domingo, agosto 07, 2005

La dignidad de la patria

Definitivamente, si algún sentido tiene que yo escriba un blog es la defensa del sentido de las palabras. La necesidad de contener la corrupción del lenguaje, respecto de la cual ya advertía Orwell que era el principio de toda corrupción.

Y es que lejos de lo que parece las palabras son inventos complicados, inestables, variantes, siempre sujetos a intenciones y contextos en los que se van convirtiendo en otra cosa. Una palabra a veces parece como un plato regional, que a medida que se prepara en zonas periféricas empieza a saber a otra cosa. Más diversa cuanto más lejos esté esa zona.

Y por ahí debemos empezar a entender nuestra vida colectiva, por nuestra condición periférica, nuestro aislamiento y a la vez nuestra juventud como comunidad. Si partimos de eso habrá muchas cosas que nos resultarán más claras.

Yo podría hacer una lista de las palabras que en Colombia significan otra cosa que en el resto del mundo, que son deformadas por los intereses administrados por leguleyos hasta no tener nada que ver. Una, muy característica, es la de llamar "resistencia civil" a los frentes civiles de la potencia que se expresa a través de Resistencia o redresistencia.org. Esa misma palabra aplicada al órgano de propaganda de los agresores es una infamia: ¿a qué resisten? ¿Están los agricultores de todo el país atacándolos a ellos a tal punto que tienen que "resistir" despojándolos del producto de su trabajo?

Lo de "resistencia civil" es algo que ha usado la prensa durante mucho tiempo, igual que "comunidades de paz". ¿Cuál paz? La guerra no puede terminarse en una zona en la medida en que haya "comunidades de paz", zonas conquistadas por el poder terrorista en las que se expulsa al Estado para garantizar la preparación de las masacres.

Pero esa generalidad no era el motivo de este post, sino el recurso a la "dignidad" en un artículo de Andrés Hurtado García que publica hoy El Tiempo, dedicado a condenar la extradición. Esta vez el término que resulta falseado al extremo, convertido en otra cosa, es "dignidad".

Voy a comentar en detalle ese artículo porque me parece que no hay casi una línea que no supure colombianidad, y colombianidad quiere decir ante todo, "el ambiente moral que ha permitido la proliferación del crimen a tal punto que nuestro país ha llegado a ser el paradigma de la inseguridad y el horror cotidianos".

"Por dignidad nacional, por sentido común y muchas razones, me opongo a la extradición."

Vamos a empezar por precisar eso de "dignidad nacional". La sola idea produce asco cuando se piensa que la "dignidad" de una nación se va a defender favoreciendo el triunfo de quienes la avergüenzan.

Pero es un viejo criterio: si nuestra mujer se prostituye, nosotros por "dignidad" apuñalamos a todo el que lo mencione en nuestra presencia, porque la "dignidad" no nos alcanza para trabajar e impedir esa deshonra. Del mismo modo, lo que deberíamos hacer, y conste que dejo pasar lo de que la "dignidad" afecte a las naciones, es impedir que nuestros compatriotas delincan. Lo mismo: para eso no nos alcanza la "dignidad".

"Me opongo a la extradición de colombianos para ser juzgados en el extranjero. Más claro: ningún colombiano, del color que sea, de las ideas que sean, haya hecho lo que haya hecho, ni estos, ni esos, ni aquellos, ni los unos, ni los otros (¿me habré hecho entender?) debe ser extraditado."


Pero ¿quién es este señor para decir lo que debe ser y no debe ser? Mañana aparece otro y dice "Este señor debe ser acallado". ¡La dignidad de momento va siendo la imposibilidad de castigar a los criminales en los lugares en que han cometido sus crímenes! Por ejemplo, alguien que haya cometido varios asesinatos en otro país, no debe ser extraditado según nos manda Hurtado. ¡"Haya hecho lo que haya hecho"! El tipo se entusiasma en su generosidad patriótica y no le falta público que lo aplauda.

"¡Mate usted en el extranjero, robe, viole, secuestre... que allá no lo podrán juzgar! Para eso pertenece usted a un país que tiene dignidad!"

