miércoles, agosto 24, 2005

Las discusiones en la prensa colombiana

Los medios de comunicación son ante todo vehículos de propaganda de los intereses de sus dueños. Engañarse al respecto me parece grave y peligroso, como tanta gente que se indigna cuando en algún medio le impiden expresar opiniones hostiles a esos intereses. ¿Cómo explicar que ese medio es ante todo una empresa privada en la que no tienen ningún deber de publicar lo que no les guste?

La forma en que se ejerce la libertad de prensa y se impide que un medio imponga su versión de las cosas es permitiendo la máxima competencia, de modo que el lector pueda rechazar aquellas versiones de los hechos en que se demuestre que el medio miente. A la larga las empresas periodísticas que se han mostrado respetuosas con el lector se hacen rentables, mientras que las que sólo pretendían divulgar una visión de los hechos fracasan.

Pero en Colombia nuestro atraso impone otras cosas: los medios están extraordinariamente concentrados y en realidad los escritos llegan a una minoría; esa minoría comparte una serie de valores, los tradicionales del país, y por eso es raro que alguien note la manipulación a que se somete al lector.

Sencillamente: no hay respeto porque la circulación de mensajes dentro de la sociedad es vertical y en una sola dirección: los grandes, los de familia presidencial, hablan y los demás callan. Ciertamente callan porque se sienten representados por esa opinión, pero también porque la dominación siempre ha sido así.

Inverosímil ejemplo de eso es la revista Semana. La obsesión de su dueño, hijo de un ex presidente de triste recordación, de su director, pariente de un presidente de hace varias décadas, y de su principal columnista, descendiente de varios presidentes, por destruir al gobierno los lleva a "pelar el cobre" en una falta de objetividad que deja ver las grandes limitaciones de nuestra clase lectora.

Basta ver la portada de la última edición: en el encabezamiento de la noticia de la retirada del asesor José O. Gaviria no puede faltar el "controvertidas" para referirse a las ideas del presidente. ¿Es posible que las ideas de un presidente no sean controvertidas? No, es la descalificación que creen delicada y elegante.

El artículo del inefable Antonio Caballero es una sarta de mentiras que uno lee sin poder contener la risa, y ciertamente sacia la vanidad de nuestra juventud universitaria antiamericana: esos yanquis son un montón de idiotas, si dominan el mundo y viajan al espacio, fue porque el papá les dejó eso en herencia, pero son puros idiotas: "La guerra se hizo para que la industria norteamericana tuviera garantizado petróleo barato durante cincuenta años". ¿Cómo va alguien en Colombia a darse cuenta de que el objetivo de la guerra no podría ser ése? La descripción de Irak, el país "destruido", que hace Caballero es un disparate inverosímil: en la realidad los sueldos de los iraquíes son decenas de veces más altos que antes de la "destrucción", y ciertamente no hay niños desnutridos porque esa clase de ayuda llega a raudales.

No es menos creativo y valeroso el tierno moralizador amenazado, Daniel Coronell: denuncia la presencia de un experto en campañas mediáticas estadounidense en Colombia, probablemente para ayudar al gobierno. Es que... Para los seguidores de la revista lo que vive Colombia hoy en día es una agresión estadounidense. El 70 por ciento de la población del país es parte de esa agresión. Porque los agredidos son ellos, los negocios de Coronell y la preponderancia social de Caballero (que no le perdona un desaire ni a Santodomingo) y los enredos de López Caballero y hasta el protagonismo del hijo de Santos Calderón. ¡Y claro, las rentas de los lagartos que leen la revista y su control del Estado!

