lunes, febrero 24, 2014

La esencia criminal del régimen


Si Santos resulta reelegido se habrá consumado todo lo que los comunistas buscan y que a medias consiguieron en 1991 "coronando" a una banda menor como autora de las leyes del país y como instancia de poder que protegía desde la legalidad y los cargos públicos las actividades y negocios de las demás bandas.

Es decir, habrán dado el paso decisivo, final, hacia el triunfo absoluto. Según señala Saúl Hernández, el Congreso elegido tendrá una duración cortísima porque Santos optará por una Constituyente con las FARC, para la que ya proponen que tenga 141 delegados y obviamente no sea elegida en su gran mayoría.

Pero las actuaciones del poder judicial, siempre sesgadas a favor del crimen organizado, no comenzaron con Santos sino mucho antes de 1991, pues Asonal Judicial o su germen ya dominaban el gremio. El comunismo es hegemónico en las facultades de Derecho desde los años sesenta y en realidad se impone porque representa los intereses de las viejas castas de dueños del país, según he explicado infinidad de veces.

Luego, hay un régimen que se hizo hegemónico con esa constitución y cuya base es la alianza de la vieja oligarquía con los comunistas. La descripción de ese régimen fue una tarea que emprendí en un escrito de noviembre de 2010 que copio porque me parece vigente y necesario para explicar en qué consiste ese régimen.

El régimen de la Constitución de Pablo 

Un nuevo orden

Cuando los historiadores se ocupen de este periodo de la historia de Colombia podrían designarlo mencionando la ley fundamental que surgió del acuerdo de un presidente designado por un niño a cuyo padre acababan de matar en alianza con el jefe del tráfico de drogas (al que estafaron convenciéndolo de que permanecería impune al quedar prohibida la extradición en la Constitución) y con una organización terrorista promovida por los herederos de la República Liberal. Tras los dieciséis años del Frente Nacional vinieron otros dieciséis de indecisión, en los que no estaba claro para dónde cogería el país y en los que los exportadores de cocaína llegaron a tener enorme poder político, hasta la consumación de ese proceso en una nueva organización del Estado que pronto cumplirá dos décadas. 
Paréntesis

El desconcierto de mucha gente ante las actuaciones del nuevo presidente resulta cada vez menos justificado: el uribismo viene a ser un paréntesis originado en la revuelta popular contra las atrocidades del Caguán. Cuando las aguas vuelven hasta cierto punto a su cauce, también el poder lo recuperan los amos de siempre. El gobierno de Santos es en esencia la continuidad del de Gaviria y el de Pastrana, con ínfimos matices. Un gobierno que se ajusta al régimen, cosa que no ocurría con el uribismo y que es la causa del desasosiego que genera. Es decir, para entender a Santos y su gobierno hay que tener en cuenta sobre todo el verdadero reparto del poder estatal, más que los vaivenes de la opinión. No busca tanto ganar popularidad cuanto ser un inquilino grato a los dueños del Estado. Si se convierte en el más fiero, aunque melifluo e hipócrita, perseguidor del uribismo, es sobre todo porque de ese modo se legitima ante el poder real. 
Ajustes 
Por tanto, los setenta y los ochenta pueden entenderse como un periodo en que cada grupo de poder ajustaba cuentas para alcanzar la hegemonía a costa de los demás. Tras la creación de una guerrilla controlable a distancia por López Michelsen y el MRL, Enrique Santos Calderón creó la revista Alternativa, también dedicada a incendiar el país con retórica castrista, pero ligada a una nueva banda menos dogmática en la adhesión al foquismo y el modelo guevarista. Los godos contraatacaron buscando dividir el bando liberal-izquierdista mediante el reforzamiento del PCC y su tropa. Antes del Caguán ya Betancur había tratado de brindar reconocimiento a las FARC en busca de un nuevo bipartidismo que encogiera a los liberales. 
Las leyes

Aparte de la retórica totalitaria, que sirve de pretexto a la bien organizada cleptocracia, la Constitución del 91 se distingue por la expansión del gasto público, el debilitamiento drástico de las instituciones elegidas y la "relativización" de todas las leyes y contratos, susceptibles de convertirse en papel mojado cada vez que a un juez o a quien lo nombra le da por inventarse un derecho fundamental que resultaría afectado. De eso sale claramente que el régimen no cuenta con los ciudadanos sino con la clase de los funcionarios y no se somete al veredicto de las urnas. Si se tiene en cuenta que detrás de los políticos y jueces están los clanes poderosos, y que éstos son los dueños de la prensa, la hegemonía con que cuenta es en la práctica absoluta, pero esa hegemonía cuyo último recurso es la inexistencia del derecho (reemplazado por la discrecionalidad de los jueces) tiene un nombre: opresión. ¿Puede concebirse mayor prueba de que se trata de opresión que el hecho de que las autoridades delincan abiertamente, por ejemplo prevaricando respecto del nombramiento de fiscal, sin que ni siquiera se las pueda denunciar? 
Paradojas

Uno escribe "paradojas" como por hacer una broma: la monstruosidad de ese régimen es tal que para hablar de paradojas hay que cerrar los ojos ante las evidencias. La ostentosa impunidad de Piedad Córdoba acompaña a la determinación de que un político que acudió a una reunión con criminales que podrían amenazarlo resulta el planificador de todo lo que hicieran antes y después esos criminales, o que interceptar a personas abiertamente relacionadas con potencias extranjeras hostiles, con organizaciones de traficantes de cocaína o con bandas terroristas se vuelve "crimen contra la humanidad" y el filántropo que profiere tal sentencia era el jefe de una organización de secuestradores y asesinos. No hay ninguna paradoja, el régimen que impera en Colombia es la pura tiranía de los asesinos, traficantes de cocaína y prevaricadores. 
Fulanismos

Ya es tradicional que en Colombia no haya adhesiones a programas ni idearios sino a personas. En el caso de la población ordinaria se podría pensar en falta de madurez política, pero cuando se trata de los aspirantes a cargos públicos se trata de otra cosa: lo único que los mueve es el nombramiento y la autoridad que derivan de él. Obviamente, el robo es el paso siguiente, toda vez que las probabilidades de quedar impunes son altísimas (siempre y cuando se esté de parte del régimen). Sería muy bueno conocer la ideología del gavirismo o del samperismo o del pastranismo, en qué se diferencian realmente. Los capitanes de esas corrientes sólo son los que dispensan favores según el poder accionarial que tengan en el régimen, es decir, según la capacidad que tengan de mover fichas (normalmente en las altas cortes) en favor de uno u otro interés. 
Componendas