"Primera razón: por sentido común. Si mi hijo rompe las tejas o los vidrios de la casa del vecino, no es este el que debe ejercer justicia, que seguramente sería tomar venganza. Debe decírmelo a mí, que soy su padre, aportarme las pruebas y yo lo castigo. Tenga la seguridad de que lo reprendo y lo castigo y le hago pagar, justamente, su falta."

Ya ante el sentido común uno no tiene nada que decir. ¿Quién habrá sido el idiota que se inventó el derecho penal? Si mi hijo va y mata al hijo del vecino, que venga a decirme a mí que yo lo obligo a aprender a leer y a escribir. El sentido común es así. ¡La patria, siguiendo su raíz etimológica, es como un padre que reprende a sus hijos cuando obran mal! ¡Que vengan los gringos y nos digan cuáles son los colombianos que se han portado mal, y nosotros les daremos cuatro fuetazos para que aprendan a respetar al vecino!

Por favor, hay que leer con atención ese párrafo. Es que no hay asesinos ni secuestradores ni proxenetas ni narcotraficantes sino ESO. Cuando usted cae tan bajo que convierte las transgresiones de las normas del derecho penal en una travesura que un padre remedia con algún regaño, de ninguna manera se va a librar de que el crimen reine en su país.

Bueno: ¿por qué no detenerse en el diccionario, porque a mí ya me está empezando a preocupar lo que será la dignidad? Sin buscar detalles voy a adelantar mi definición de "dignidad": respetarse a tal punto que nunca se llega a decir algo así.

Ésta es la acepción 3ª de "dignidad", la única que se aplica al sentido general del término.

"Gravedad y decoro de las personas en la manera de comportarse."

El párrafo del vecino es el colmo de la indignidad. No recuerdo muchas cosas comparables. Da asco.

"Segunda razón: por dignidad nacional. Nosotros somos dueños de nuestro destino, de nuestras grandezas y de nuestras desgracias. Hemos visto, además, que en otras latitudes no se ejerce justicia con el colombiano que ha delinquido, sino venganza. Y las sociedades no funcionan cuando la justicia se ejerce con rabia, o se reemplaza por la venganza."

O sea, que la gravedad y el decoro de la nación consisten en negarse a entregar a la justicia de otros países a los delincuentes colombianos que han transgredido las normas de esos países. ¡Somos dueños de nuestro destino! No, hombre, son dueños de nuestro destino los narcotraficantes, de no ser porque hay instituciones de países civilizados que se encargan de perseguirlos, ya viviríamos en la plena esclavitud.

Si hay algo que defina a una persona es su gusto. Uno puede encontrarle defectos y virtudes a todo el mundo, pero quien es capaz de suscribir una frase como "Nosotros somos dueños de nuestro destino, de nuestras grandezas y de nuestras desgracias" ya se puede decir que es una persona sin mucha sensibilidad. El alcalde de algún pueblo de esos que han caído en manos de los narcos, y aun le haría falta estar en una borrachera terrible.

Pero lo otro es todavía más repugnante: ¿es que, por el amor de Dios, alguien recuerda cómo son las cárceles colombianas? ¿A nadie le han contado lo que es la violación sistemática de los presos nuevos, la insalubridad espantosa, la continua sucesión de homicidios, el hacinamiento infame, la esclavitud directa y abierta? Decir que en otros países, es decir, en EE UU, que es a donde se extradita a los narcotraficantes, se trata peor al común de los presos es de esas cosas que por sí mismas son crímenes en toda regla.

Parece mentira.

"No de otro modo ha de interpretarse el ver a colombianos presos en Estados Unidos que salen de sus celdas encadenados de pies y manos, de manera infamante, como si fueran animales rabiosos. ¿Son culpables, sí o no, de crímenes horrendos? Muy bien, pero son seres humanos."