Bueno, es que esa revista no va dirigida al público en general sino que es como esos medios que publican las empresas para guiar a sus empleados: el respeto por la discrepancia respecto a las cuestiones básicas está excluido. La semana pasada no vacilaron en llevar el apremiante tema del intercambio humanitario a dos expertos para que discutieran en un CHAT sobre la conveniencia de llevarlo a cabo. Uno empieza a leer y se da cuenta de que uno de los expertos es el ex procurador Jaime Bernal Cuéllar, sempiterno promotor de comisiones de intermediación con el ELN, y enfrente de él está la comisionada de Paz de la Gobernación del Valle, hermana de uno de los diputados secuestrados en plena ciudad en tiempos del Caguán.

¿Qué van a discutir? Obviamente nada, sólo van a hacer propaganda del intercambio con el que se espera reanimar a las FARC. Es la clase de discusión posible en Colombia y después todo el mundo se escandaliza cuando uno dice que el país tiene problemas estructurales de fondo en las concepciones morales de sus clases instruidas. Porque Caballero es el columnista más leído en Colombia y Coronell posee un noticiero de televisión, y porque Semana tiene diez veces más lectores que su revista rival.

¿A quién va uno, insensato orate, a explicarle, que esa gente no está contra la guerrilla, que no quiere que sea derrotada, que la necesita para mantener su dominio sobre el país? El colombiano es un tipo humano como limitado en su imaginación para llegar a pensamientos tan audaces.

2 comentarios:

  1. Copio la respuesta de Vopa y mi comentario porque tuve que borrar el post.

    vopa said...
    Cordial saludo:
    En realidad esto de los medios de comunicacion es lamentable. O sino, mire lo de Soho, dirigido por otro de esos muchachitos graduado de periodista como los aguacates: a punto de periodico, dedicado a empelotar viejas para hacerse el celebre pisoteando dogmas de fe para que su revistica aumente de lectores por la via del escandalo. O sino lo de cierto articulo en Semana.com en donde otro muchachito, salido no se sabe de donde, se va lanza en ristre contra los que escribimos en los blogs, clasificandonos en dos grandes categorias: Los que escriben pendejaditas como de diarios de adolescente y los seudointelectuales que quieren posar de ciritocs y de columnistas sin tener idea de eso, segun él. Entonces, que pena con ellos, tengo que decir que he leido cosas mucho mas interesantes y serias, y ademas amenas, en la blogosfera que en tales revistas, que tienen mas que agotada la artilleria de sus columnistas, siempre volviendo sobre lo mismo cada dos por tres.


    Jaime Ruiz said
    Vopa: sí, tiene razón, pero yo me refiero más a la cuestión ideológica, a la falta de respeto por el lector, al que le dicen que habrá un debate y después todos los que van a ir (faltaba el hermano o esposo de Clara Rojas) van a decir lo mismo. ¿Cuál debate?

    Respecto a la blogosfera, me gustaría escribir algo sobre eso. En cuanto se sale de un circuito conocido, en cuanto los blogs son de estudiantes universitarios, se entra en el conformismo de las rutinas antiamericanas y antigobiernistas que a mí me parecen como el primer paso del crimen.

    Ahora, la blogosfera es ancha y lo será cada vez más, pero esa hegemonía ideológica mamerta es de verdad preocupante.

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  2. Anónimo7:51 p.m.

    Fabian.

    El medio que abrirá muy pronto José O. Gaviria puede ser un mensaje leído de diferentes formas, para muchos desde afuera les intrigara por que los medios Colombianos son tan cerrados donde solo defienden una solo ideología que obligan hasta a políticos o en este caso gente cercana a un Presidente a crear medios para mostrar sus ideas, mientras que los de adentro querrán saber que fue lo que obligo a un hombre a escribir por fuera de los medios tradicionales.

    Mientras tanto los medios monopólicos trataran de ocultar lo que desato la censura ideológica y dirán que muchos los critican por gubernistas y otros por no serlo y todo por estar en País “polarizado” lo que quedara claro será que muchos querrán leer el nuevo periódico para ver cual es la diferencia con los existentes, puede que eso sea bueno ya que puede convertirse en el primer ladrillo de una nueva generación de lectores.

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