Desde que era candidato, Santos se mostró incapaz de comunicar nada creíble a los ciudadanos, pero en cambio muy hábil arreglando apoyos y acuerdos con gente cuya motivación no es propiamente el bien común. Es decir, tratándose del reparto del botín, lo que ocurre siempre es que se negocia a la manera de Tony Soprano. Santos es el rey de esa actividad, pero Gaviria, Samper y Pastrana no le van a la zaga: llegan a presidentes sobre todo por eso. Las prisas por sacar una ley de tierras y otra de víctimas muestra hasta qué punto el régimen es sólo una cleptocracia cuyo fundamento es el poder judicial que emana de la Constitución del 91. Lejos de restituir a los desplazados o despojados por la violencia, se reforzará el poder de aquellos que sepan aliarse con el régimen, con sus políticos, jueces y ONG. Las víctimas favorecidas son sobre todo los mismos próceres, y los victimarios que las restituyen son los demás colombianos, en un nivel de un millón de pesos por cada uno. 
Persistencia

Ese acuerdo para repartirse el botín es sólo la vida colombiana de siempre, sólo que gracias a los "carrobombas" de Escobar y a asesinatos como el del sindicalista José Raquel Mercado ciertos grupos accedieron a las rentas y se halló otra falacia para escamotear la voluntad ciudadana y borrar todo rasgo de democracia. Ese arraigo del orden surgido con el engendro bárbaro que fue esa Constitución explica muchas cosas, tanto la desfachatez de los usufructuarios como el apocamiento de las víctimas. Detrás del descaro de un multimillonario empresario del crimen como Iván Cepeda, en defensa de los jueces que lo enriquecen, está simplemente la esclavitud, que en las regiones donde opera el frente Manuel Cepeda Vargas puede materializarse en una castración pedagógica. 
Impotencia

Uno escribe y registra esas cosas, pero realmente es muy improbable que vaya a cambiar nada. La Asamblea Constituyente de la que surgió el engendro sólo fue elegida por el 20% de los ciudadanos, pero ¿en qué andaba el otro 80%? Todavía en 2002, después de la orgía de sangre que fue el gobierno de Pastrana, con diez secuestros cada día, la segunda lista más votada al Congreso fue la del M-19, y en Bogotá ganó dos veces el partido aliado de las FARC. Es grotesco que anden escandalizados por los desfalcos de Moreno Rojas después de que las FARC apoyaran su candidatura y de que en el Concejo estén tanto el primer líder del Partido de las FARC como el mismo hermano de alias Alfonso Cano, por el mismo partido. La popularidad de Uribe permitió albergar la esperanza de que intentaría cambiar ese orden, pero el único cambio que se le ocurrió fue quedarse otros cuatro años de presidente. Ya libre para actuar en política, se declara comprometido con la obra de Santos, recuerda a quien quiere oírlo lo que hizo en su gobierno y trata de no perder la adhesión de los funcionarios y políticos que participan del botín actualmente. No será Uribe quien promueva una constituyente nueva, y cualquier esperanza de regeneración debe concebirse como algo todavía muy embrionario. De hecho, podría ser que la CSJ "perdonara" a Uribe en agradecimiento a su indolencia.
Si Santos resulta reelegido la esencia criminal del régimen se acentuará aún más y el paso siguiente será la fuga de capitales y luego de personas: mucha gente quiere comparar a las FARC poderosas con el régimen venezolano, pero éste es un régimen de militares cuya principal forma de opresión es la indolencia: algunos funcionarios perversos favorecen la delincuencia mientras que los oficiales simplemente parasitan y roban. En Colombia se trata de sociópatas con una larguísima trayectoria de atrocidades que no van a vacilar en multiplicarlas dado el éxito. El que quiera entender de qué se trata puede investigar sobre la historia de los países en que se impuso el comunismo y lo que les ocurrió a esas sociedades.

Mucha gente piensa que el fracaso del comunismo está anunciado y no se explica por qué sigue habiendo tantos comunistas en Sudamérica. Es porque no atienden a lo inmediato y simple: la vida se mueve por intereses. El Partido Comunista y las mil sectas afines agruparon a los hijos de los funcionarios acomodados de los siglos anteriores, siempre con un amplio control por parte de la oligarquía. Comunismo y régimen oligárquico vienen a ser lo mismo: rapiña. El proceso de destrucción del país puede variar de ritmo, pero al final todos los poderosos corren a buscar sus puestos y negocios, y en lo posible a tener recursos suficientes para emigrar a países ricos. La mayoría no cuenta, nunca ha contado, y por si acaso le han otorgado un montón de "derechos" y le dan educación.

Prácticamente todos los congresistas elegidos en 2010 como "uribistas" son hoy aliados más o menos manifiestos de las FARC y ciertamente apoyan la constituyente corporativa o estamental que Santos convocará. Eso sencillamente porque oponerse significaría quedarse por fuera del reparto de rentas, cosa difícil ahora que hay tanto dinero. Mucho me temo que muchos de los que salgan elegidos por el UCD terminarán haciendo lo mismo (no veo que sea más grave venderse que dirigir el asalto al Palacio de Justicia, como hizo Everth Bustamante, y el propio candidato elogiaba a Santos mucho después de que era evidente su alianza con las FARC). En todo caso, ya advierte Saúl Hernández que será un Congreso breve porque lo reemplazará la Constituyente. Y en Semana anuncian que la paz se logrará este año.

Colombia se hunde en medio siglo de miseria y horror. No parece muy probable que alguien lo pueda conjurar. Ni siquiera hay la menor resistencia sino sólo candidatos buscando votos sin acordarse de que la nueva Constituyente ya está acordada y aun publicitada.

(Publicado en el blog País Bizarro el 15 de enero de 2014.)

lunes, febrero 17, 2014

Los colombianos y los derechos humanos


¿Para dónde va el mundo?

Es muy difícil encontrar un sentido a la historia humana, pero el proceso de la cultura occidental desde la época griega apunta a una continua superación de la crueldad, de la miseria, de la inseguridad, de la violencia y de la arbitrariedad y una continua armonización de las sociedades. Claro que hay retrocesos y crisis, pero lo cierto es que en Europa y América la libertad y el bienestar son hoy mucho mayores que en los siglos anteriores.

Renacimiento, Reforma, Ilustración, Liberalismo
Ese proceso pasó en Europa por diferentes pasos desde la Edad Media, periodo en el que se crearon las naciones modernas y los pueblos germánicos y eslavos adoptaron el cristianismo. El Renacimiento fue la recuperación de valores y conocimientos de la Antigüedad que se habían perdido por las invasiones bárbaras. El nombre de dicho movimiento fue humanismo, y se desarrolló entre los siglos XIV y XVI. La Reforma de los siglos XVI-XVII, una corriente cristiana que reivindicaba la autonomía de las personas frente a las autoridades eclesiásticas y la interpretación libre de los textos sagrados, fue el proceso que siguió al Renacimiento y tuvo su centro en los países europeos occidentales que no habían formado parte del Imperio romano. Como respuesta, la Iglesia oficial, apoyada por el entonces hegemónico Imperio español, lanzó la Contrarreforma, la reafirmación de los dogmas medievales que habían sido cuestionados por el Renacimiento y la Reforma. Este movimiento es muy importante porque, en la época de colonización de América, España estaba hundida en la Contrarreforma y representaba en Europa la reacción, el pasado y el oscurantismo, con su régimen de terror de la Inquisición. De ahí viene el atraso hispanoamericano.