Lo mismo, uno lo lee todos los días en la prensa: al detenido se lo trata como a una bestia salvaje, etc. ¿Cómo es que las ONG de derechos humanos van a pedirle a quienes dirigen ese sistema que juzguen el respeto de los derechos humanos en Colombia? Deberían dirigirse al Congreso de Colombia para que investigue todos los atropellos contra los derechos humanos que se cometen allá. Es muy extraño. Pero es que aparte esas formas de inmovilización se usan con todos los presos de cierto grado. ¡Que ningún estadounidense de ONG de derechos humanos se atreva a juzgar a Colombia cuando allá es donde se tortura a los presos!

Uno lo lee y también lo oye todos los días. Y todos los días tiene que repetirlo, por mucho que termine aburriendo a todo el mundo. Todo el problema es ése, creer que podemos ir a dar lecciones a otros países sin mirar el magma de criminalidad que domina casi toda la vida colombiana. ¡Que vengan a Colombia a aprender cómo se trata a los presos!

"Uno entendería que los encadenen de las manos, no sea que le arrebaten al guardián la pistola. ¿Pero por qué les esposan los tobillos, como si pudieran salir corriendo de esas inescapables prisiones?"

Un caso puntual que hasta podría suscribirse: que los lectores y partidarios de Andrés Hurtado y Antonio Caballero sufraguen un defensor de los presos colombianos.

"¿Que la justicia colombiana es lenta o no actúa o es coja y por eso permitimos que se lleven a los colombianos al extranjero? Utilizando el mismo argumento, casi todos los colombianos deberíamos irnos al extranjero a buscar salud, educación, buenas carreteras, todo, porque aquí la gente se muere sin atención médica, la educación es muy deficiente, las carreteras son calvarios. No, lo que debemos hacer es mejorar ya nuestra justicia, los servicios de salud, la educación, las obras públicas, todo."


¡Que sensibilidad para interpretar las cosas! Uno se queda anonadado: ahora el hecho de que los mafiosos tengan más poder que los jueces y que éstos no puedan resistir ni las amenazas ni los sobornos se compara con el estado de las carreteras. ¡Los mafiosos, enemigos de que la justicia funcione en su tarea de castigar, también quieren que las carreteras estén llenas de baches!

"Tercera razón, también de sentido común. Por lo menos que haya reciprocidad. Hemos visto con rabia que los extranjeros, señaladamente los norteamericanos, pueden delinquir en nuestro país y no tenemos derecho a juzgarlos aquí."

Para ser sinceros, yo desconozco por completo eso. Pero no lo creo. Vamos a lo primero: supongamos que un serial killer estadounidense se desplaza a Colombia porque las autoridades son sobornables e ineptas y así puede divertirse con menos riesgo. ¿No se lo debe juzgar en Colombia? ¿Si alguien ha matado a una persona en Colombia y tiene nacionalidad estadounidense no será juzgado en Colombia? No lo creo, sería un escándalo mundial.

Pero es que el hecho de que sea juzgado en Colombia es lo que preocupa: precisamente por eso tiene el malhechor extranjero grandes posibilidades de quedar impune, por cuanto Colombia está en manos de lectores de Hurtado y tutti quanti, dispuestos a acomodar cualquier razón al interés más espurio.

"Sabemos que allá los tratan con guante de seda. Esto es indignante y debemos exigir respeto por nuestra nacionalidad."

Si lo primero es probablemente falso, esto es una mentira deliberada. No creo que al infractor de las leyes colombianas se lo capture en Colombia y se lo juzgue en EE UU, pero tampoco eso me parecería mal. Lo que sí es un disparate es que a algún asesino o violador se lo trate con indulgencia.

Voy a atreverme a suponer dos cosas: la primera es la de que se juzga en EE UU a los exportadores extranjeros de droga y no a otros infractores de la ley colombiana. Los jueces estadounidenses consideran que es un delito que se comete en territorio estadounidense: introducir droga. Para el caso da lo mismo la nacionalidad del infractor. ¿Por qué no nos sumamos a esa noción, bastante razonable? Por la "dignidad" de la nación. ¿Qué viene a ser en este caso? El prurito de argumentar que el delito no fue introducir la droga en EE UU sino sacarla de Colombia, para poder juzgar a los delincuentes aquí, porque son nuestros compatriotas?

