurriría en un aula universitaria.

Enemistad es lo inmediato
______Primero está lo que señalaba Rilke de que «Enemistad es para nosotros lo inmediato», pero más allá de eso, lo que de verdad importa es otra cosa. Es la dirección de ese odio, la naturalidad con que siempre la mayoría de los colombianos están en el bando del crimen. ¿Cómo no va a despertar odio alguien que señala eso? ¿Cómo no va a despertar odio alguien que señala eso a esa clase de gente?

Borges, Paz, Vargas Llosa
______El ejemplo más reciente es Carlos Alberto Montaner, al que incluso mencionan con frecuencia en este blog. Hace unos años era Plinio Apuleyo Mendoza, pero desde que está de embajador mantiene un perfil bajo como comentarista y por eso han menguado los rumores sobre su vida sexual o las cargas de ira de la gente que aspiraba a lucrarse o se lucraba de los secuestros. No creo que muchos lo leyeran, bastaba con que pusiera en duda que a punta de crímenes se fuera a construir un mundo justo para que quisieran lanzarse a despellejarlo.
______Hay dos razones fundamentales por las que Mendoza y Montaner concentran esos odios. La primera es que en la prensa colombiana no salen los escritos de Mario Vargas Llosa, la segunda que Borges y Octavio Paz están muertos. El que tenga algunos años podrá recordar esas mismas explosiones asesinas en relación con esos escritores en toda Hispanoamérica. A Octavio Paz llegaron a quemarlo en efigie en México, y todo por mostrar sus dudas sobre la felicidad que traerían a Nicaragua los sandinistas.

Vitoreando al verdugo
______Pero, insisto, el odio a esos escritores es todavía justificado: son señores acomodados, elegantes, respetados y si se quiere hasta soberbios. Pero ¿qué decir de las víctimas? ¿Habrá quien se acuerde de María Elena Cruz Varela? ¿Y de Reinaldo Arenas? ¿Y de Virgilio Piñera? ¿Y de Aleksandr Solzhenitsyn? Contra éstos el odio era todavía más feroz. ¡No es que los odiaran los comunistas porque eran hostiles a su proyecto, sino que se volvían comunistas porque odiaban y odian a los espíritus libres!
______Y tal pareciera que uno está preocupado sólo por los escritores. Hoy mismo, con absoluta claridad, se puede ver eso mismo, eso que aflora en la «frescura» con que varias generaciones de latinoameri- canos hacen patente su desprecio por los «gusanos» de Miami o por la boat people que huía de Vietnam con frecuencia muriendo en el inten- to. ¿Alguien se acuerda de los periodistas iraquíes? Lo contrario de un asqueroso de éstos son los periodistas iraquíes. Gente que muere cada día por atreverse a publi- car un periódico y a expresar sus opiniones con- trariando a los terroristas. No hay ninguna sor- presa, no hay que preguntar, ya se sabe de qué lado están la mayoría de los colombianos.
______Acerca del uso del odio como recurso de los tiranos cuando manipulan a la chusma ya dejó ejemplos admirables George Orwell en 1984, y es difícil olvidar los dos minutos forzosos de odio con que se pretende conjurar la existencia misteriosa del negador, del terrible judío Goldstein que amenaza la felicidad forzosa que ordena el Gran Hermano, por lo que es necesario preguntarse muy bien cuál es el sentido de que los colombianos estén en su mayoría en esa chusma que festeja las torturas.

Es lo de siempre
______¡Todo el mundo va a reconocer el bando de la justicia social que se rebela contra la «inequidad»! Es porque la investigación histórica, rigurosa, inmensa y ecuánime, según me cuenta un comentarista, no tiene la difusión que se merece. Bastaría con ver la prensa de los años treinta, por ejemplo la prensa ligada al laureanismo, para encontrar esa profunda inquietud que embargaba a nuestros compatriotas ante la suerte de los judíos de Europa central.
______Y ese desconocimiento de la historia también impide ver esa misma clase de conductas en toda la época colonial. Más de una persona se ha quedado boquiabierta al oír que en Colombia se quemaba gente viva, como espectáculo público, en los autos de fe de la Inqusición. Es algo sin duda muy eficaz para despertar adhesión en la mayoría de la gente.

Activismo satánico
______Eso sirve para explicar que las protestas contra el secuestro convoquen a menos gente que la que ha sido secuestrada, mientras que las que se organizan, con apoyo de la prensa y de importantes fundaciones privadas, para favorecer la rendición ante los terroristas o para exaltar a quienes van a ocupar cargos importantes gracias a sus crímenes, convoquen a cientos de miles de personas. O que para protestar contra la masacre de El Nogal hubiera una mayoría de personas gritando «Ni un peso más para la guerra».
______Y en fin, no callar y por eso despertar odio terminan siendo cosas irresistibles. Lo raro para mí es pensar otra cosa.

1 comentario:

  1. Yo lo resumiría en: "tengo miedo a perder la ilusión de mi mundo fantástico donde el Estado resuelve mi existencia, por lo tanto, quien amenaza con hacer esfumar este mundo es mi enemigo, por lo tanto, debo odiarlo a muerte".

    He visto demasiados ejemplos, y éstos alcanzan unos niveles de odio visceral / terror indescriptible. Es como si a un viejito alguien llegara a contarle que todo lo que vivió fue una ilusión que no valió la pena y que lo mejor era que se hubiera muerto joven y hubiera vuelto a nacer.

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