La Ilustración fue el paso siguiente y tuvo su centro en los países en los que no triunfaron ni la Reforma ni la Contrarreforma: Francia e Inglaterra. Nueva afirmación de la libertad individual y predominio de la duda filosófica sobre las certezas del dogma religioso. Los ideales con que se creó la nueva nación surgida de las colonias británicas en la costa Atlántica de Norteamérica son el fruto directo de la Ilustración, aunque aplicados por hijos de la Reforma. Trece años después de esa fundación estalló la Revolución francesa, acontecimiento complejo cuyo eje fue el fin del absolutismo y el surgimiento de nociones modernas como la soberanía nacional (es decir, del pueblo y no del rey) y la famosa tríada de lemas que la movían: libertad, igualdad, fraternidad. El imperio napoleónico que la sucedió y las guerras que terminaron con el predominio francés en Europa abrieron el camino al liberalismo que marcaría el siglo XIX, con la abolición del tráfico de esclavos, el afianzamiento del sistema democrático en Estados Unidos y el crecimiento del parlamentarismo en buena parte de Europa.

Nociones de izquierda y derecha
Si se ve en esos movimientos una corriente dispersa y poco nítida pero continua, y se admite que comparten un impulso por la libertad de las personas, se podría detectar ahí el origen de las nociones de "progreso" y "progresismo". También de "izquierda", palabra que se aplicó al grupo que se sentaba a ese lado en una votación de la Asamblea francesa sobre el derecho de veto del soberano. Desde entonces "izquierda" se entiende como el rechazo al absolutismo y la defensa de las libertades y derechos individuales registrados en la Declaración que acompañó a la Revolución francesa y que Antonio Nariño tradujo e imprimió en Colombia. En el sentido recto de las palabras, la izquierda es el bando de Nariño y la derecha el de Caballero y Góngora.

Dentro de la izquierda, como alternativa a lo establecido, se desarrolló durante el siglo XIX la corriente socialista, partidaria de que el Estado actuara como "redistribuidor" de la riqueza, haciendo prevalecer el interés común sobre el derecho de propiedad. El socialismo terminó correspondiendo en cierta medida a la expansión estatal y los apetitos de los burócratas. También se dice que respecto al liberalismo, que era la ideología propia de la clase burguesa, el socialismo es como una revancha del despotismo ilustrado del siglo XVIII, que era la ideología de los monarcas y las aristocracias que regían entonces: el retorno de la jerarquía. (La clase burguesa es la gente de las ciudades, los comerciantes y artesanos que al cabo de muchas generaciones en algunos casos poseían grandes fortunas y que en el contexto del siglo XVIII era lo mismo que "el pueblo" o el "Tercer Estado", en contraste con la aristocracia y el clero.)

Es decir, el socialismo en su origen era un sector de la izquierda que encontró en Marx un teórico radical con grandes aptitudes literarias y un proyecto que prometía ser liberador y redentor de las masas miserables que pululaban alrededor de las ciudades en que reinaba la burguesía. Es muy importante que se entienda que para Marx y para sus seguidores del siglo XIX el Estado es una máquina de opresión y lo que se busca es su extinción. En las circunstancias rusas de 1917 y después, la idea marxista de la dictadura del proletariado se volvió el verdadero fin del comunismo, de paso forzando la identidad entre el proletariado y el partido y la sumisión total de éste a la nomenklatura.

De tal modo, la izquierda no es de por sí colectivista, si se atiende a su sentido de resultado de una tradición de progreso, y menos estatista. El colectivismo es un rasgo de la Iglesia católica y de su espíritu medieval y de ahí viene la asociación entre católicos y comunistas en Iberoamérica. Si se piensa en el proceso que he explicado arriba de avance de la libertad, el colectivismo y la Iglesia no deberían ser considerados como "izquierda", pero es por otro tránsito semántico que se ha registrado a partir de la hegemonía ideológica tradicional de la Iglesia: dado que el colectivismo es cristiano y el socialismo es colectivista, las nociones de "socialista" y "cristiano" (en el sentido de la compasión y el amor al prójimo) se confunden. Socialismo (que quiere decir "estatismo") y colectivismo han pasado a ser lo que la gente entiende como "izquierda", pero sólo son un elemento reaccionario respecto al progreso (el colectivismo) sumado a una perversión de la izquierda (el socialismo, que parte del principio igualitario y termina en el culto del Estado).

La Declaración Universal de los Derechos Humanos
En donde se expresa sin ocasión para la duda el sentido de la noción de "izquierda" de la tradición, es decir, del bando de Antonio Nariño, de los humanistas, reformistas, ilustrados y liberales y aun de los socialistas que no se habían entregado al absolutismo bolchevique, es en la declaración que impuso el régimen estadounidense a las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial en 1948. Es decir, frente a la perversión totalitaria se imponía la tradición progresista y sus valores nucleares de libertades individuales y derechos humanos básicos.

Esa imposición está en la base de la historia posterior: el régimen soviético no volvió a las orgías criminales de los años treinta y sus satélites en Europa se integraron en el Consejo de Europa, organismo que vigiló los derechos humanos desde 1949. Las evidentes violaciones que cometían los regímenes totalitarios contra una ley universal que habían firmado sirvieron de fundamento a la resistencia que terminó levantándose y acabando con el comunismo en 1989.

También la ONU, surgida de esa declaración, desempeñó un papel importante en la democratización posterior. Se suele considerar a los representantes de esta organización en Colombia como aliados de las bandas terroristas, cosa que efectivamente a menudo son. El problema es que en la opinión de muchos colombianos es más fácil oponerse a los derechos humanos que cuestionar con base en ellos la conducta de esos funcionarios. Un aspecto decisivo es la creencia generalizada en los países avanzados de que las guerrillas colombianas son movimientos populares de sectores oprimidos y excluidos y no exactamente el medio de opresión y exclusión de los usufructuarios de la desigualdad, de los herederos de privilegios y rentas improductivas derivadas de la sociedad colonial. Eso ocurre porque no se ha respondido eficazmente a la propaganda.