Otra vez: todo el problema es de dignidad personal, es que en Colombia abundan las criaturas que son tan indignas que se identifican con esas retóricas.

Pero la otra suposición es más grave todavía: creer que las instituciones estadounidenses funcionan como las colombianas, que los jueces están igualmente dispuestos a suscribir el disparate más monstruoso apoyándose en su investidura. En realidad para saber cómo son los jueces de un país sólo hay que leer a los columnistas de ese país. Hay un material argumentativo y moral que circula por una sociedad, y es el mismo. No tiene sentido detenerse a pensar si Caballero o Hurtado se benefician personalmente del narcotráfico, pero la labilidad moral que exhiben en sus escritos es la misma que lleva a los lectores del primero (no tengo un perfil muy claro de los lectores de Hurtado) a hacerse cómplices de negocios de ese tipo.

"El hecho de que haya países más ricos (o explotadores) que otros, no les da derecho a pisotear a los demás."

1. Los países ricos son explotadores. 2. Castigar a los delincuentes extranjeros que infringen las normas es pisotear a sus países. ¿Cuándo aparecerá quien quiera entender que todo el narcotráfico y toda la delincuencia son sólo la sombra del antiamericanismo?

Al gomelo pretencioso le suena de lo más lógico sumarse al coro acusador que señala a los descendientes de los cuáqueros como saqueadores (y a los propios antepasados como honrados agricultores y artesanos), y de ahí se transmite a toda la sociedad una cosmogonía inicua: este mundo es del más despiadado, el que tiene riquezas es porque las ha robado. Yo oí hablar de "recuperación", en jerga de mamertos, para referirse al robo.

¡Qué más cómodo que declararse amigo de lo ajeno y declarar a su dueño como ladrón! ¡Si es que la mayoría de los colombianos de clases acomodadas creen que el narcotráfico es culpa de EE UU, que el consumo o la prohibición de la cocaína fuerzan a alguien a apuntar a la cabeza de otro con una pistola para obligarlo a tragarse las bolas de látex!

Ésa es la dignidad de la nación, creer que el castigo del crimen es una afrenta para las personas honradas y que la prosperidad de los otros nos la deben. ¿Qué creen que anima a un joven desharrapado a ir a asaltar joyerías sino ese sentimiento de agravio?

"Por lo demás, no somos nosotros los que estamos envenenando y corrompiendo con la cocaína y la heroína a la juventud y a otros no tan jóvenes, de los Estados Unidos. Son ellos los que están destruyendo nuestros bosques y páramos atentando, por lo mismo, contra el aire puro de la humanidad. Son ellos los que están propiciando la descomposición social de nuestro país, empujándonos a la corrupción y al soborno. Son ellos los culpables del asesinato de periodistas, jueces y ciudadanos honestos de nuestro país."

Lo mismo: es tanta nuestra dignidad que no podemos pensar en buscar una salida para defender a la gente de la criminalidad y proteger los bosques y selvas de la destrucción del narcotráfico, sino acusar a quien ha permitido a tantos colombianos enriquecerse con ese negocio ilícito. ¡Ellos (¿con la prohibición?) fuerzan a nuestros jueces y policías a ser sobornados y a nuestros políticos a ser ladrones! Y ciertamente a asesinar a los periodistas y demás que se oponen a los enemigos de ellos. Me estoy hinchando de dignidad patria.

"Por todo ello, y por muchas razones más que no caben en esta columna, me opongo como colombiano decente y altivo a que sean extraditados colombianos a Estados Unidos."

Como colombiano típico: especie lamentable de canalla leguleyo que alcanza popularidad gracias a un discurso que halaga lo peor de su público, rehúye el combate a las mafias que oprimen al país (que por lo visto no lo oprimen, sino que resisten contra la extradición) e invoca una causa perdida y absurda para incidir en el fenómeno ideológico que está en la base de nuestra miseria y nuestro atraso.

LA CODA YA NO REQUIERE COMENTARIO: ES COMO EL RESUMEN IDEOLÓGICO DE LO ANTERIOR

Notícula. Nada que ver con lo anterior. Le preguntaron a un catedrático chino por qué siendo China y Colombia países del "tercer mundo", China está ad portas de ser el coloso y "dueño" del mundo. Y contestó con pasmosa frialdad: Es que ustedes tienen democracia.

6 comentarios:

  1. Aclaración sobre este post: publicado el 19 de julio, descubrí que había varios errores pero al corregirlos no me admitía el nuevo post, por lo que tuve que publicarlo como nuevo. Suprimí el anterior comentario, y para que no se pierdan los comentarios de los lectores los copio aquí todos:

    FAUSTO GALVAN said...
    Yo si estoy de acuerdo con la extradicion. Por que el gobierno de AUV extradita a un gerrillero como TRINIDAD por narcotrafico y en cambio a un paramilitar como don Berna lo protege?

    10:58 AM


    Jaime Ruiz said...
    Para Fausto Galván:

    Es que el mundo no entiende de versos, el mundo no entiende de nada. La cuestión es que don Berna y Mancuso y compañía se libran de la extradición porque se desmovilizan. Si las FARC optaran por desmovilizarse podrían quedar completamente impunes, ricas y hasta prestigiadas.

    Pero hay mucha gente que espera que la revolución le permita ascender socialmente y alienta a los narcoterroristas a seguir matando gente.

    Uno de los motivos por los que se negoció con las AUC y se frenó la extradición de sus dirigentes es que no hay fuerzas para combatirlas. Y eso porque si el ejército se dedicara a combatir a las AUC, no haría más que hacerle el trabajo difícil a las guerrillas, ayudarse a matar. Fue lo que casi firmó y promovió Pastrana, sólo es que si el ejército no es eficaz combatiendo a las guerrillas, que sí son una amenaza, ¿con qué moral van a combatir a unos tipos que no los atacan a ellos?

    Lo importante ahora es que las bandas efectivamente se desmovilicen y se acaben las masacres de las AUC.

    De hecho, ojalá los grandes narcos negociaran con el gobierno su rendición con información sobre las rutas y entrega de laboratorios y demás. Así se librarían de la extradición.

    Porque la justicia que queremos no es venganza ni castigo, sino el cese de los crímenes de todo tipo. Y el gran logro de Uribe es ese aumento en seguridad que le quita esperanzas a los que esperaban lucrarse de la guerra civil.

    4:39 PM


    Anonymous said...
    Jaime Ruíz piensa mal

    6:45 PM


    Jaime Ruiz said...
    Los "argumentos" de este último anónimo dejan ver el nivel de discusión de los mamertos: el chorro de babas, el chistecito fácil. ¿Por qué no me dice dónde hay una sola inexactitud en lo que digo?

    11:09 AM


    Anonymous said...
    MI admiradìsimo Jaime Ruiz,a mi me encantan sus ataques de furia pero su último comentario parece salido de algùn cerebro prestado, simplemente no esta a la altura de su inteligencia. De otra parte, me gustarìa saber si algùn dìa va a hacer un anàlisis sobre las palabras de Florence Thomas. No es que me moleste el feminismo pero si lo recacitrante que puede llegar a ser esta señora. Fiona

    5:54 PM


    Jaime Ruiz said...
    Para Fiona: he vuelto a leer mi anterior respuesta al que me escribe una "crítica" huera y no le veo nada raro: ¿qué es lo molesto, la falta de originalidad o el uso de términos descalificatorios como "mamerto"? No lo sé.

    Sólo digo que los argumentos de esta gente no los he encontrado todavía, sólo lo típico, el atisbo de ingenio pueril, el eructo amenazante.

    Bueno, Florence Thomas: a mí sobre todo me parece una persona sumamente rutinaria, sumamente aburrida. Una intelectual que en su país sería la última en un grupo ya de por sí clónico como el de los cien mil sesentayochistas, pero que en Colombia "descresta" a más de un papanatas.