Si se atendiera al diccionario, a partir del significado sociológico de la llamada "izquierda" colombiana y de los efectos de sus actuaciones (ya he contado muchas veces que tras la Constitución de 1991 el índice de Gini subió casi 10 puntos hasta 2002), sería muy fácil saber qué es. Es la derecha, el partido de los jesuitas, de los juristas, de los delfines de familias patricias y de los profesores universitarios. (Hay una profunda relación entre las ideas progresistas y el desarrollo material, son la misma clase de personas las que profesan las unas y realizan lo otro y ocurrieron al mismo tiempo en los mismos países; en Hispanoamérica, los retrógrados y parásitos usan ese disfraz que no les corresponde, no es casualidad que no haya ningún invento importante de origen hispanoamericano, ningún avance científico, ninguna manufactura de calidad que cuente en el mercado mundial, nada).

Ideología colombiana
Pero el hecho de que la casta dominante no se pueda llamar lícitamente izquierda no quiere decir que sus contradictores sí lo sean, o no sean también de derecha. El motivo está en el origen contrarreformista de la sociedad y en la herencia compartida de la mentalidad del castellano viejo. En muchísimos casos hay una nostalgia de formas de vida antiguas o un anhelo de amalgama que integre algunos elementos del bienestar del mundo civilizado con ventajas específicas para cada sector o para cada individuo que opina. La elemental pretensión de avanzar hacia la asimilación a los valores del mundo moderno es sencillamente un escándalo para la mayoría de los colombianos que expresan sus opiniones.

De ahí que nadie recuerde que los derechos humanos reconocidos en esa declaración son un compromiso del país que no se puede violar. A los contradictores del terrorismo les parece que los derechos humanos son una añagaza gracias a la cual los terroristas sacan ventaja, cosa que es rotundamente falsa. Lo que ha hecho avanzar a los terroristas es la guerra jurídica y los desvaríos de los gobiernos, no el hecho de que no se pueda torturar o asesinar sin juicio a los terroristas desarmados.

Es verdad que una parte de la guerra jurídica la constituyen las ONG que se autodenominan de paz y derechos humanos, pero no obtendrían nada si previamente no controlaran el poder judicial. Es decir, no obtendrían nada ilícito, porque si denunciaran torturas reales u otros atentados contra los derechos humanos estarían protegiendo la misión del Estado, que en esencia es proteger esos derechos.

Esas ONG en el contexto colombiano son el principal frente terrorista, pero su éxito jurídico y propagandístico se basa en la escasa organización y eficacia de la respuesta. Es decir, las bandas terroristas expresan el orden profundo de la sociedad: las universidades forman personajes de vocación parasitaria que se suman a la "lucha" (uno de los más descarados ideólogos de las FARC, el exmagistrado Rodrigo Uprimny publicó el domingo una legitimación de los niños bomba basada en el pretexto de que el derecho exige la lucha) y para defender la justicia no hay casi nadie, ni siquiera las víctimas.

Dentro de ese odio contra los derechos humanos se inscribe la campaña del concejal de Medellín Juan Felipe Campuzano por la pena de muerte y la tortura a los sicarios, genialidad que ha tenido una amplia repercusión en las redes sociales y que tiene la magia de poner a los empresarios de los niños bomba, como el citado Uprimny, en el bando de los defensores de la ley. En su fervor, Campuzano no vaciló en poner ejemplos de países en los que se aplica la ley islámica, y aun a mostrarse solidario con uno que le hacía propaganda.

Más allá de la cuestión misma de la pena de muerte, creo que lo que aflora en esa embriaguez es otra cosa. Supongamos que se aprobara la pena de muerte, ¿quién la aplicaría? ¿A quién? Ninguno de esos entusiastas muestra la menor confianza en el poder judicial colombiano, con toda razón, por lo que podrían inferir que los condenados a muerte serán a menudo inocentes, mientras que los asesinos y quienes los contratan seguirán quedando impunes como hasta ahora (ninguno de esos comentaristas en ningún caso lamentó que no se los capturara, sino que no se les aplicara la pena de muerte siendo que la de prisión tampoco se les aplica). Lo que desean es el espectáculo del asesinato, otra explicación no hay a esa distracción. Y es en el fondo nostalgia de lo que se hacía antes: las quemas de brujas de la Inquisición no tenían sólo una función pedagógica sino que también eran la provisión de círco que se podía ofrecer a la chusma.

En rigor, la pena de muerte es una violación de los derechos humanos. Una mirada al mapa en que aparecen los países que la aplican deja a EE UU como el único país democrático avanzado en que se aplica. Ojo a esto: 

Ejecutados en 2011: China  (?), Irán (360+), Arabia saudí (82+) Irak (68+), Estados Unidos (43), Yemén, Corea del Norte, Somalia, Sudán, Bangladesh, Vietnam, Sudán del Sur, Taiwán, Singapur, Autoridad Nacional Palestina, Afganistán, Bielorrusia, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Malasia, Siria.

También en EE. UU., un país de 300 millones de personas, el número de ejecutados en 2011 fue de 43, mientras que en Colombia sería muchísimo mayor.

En conclusión
Lo que se extrae de todas las respuestas de colombianos opuestos al terrorismo que uno encuentra es una hostilidad aún mayor a los derechos humanos. Muchísimas personas me respondían cuando cuestionaba a Campuzano con el cuento de que los sicarios no habían respetado los derechos humanos de sus víctimas, graciosa operación con la que las instituciones resultan degradadas al nivel de los sicarios. La cuestión de la eficiencia policial a la hora de capturar a los criminales no le interesó a ninguno, era como una molesta cuestión de trabajo cuando la embriaguez de justicia les resultaba tan halagadora.

Ese odio a los derechos humanos forma parte de sus convicciones derechistas, que ciertamente no son una respuesta al terrorismo comunista sino más bien una manifestación del mismo fenómeno, de la incapacidad de asimilar los valores de democracia y libertad que definen al mundo moderno.

Lo que en mi opinión hace falta es una reivindicación de los derechos humanos que permita denunciar a los criminales que explotan su defensa como parte de su labor conjunta con los que mandan niños bomba. Si los políticos e intelectuales colombianos denunciaran a todos los funcionarios y periodistas extranjeros que aluden a Piedad Córdoba, Iván Cepeda u otros asesinos como "defensores de derechos humanos" ante sus gobiernos y organizaciones, otro gallo cantaría. Pero plantear eso es quedarse en minoría: un pobre diablo anónimo llamando a la sensatez cuando los valientes herederos de Joseph de Maistre y demás precursores del fascismo prometen sangre y toda clase de efectos gore, está condenado al fracaso.