    Más allá de ella a mí me llama la atención el tipo de persona europea que se enamora de Colombia. Y me parece algo muy interesante porque la gente no puede entender bien a alguien así porque no conoce sus sociedades. No sé con cuántas personas me habré encontrado que no han estado nunca en ningún país europeo pero encuentran tan obvio que a esos europeos tan dulces les guste el país: es una confirmación de algo que ellos siempre han sospechado, que en realidad Colombia es el paraíso y los demás no tienen tanta suerte como los colombianos. Aparte, si es una persona de izquierda (para no usar el término "mamerto") encuentra que todos esos procesos históricos tan interesantes que vive el país tienen que fascinar a quienes tienen interés por la historia.

    El afán de orgullo patrio hace que algo como el sicariato resulte un "proceso" interesante. Ya sé que hay quien se sorprenderá de oír eso, pero a mí me lo dijo una persona del nivel social más alto, del nivel educativo más alto y de altísimo rango en la jerarquía burocrática.

    Si nos pusiéramos a examinar con lupas las cosas disparatadas que dice la gente encontraríamos la explicación de muchas cosas que pasan. Es el motivo por el que me parece interesante tener un blog, porque se puede ir a las ideas y desmenuzarlas.

    Bueno: yo conozco creo que bien a esa clase de personas que van de Alemania a Colombia y se quedan fascinadas por el país. En casi todos los casos son personas de escaso brillo en su país, que de repente en Colombia se descubren fascinantes para todo el mundo. Todos los hombres interesantes, ricos, poderosos, cultos, inteligentes, seductores y atrevidos miran con interés a la alemana y tienen la mejor voluntad de enseñarle el español y cuantas cosas del país le interesen. Todas las mujeres quieren ser sus amigas. Las posibilidades de una vida más bien ociosa y divertida por parte de personas jóvenes son incomparables con Europa, porque los jóvenes que viven fuera de casa de sus padres tienen que hacer más esfuerzos para mantenerse y para tener servicio doméstico hay que ser de verdad rico. Si a todo eso de una arcadia en la que se descubren los propios méritos y encantos y las personas son tan amistosas y divertidas, se suma una causa prestigiosa, como la paz o los derechos humanos, por no hablar de cualquier otra misión civilizadora, ya tenemos la experiencia capaz de transformar la vida de nuestras heroínas.

    He escrito el anterior párrafo pensando en una europea, y en realidad cuando se trata de un europeo hay bastantes cosas parecidas. En todo caso, nadie negará que la disponibilidad de mujeres sea mayor para un tipo así en Colombia que en su país.

    En fin: esa gente que está con esas ONG en Colombia es plenamente consciente de que está con los terroristas, y en realidad también de su implicación en las mutilaciones, secuestros y asesinatos. A mí la única persona que me ha amenazado de muerte fue una chica europea de ese tipo. Pero en Colombia siempre encuentran simpatía y aplauso entre los sectores sociales que han prosperado y esperan prosperar gracias al terrorismo.

    Respecto al feminismo la cuestión es otra. Yo creo que Colombia no vivió el feminismo como los países desarrollados y siguen predominando actitudes y valores del siglo XIX. Un poco de feminismo hace falta. Y uso ese término para referirme al anhelo de no discriminación sexual, de igualdad de oportunidades y de necesidad de respeto. Otra cosa es la explotación del feminismo (como de la homosexualidad) como factor de agravio por los empresarios del agravio.

    Esa señora Thomas combina ambos fenómenos, la princesa exótica que disfruta escandalizando a los colombianos tradicionales con ideas que se pueden calificar de baratijas, y al mismo tiempo la típica profesora de izquierda que explota el factor "agravio sexual" para promover el anticapitalismo y el antiamericanismo que son casi consustanciales a su gremio.

    Me aburre, la verdad sea dicha.