(Publicado en el blog País Bizarro el 8 de enero de 2014.)

martes, febrero 11, 2014

Uribe: claudicación y hecatombe


Voy a comentar la última declaración del expresidente.
Declaración de 31 de diciembre de 2013
Álvaro Uribe Vélez

(No seremos obstáculo para la paz pero nos opondremos a que no se castigue con cárcel a los criminales de delitos atroces, se les eleve a partido político y se les convierta en congresistas, porque la falta de justicia es mal ejemplo a las nuevas generaciones, impide el perdón, no garantiza paz estable, engendra nuevas violencias y desprotege a las víctimas.)
El texto aparece así en un Twitlonger, empezando con paréntesis, tal vez porque es cita del texto del comunicado. Lo comentaré cuando llegue a ese punto.
Colombia podría ir mejor, ha perdido 12 posiciones en el Índice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas, que recoge el resultado de políticas sociales burocratizadas.

Ya que a los empleadores les quitaron la obligación de cotizar al Sena, ICBF y salud por trabajadores hasta de 10 salarios mínimos, es incomprensible y penosamente bajo el incremento del salario mínimo de 26 mil pesos.
La tributación basada en la nómina es un atentado contra el empleo y contra los salarios: cuanta más gente contrate un empleador, más impuestos tiene que pagar; cuanto mejores sean los salarios que pague, más impuestos paga. La reforma tributaria del ministro Cárdenas es un gran acierto. La resistencia del uribismo, un gran error.

El aumento del salario mínimo debería haber sido menor porque cuanto más suba menos probable es que puedan acceder al empleo personas menos capacitadas. Si el resultado es que aumentan las ganancias de las empresas, habrá que pensar que aumentarán la contratación y la inversión. Uribe juega con el prejuicio de que la desigualdad se remedia subiendo los salarios cuando la realidad es que las alzas del salario mínimo generan una igualdad de sueldos que termina siendo injusta para la gente más productiva, condenada a ganarse el mínimo so pena de caer en el desempleo. En España el mínimo es bajísimo en comparación con los sueldos promedio, nunca he conocido a nadie que gane el mínimo. Subirlo "generosamente" fue lo que hizo Chávez, con lo que consiguió que cerraran dos tercios de las empresas en poco tiempo.

Aparte del tipo de "politiquería" evidente en la crítica que siempre podría hacerse a cualquier gobierno, que sufrió el de Uribe de personajes como Robledo durante varios años y que podría ser muy justificadamente al revés si se hiciera lo que proponen, se evidencia una curiosa idea de Uribe, evidente otras veces, de controlar las ganancias de las empresas. Si ahora ganan más, será una buena noticia. Lo que determina los salarios de la gente productiva es la oferta y la demanda, los decretos de aumento del salario mínimo sólo distorsionan ese mercado.
Con visión de País fraterno, impulsaremos un aumento importante de la remuneración de los trabajadores de menores ingresos y una prima de vivienda, que se compensen con menos impuestos a las empresas y a la clase media, y cero derroche del Gobierno. 
Nuestra solidaridad con agricultores y empresarios desoídos por este Gobierno.
Esa clase de promesas forman parte de la campaña electoral en un contexto tranquilo, no en la situación de un país que se asoma al abismo. La complacencia con todo lo que ocurre no es sólo el aplauso de Zuluaga a Santos durante más de dos años de su gobierno sino sobre todo ese tácito reconocimiento de que la situación está para pelear por el salario mínimo.
Colombia ha perdido 10 posiciones en las pruebas Pisa de educación, no obstante que íbamos mejorando.


Impulsaremos con toda devoción la política educativa de nuestro candidato Oscar Iván Zuluaga para tener jornada única, dos alimentos diarios durante 360 días, formación técnica en el bachillerato, universidad o tecnología articulada para todos los graduandos, posibilidades de emprendimiento para los jóvenes y más profesores con mejor preparación y remuneración.



Impulsaremos la educación con el mismo entusiasmo con que hace 12 años propusimos la seguridad democrática.
La cuestión de la caída en el infierno se olvida de nuevo, parece que lo importante fueran las promesas sobre educación. Lo mismo en los párrafos siguientes, que suprimo, para centrarme en el final:
[...] 
Insisto en que No seremos obstáculo para la paz pero nos opondremos a que no se castigue con cárcel a los criminales de delitos atroces, se les eleve a partido político y se les convierta en congresistas, porque la falta de justicia es mal ejemplo a las nuevas generaciones, impide el perdón, no garantiza paz estable, engendra nuevas violencias y desprotege a las víctimas.
Toda la prensa entendió que la "paz" eran las conversaciones de La Habana, pero, siguiendo una costumbre ya típica, los uribistas entienden "paz" con el sentido plano y recto del diccionario. ¿Qué sentido tiene la frase si no es en referencia a dichas conversaciones? Hace pensar en esos niños pequeños aleccionados para decir una mentira que declaran en cuanto ven a alguien "No nos hemos comido el chocolate". ¿Cómo puede decir un político que no será obstáculo para la paz, aludiendo a tal concepto como una generalidad? Claro que no será obstáculo para la paz, para eso también declara que no tiene pensado rebanarse la nariz al día siguiente.

Si uno piensa en el lema de la campaña de Paola Holguín "La paz es la seguridad democrática", ¿qué sentido tiene que el promotor de la seguridad democrática diga que no será obstáculo para la seguridad democrática?

Eso es muy interesante porque se trata de la idiosincrasia local: todo se interpreta hasta que quiere decir lo contrario y nadie tiene el menor pudor en hacerlo. ¿Llega a tal punto la estupidez que no se entiende que Uribe se refiere a las conversaciones? Realmente lo dudo: se trata de la típica mala fe, gracias a la cual Uribe es a la vez pacifista y guerrerista, cree que así atrae a los que quieren que se premie a las FARC mientras los que no lo quieren entenderán que no se refiere a eso. Los demás se aferran a eso, al parecer no tuvieron padres que les advirtieran de la costra de mugre que se le pega a quien deja ver su deshonestidad intelectual.

Muy digno de atención es eso de que "no se castigue con cárcel a los criminales de delitos atroces". ¿A quién se refiere? ¿Hay algún jefe de las FARC que no sea responsable de muchos delitos atroces? Los uribistas me dirán que se refiere a eso, pero en la realidad se puede volver una puerta abierta para que se castigue a los autores materiales, tal como cursan actuaciones del fiscal contra Karina y Martín Sombra.

Es de nuevo el viejo cuento de la "paz sin impunidad", con el que se bendicen las negociaciones y a la vez se busca hacerlas inviables, engañando a la gente, que cree que se puede pensar en castigar a las FARC y a la vez tolerar que se negocien las leyes con ellas. A la gente se le hace creer que las FARC se están rindiendo y para que no las castiguen más aceptarán unos años de cárcel. Y muchos protestarán porque les parece que ante una perspectiva tan agradable como la paz no deberían poner tales obstáculos.

Lo que en la  jerga del gobierno colombiano se llama hoy en día paz es el proceso por el que las FARC se hacen las dueñas del Estado. El señor Uribe tiene que saber que el acuerdo de participación política menciona expresamente la "dejación" de armas (es decir, que no habrá entrega de armas), la asignación de poder a toda clase de entidades nombradas a dedo por los terroristas y su gobierno y la creación de zonas especiales en las que los miembros de las FARC y sus clientelas votarán dos veces para el legislativo, proyecto que tendrá a su favor los recursos del gobierno amigo.

¿Por qué no menciona eso? ¿Por qué no alude a la entrega de las armas y la disolución de la banda asesina? Las condiciones que señala se interpretarán después y serán a su vez objeto de negociación, con lo que el proceso no encuentra rechazo por lo que es sino por lo que el gobierno dice que es.

Ya he explicado muchas veces que esa retórica sólo sirve para legitimar lo que ocurre en La Habana y la actuación de Santos. Me dicen que uno no puede ponerse contra Uribe porque es la única esperanza de oposición que hay, pero casualmente hemos hecho varios videos planteando que lo que este gobierno llama "paz" es sólo un atraco, la continuación de un viejo plan de dominación al que el uribismo no se opone, sino que precisamente respalda diciendo que no será obstáculo para su consumación.

Ya son numerosos los ejemplos de publicaciones del candidato Zuluaga con ese mismo sentido, y la aquiescencia de todos los uribistas (los "pachistas" intentan destruirlo pero siendo seguidores del padre de los "diálogos" no se atreven a desautorizarlo por su pacifismo sino que se escudan en temas como el voto militar).

Habrá un referendo y una constituyente cuyos delegados no serán elegidos libremente por los ciudadanos. El referendo se interpretará como autorización para esa constituyente. Los uribistas no se opondrán a la "paz" ni pretenderán derrotar a Santos en el referendo, por mucho que al comprobar la gente lo que es se vean obligados a no apoyarlo: aportarán sus críticas constructivas, como han hecho durante más de tres años, y lloriquearán por el resultado.

La actuación de Uribe en ese mensaje sólo evidencia el anhelo de buscar un acomodo en el nuevo orden y asegurarse gracias a los votos una cuota de poder que ante la hegemonía comunista será puramente decorativa, como las de los partidos campesino y católico en la Polonia comunista. Los seguidores se aferrarán a cualquier disparate para seguir aplaudiendo a su caudillo, confiados en que algún día se lo podrá elegir a perpetuidad.

En La Habana abolieron totalmente la democracia al legitimar los crímenes de quienes intentan destruirla. Sobre eso nunca hablan los uribistas ni el señor Uribe, ni sobre las nuevas instituciones representativas pero no elegidas. Parece que es mejor hacerle creer a la gente que se puede castigar a las FARC al tiempo que se les permite adueñarse del país.

¿Habría sido posible impedir lo que ya hizo Santos? Yo creo que sí. Pero para impedir toda rebelión estaba el señor Uribe y sus seguidores, aplicados a hacer componendas con los partidos "uribistas" y a mantener cuotas de poder en el gobierno de Santos, y a la vez intimidados por la presión periodística y judicial.

El rechazo a las FARC que cabalgó Uribe en los primeros años de este siglo fue una gran corriente ciudadana que sirvió para que el poder terminara en manos de Santos y finalmente de las FARC. No sólo porque la segunda reelección le abrió el camino al canalla, sino porque la falta de oposición después le facilitó consumar su crimen.

La hecatombe llegó. Las FARC tomaron el poder sin resistencia y los supuestos adalides del rechazo son los primeros en reconocer el premio del crimen como "paz". No les ayuda que haya unos cuantos engañados que se obstinen en entender otra cosa: intentan contagiar su autoengaño y sólo son patéticos. Los crímenes a partir de ahora serán muchos más que nunca antes y gracias a la no resistencia a Santos los jefes militares y policiales están ya al servicio de la banda asesina.

(Publicado en el blog País Bizarro el 2 de enero de 2014.)

martes, febrero 04, 2014

Aritmética chambona

Se acercan las fiestas navideñas y se reducen las visitas a los blogs y el interés por la política, por eso se me ha ocurrido invitar a los lectores y amigos a reflexionar durante estos días sobre la situación y lo que espera a Colombia en el año que comienza, tal vez el momento crucial de la historia del país porque si se toma el rumbo del chavismo ya no habrá modo de volver atrás y la catástrofe será segura: el atraso asegurado para medio siglo, por lo menos, como le ha ocurrido a Cuba, que podría ser más rica y desarrollada que Florida.

La única esperanza de impedirlo sería un triunfo del candidato uribista, o de alguien del conservatismo que surgiera en los próximos meses y consiguiera la unidad con el uribismo. Lo que pasa es que en mi opinión ese triunfo es casi imposible porque hace falta otra disposición para hacer frente al poder que controla la máquina de propaganda y el presupuesto, con el que ceba clientelas sin cesar (sobre todo la decisiva, la de la "educación", a la que acaba de regalarle cinco billones) y cuenta con toda clase de ayudas, como ahora el mismo embajador de Estados Unidos.

Es decir, la posibilidad de sacar a Santos depende de una estrategia muy eficaz, y en mi opinión lo que hace el uribismo, sobre todo su candidato, está basado en unas cuentas que no funcionan, y que casi aseguran el triunfo de Santos. Voy a comentar algunos aspectos de esa aritmética dudosa.

1. La falsa suma de la paz
Ya comenté en otra parte el lenguaje equívoco del candidato Zuluaga sobre la paz, creo que este tuit del expresidente Uribe resume la actitud del uribismo en la actualidad respecto a la negociación: "Diálogo y paz sí. Con cese total de actividades criminales". El cuento es una enorme falacia, pero al menos no tan atroz como el lema anterior "Paz sin impunidad", que hace creer a la gente que las FARC se están rindiendo y los ciudadanos pueden optar por castigar o por perdonar a la banda, con el gracioso resultado de que Santos sale reforzadísimo, pues parece que todo lo que falta para terminar un conflicto tan largo es que esos reticentes acepten una amnistía y quieran perdonar (a los demás colombianos les parece de lo más agradable reconciliarse, incluso honroso, toda vez que las víctimas del terrorismo son otros, y de ese modo la tal "paz" resulta claramente una alianza con los criminales en busca de alguna ventaja).