    12:15 PM


    DieGoth said...
    Nada me parece más patético que un venezolano chavista... ¡excepto un colombiano chavista! Cuando veo esos mensaje enfermizos de colombianos repitiendo como loros "es que no tenemos un presidente digno y soberano como Chávez"... "aquí lo que nos hace falta es un Chávez"... "Uribe es un arrodillado. Debería aprender de Chávez que sí es un berraco", me dan ganas de correr a confesarme con un cura (sería la primera vez en casi dos décadas), y preguntarle, arrepentido, si es que el fin del mundo se acerca. ¿Qué soberanía y qué dignidad puede inspirar un fantoche presidencial que con puntualidad religiosa cada seis días amenaza con romper relaciones diplomáticas con Estados Unidos si se dan hechos que se han dado ya, sin cumplir su palabra? Que haya energúmenos como Chávez diciendo las cosas que él dice es grave en la medida en que dejan de ser una ínfima minoría. Pero que un energúmeno semejante ostente el título de jefe de Estado, es preocupante. Chávez es un explotador nato del nacionalismo rancio, un heredero extemporáneo y contradictorio de los pregoneros de las políticas de sustitución de importaciones. Es un salto atrás que proclama a toda voz que está saltando hacia delante. Decreta el estancamiento y la repetición histórica del manejo económico venezolano leyendo un decreto titulado "Progresando hacia el futuro".

    ¿Pero por qué los nacionalistas colombianos lo tienen de muñequito de palo para procesiones? La respuesta es muy sencilla: porque Chávez es el modelo más exitoso del ideal nacionalista latinoamericano: le escupe al más grande evitando la confrontación directa, se luce emitiendo gruñidos de lo más ruidosos e intimidantes, complace a todo aquel que tenga miedo de vivir en una sociedad libre garantizándole la prolongación indefinida de una sociedad cerrada, paradógicamente bautizada como "integracionista y panamericanista", en fin, "bolivariana", y entrega limosnas a "las víctimas de la redondez de la Tierra": aquellos que nunca quisieron-pudieron-intentaron-supieron adaptarse al mundo moderno.

    Si lo que define al ser humano y lo diferencia de los demás seres vivos es su increíble capacidad para adaptarse al ambiente en que vive, Chávez, y el comunismo, no son más que la promesa de deshumanizar lo humano para convertirlo en vegetal: porque al fin y al cabo el ideal del mediocre (en el caso del artículo de Jaime Ruiz, el "nacionalista") es plantarse en un terreno estático y esperar que su cultivador le garantice el rociado diario y el abonado de sus alrededores. Los comunistas desafían la naturaleza humana. Los nacionalistas "achavezados" aspiran a regresar al estadio evolucionario de las hormigas, comunidades comunistas donde el individuo se suprime para beneficio de la colonia.

    Cuando apareció el Homo Sapiens Sapiens, incluso antes, ya había otras especies humanoides que despegaron los pies de la tierra y emigraron más allá de la montaña más cercana poblando el planeta. Apenas luego fue cuestión de tiempo para comenzar a cazar y cultivar su propio alimento. Y fue entonces, cuando se nos acabó el paraíso, que nació el capitalismo y el comunismo quedó relegado a la época de las cavernas (¿o de las madrigueras?).

    8:29 PM

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  2. Anónimo11:25 p.m.

    Gracias por la aclaraciòn porque ya iba lanza en ristre contra usted. Pensé que me había engañado.

    Fiona

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  5. valientePais10:33 a.m.

    Pensé que su blog era más inteligente, pero no! según parece ni usted lo es Sr. bizarro. Le cuento, por ejemplo, un error de concepto que ud comete: los estados unidos si trata mucho más suave a sus ciudadanos que a los nuestros cuando los juzga, el caso de la pareja que traficaba en la embajada de USA en Colombia y que fueron capturados junto con su conductor colombiano, a los norteamericanos les dieron pequeñas condenas de un par de años y al colombiano (pobre como por variar) lo han condenado a 20 años... ¿acaso no se nota la diferencia?... de hecho, si un ciudadano norteamericano se le tuviera que juzgar en Colombia no se podría hacer, porque los benditos gringos, como les decimos del lado latinoamericano, no han querido firmar ni ratificar NUNCA ninguno de los acuedos internacionales de derechos humanos y sostienen que deben defender a todos sis ciudadanos no importa dónde se encuentren ni en qué situación. El asunto requiere mucho más análisis que simplemente emprenderla contra un columnista de opinión, realizando un análisis tan ligero y poco productivo.

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