Digo que ese cuento de "negociemos pero dejan de delinquir" es falaz porque bastaría empezar a negociar para que las FARC se extinguieran: todas sus fuentes de financiación son ilegales. Si Uribe les ofreció una Constituyente en 2006 y no aceptaron, ¿cómo esperan que ahora acepten? No, no esperan que acepten, sino que parece que se les tendiera una mano. (Pero en realidad bastaría que ganaran las elecciones para que empezaran a ser generosos y a ganarse así a la mayoría de los políticos y personajes de clase media que aplaudieron la negociación, y siempre habría buena disposición a reconocer los "gestos de paz" que ahora tanto echan de menos). La oferta por otra parte tiene el sentido de evitar la calificación de "guerreristas" por los medios y atraer a esa mayoría de colombianos que aceptan la "paz" negociada. Si se acepta que no hay enemigos a la derecha, es decir, que nadie puede quitarle al uribismo los votos de los opuestos a la negociación, el cálculo parece sensato porque ampliaría el espectro de población que podría votar por Zuluaga. Pero no lo es.

Ya en otra ocasión expliqué que al aceptar los diálogos para complacer a la mayoría en realidad se legitima el proceso. La suma de pacifistas e intransigentes no se da, sino que el perfil del partido y el candidato se desdibuja y el resultado es que los posibles votantes se abstienen. Si además se tiene en cuenta la presión de los medios por hacer invisible al rival del gobierno, sencillamente no se mejora nada con quitarles el pretexto "guerrerista", por no hablar de lo poco serio que parece proponer negociar con unos criminales que con toda certeza dirán que no si no pueden financiarse con sus negocios tradicionales. La estrechez de miras y la indigencia intelectual les impiden ver que SIEMPRE que se empieza a negociar con terroristas se termina cediendo porque se ha renunciado en lo esencial, por no hablar de las presiones de toda la conjura incrustada en el Estado y hegemónica entre las clases altas.

Un motivo posible de esa disposición de Uribe y compañía es el hecho de haber propuesto negociar cuando era presidente y no querer parecer ahora buscando pretextos para oponerse. Puede que ahora tengan suficientes argumentos para justificar el cambio de opinión: sencillamente, la gente puede entender que de lo que se trata es de una alianza del gobierno con los aliados internacionales de las FARC gracias a la cual se pretende darles total impunidad y favorecer el lavado de las enormes fortunas que han obtenido delinquiendo. También la situación que vendrá después, de obvio predominio de los terroristas y sus socios, puede ser clara para millones de colombianos, pero no lo será si no hay quien se lo dice. Y es lo que ocurre efectivamente con esa actitud apaciguadora, que el uribismo contribuye a tapar las complicidades criminales de toda clase de personajes promovidos por los medios: parecen sólo un poco demasiado dispuestos a buscar la paz y no socios casi abiertos del crimen organizado.

No quieren hacer una cruzada contra una manguala criminal y el resultado de eso será la irrelevancia. La suma de votos de diversas opiniones, incluidos los que creen que se van a ahorrar disgustos premiando a los terroristas, es sólo una resta porque el candidato y el partido pierden nitidez en su discurso así como ocasiones de protagonismo y de cohesión de los seguidores.

2. La falsa suma de la diversidad
Ese mismo problema del discurso borroso se da cuando se piensa en la clase de personas que llevan como candidatos. Everth Bustamante no sólo es responsable del crimen del Palacio de Justicia como líder del M-19, por lo que fue condenado, sino que jamás ha pedido perdón ni menos ha dicho la verdad. Sencillamente, el uribismo parece querer hacer realidad el sueño de Jaime Bateman de un "sancocho a la colombiana" en el que quepan todos: del M19 es de donde nace el movimiento Firmes, cuyo líder más persistente en Antioquia fue José Obdulio Gaviria. La insistencia del CPPC en promover a los moiristas que se apartan de las FARC hace pensar en asociaciones muy extrañas.

Esa suma confusa es una resta: ¿con qué autoridad critican la impunidad de los asesinos de las FARC si no sólo han promovido la impunidad del M-19 sino que le hacen la carrera política a uno de sus jefes con más crímenes a sus espaldas? Esa buena disposición llevó a ese grupo a convertirse en el promotor de Francisco Santos, personaje que se describía como el padre de los diálogos de La Habana, y a perdonar mil ligerezas durante el gobierno de Uribe, como el nombramiento de un grupo de ideólogos del terrorismo y aun de asesinos jubilados en el Grupo de Memoria Histórica.

Lo que podría atraer a los votantes sería una actitud clara y ejemplar de enfrentamiento con todas las formas de criminalidad. Cuando los medios calumnian y a la vez "ningunean" a alguien, su única fuerza es la coherencia de su actitud. Si esa coherencia cede en todo momento a las componendas que cada politiquero imponga, sencillamente los votantes no verán el sentido de esa opción y se quedarán en casa o votarán por alguien que los seduzca con otros argumentos.

3. La resta efectiva de la misa
Es verdad que la inmensa mayoría de los colombianos son católicos, pero eso no determina lo que harán en las urnas. Sin ir más lejos, el partido confesional nunca ha ganado unas elecciones desde 1926 sin que mediara la división del adversario. También cuando ganó Andrés Pastrana, después de que muchos políticos liberales se apartaran de Samper por el 8000 ("Gran Alianza por el Cambio" se llamaba la componenda).

Lo que pasa es que muchos de los políticos que se oponen al terrorismo son personas de ideología conservadora y a veces da la impresión de que esos valores les importan más que la resistencia a las FARC o que el propio triunfo electoral. Dada su percepción, esperan que muchos colombianos molestos por los cambios en las costumbres los apoyen, cosa que no mueve a votar a tantos pero que sí sirve para que los terroristas se presenten como adalides de las libertades y la modernidad.

Es decir, el bando de Santos es directa o indirectamente el de quienes reclutan, violan y mutilan a miles de menores de edad, pero los políticos y activistas conservadores están más interesados en azuzar la rabia contra los fumadores de marihuana que en explotar el rechazo a esos crímenes. El resultado de esa actuación es que los votantes jóvenes o acostumbrados a la vida alegre terminan asustados y votando por los amigos del terrorismo (característica es la obsesión de Petro por presentarse como el defensor de la "diferencia", retórica que al parecer les resulta muy útil para obtener votos de homosexuales, de usuarios de drogas, de acomplejados y raros y feos y deprimidos, etc.).

Es decir, se presentan como un partido de la misa contra el partido del recreo, con los resultados previsibles de éxito del crimen organizado, que resulta legitimado y puede hacer olvidar sus atrocidades sin límites. Ésa es la gracia que resulta de que no haya demócratas y liberales sino retrógrados con nostalgia de Torquemada y retrógrados con nostalgia de Lope de Aguirre.

Límites del uribismo
El mayor problema es la ausencia de un proyecto de país acompañado de una conciencia clara de lo que hay que hacer. Tras los gobiernos de Uribe quedó un legislativo al que Santos cooptó fácilmente, el control del poder judicial por los socios del terrorismo permaneció intacto, al igual que el de las universidades y los medios de comunicación. Los partidos políticos tampoco mejoraron nada tras los ocho años de Uribe. Sencillamente, los uribistas, dichosos de estar en el poder, intentaron acomodarse a las buenas relaciones con la oligarquía y cuando llegó el momento de pensar en la sucesión no tuvieron mejor ocurrencia que lanzar de nuevo a Uribe, con los resultados conocidos.

Todo el daño que hicieron en esos años es poco comparado con el que hicieron después, al negarse a hacer oposición a Santos por quién sabe qué acuerdos con los políticos de la U. Todavía es la hora en que tratan de ocultar la persecución que sufren los propios compañeros del uribismo, como Arias o Ramos.

Pero lo peor es la ausencia de cualquier visión crítica fuera del uribismo: o se está con las FARC o se asegura que Uribe y compañía nunca han cometido ningún error. En uno de esos dos grupos cabrían prácticamente todos los colombianos que opinan de política. Por eso la confusión que aflora por ejemplo con la adhesión a la candidatura de Francisco Santos o en los llamados a Luis Carlos Restrepo, personaje este que parece más dispuesto a premiar el terrorismo que el mismo Santos.

Sin una conciencia clara de la necesidad de una asimilación a las democracias avanzadas se seguirá dando palos de ciego. Las democracias tienen partidos, programas, estatutos, idearios, no sólo la "lealtad" servil a un caudillo cuyo discurso tiene tanta relación con la política "tradicional" y tan poca determinación para obrar como demócrata (en cualquier país civilizado un líder político explicaría por qué hay alguien como Bustamante en la lista cerrada de los supuestos contradictores del terrorismo). Las democracias necesitan civismo, lo que no hay en un movimiento político que permaneció ligado al partido del gobierno años después de infamias como el encarcelamiento de Arias o la manifiesta decisión de negociar con las FARC (había que obrar así porque las clientelas de los líderes podrían quedar sin puesto en caso de romper con el PSUN).

Es sencillo: Santos abolió la democracia, se gastó el presupuesto en comprar apoyos y hacerse propaganda, se alió con Chávez y los Castro, colaboró con los terroristas para hacer necesarios sus crímenes, emprendió persecuciones contra sus contradictores usando el poder judicial y resucitó a las mayores bandas criminales, pero ninguno de esos hechos es el tema de la campaña, sino promesas vagas de inversión en educación (a lo cual Santos ya se ha adelantado promoviendo cinco billones más para las universidades públicas) y vagas denuncias de corrupción (que no animarán a muchos votantes ni desanimarán a nadie de las clientelas, que precisamente se benefician de eso). Más grave no puede ser.

Si hubiera un partido del trabajo y la libertad se plantearía democratizar el gasto público, por ejemplo proponiendo reducir los puestos públicos y gastar los recursos en una pensión de jubilación, por ejemplo de la mitad del mínimo, para todos los colombianos mayores de sesenta años que no tengan trabajo ni pensión, y también para las personas dependientes. Seguro que con propuestas sensatas así atraerían votantes; por mucho que halaguen y sobornen a los universitarios, éstos siempre estarán en el bando del estatismo.

El uribismo fracasará y es facilísimo entender por qué, pero explicarlo es sólo un pasatiempo, nadie hará caso ni querrá entender que esa forma servil de vivir es la causa de todo lo que ocurre después.

(Publicado en el blog País Bizarro el 22 de diciembre de 2013.)

lunes, enero 27, 2014

Señor embajador...


No creo que llegue a leerme y en realidad el escribir una especie de carta es más bien un recurso literario para exponer a los lectores de este blog la situación increíble que usted generó con sus recientes declaraciones sobre la destitución del alcalde de Bogotá, que su gobierno generó al nombrarlo embajador, máxime cuando esas declaraciones fueron divulgadas por medios colombianos de propaganda del terrorismo antes de que se hicieran públicas. 


¡Cómo será de grave la intromisión en las decisiones legítimas de un funcionario del Estado colombiano que el propio gobierno amigo del terrorismo le tuvo que contestar! Hasta los mismos partidos de ese gobierno, siempre arrodillados a los gobiernos de su país y siempre interesados en aliarse con el crimen organizado para asegurar la prosperidad de sus líderes.

Esa indelicadeza lo deja ver a usted como un patán que con el pretexto de las buenas intenciones impone el poder de su gobierno sobre la ciudadanía y las instituciones de otros países, y deja ver a su presidente y su servicio exterior como un atajo de mediocres que a fin de obtener una foto de éxito de sus políticas de "poder blando" se prestan a aliarse con sociópatas del nivel de los nazis o el jemer rojo.

Pero la arrogancia y la grosería no tienen ninguna importancia si se piensa en la escandalosa ignorancia que usted exhibe en sus palabras. Sencillamente suscribe una falacia monstruosa de la propaganda de unos terroristas que intercambian cocaína por armas con grupos vinculados a Al Qaeda, cual es la de que intentan imponer una tiranía comunista porque no los dejan participar. La indecencia de todo eso no se explica por la mala fe y la deslealtad con los miles de víctimas del terrorismo, hace falta además ser muy estúpido y frívolo para creer algo así.

En cualquier persona esa opinión sobre la destitución de Petro es burda y ridícula, en un embajador de la primera potencia del mundo es una vergüenza para la especie. La verdad es que los terroristas totalitarios siempre han participado libremente en política y aun en una época en que proclamaban la condición de las FARC de "brazo armado" del Partido Comunista éste participaba en las elecciones.

Las garantías sobre la participación política no existen en Colombia para quienes incomodan a los terroristas: ¿nadie le ha dicho que al expresidente Uribe lo intentaron matar más de diez veces y que hace poco se descubrieron nuevos planes para matarlo? ¿Y que el líder mejor posicionado de la oposición a Santos, Andrés Felipe Arias, estuvo preso casi dos años por acciones que no constituían delito cuando las ejecutaban sus predecesores en el cargo? ¿Y que el candidato que podría ganarle a Santos, Luis Alfredo Ramos, está preso desde hace varios meses por reunirse con unos delincuentes que se estaban desmovilizando en una reunión pública autorizada por el gobierno, mientras que los que se reúnen con los terroristas y conspiran con ellos, como el propio presidente Santos, y aun los autores de miles de asesinatos, son libres y dan clases de moral?

Una lectura rápida a la Wikipedia lo podría orientar sobre la historia reciente de Colombia.

Pero la ignorancia va muchísimo más lejos y afecta a niveles morales profundos, lo que lo describe a usted como un miserable dispuesto a aliarse con asesinos que han violado a miles de niñas y mutilado, reclutado y asesinado a muchos miles de niños de ambos sexos: la historia de cualquier país demuestra que el hecho de premiar los crímenes sólo sirve para que los criminales multipliquen su actividad, como de hecho ha ocurrido en los tres años largos del gobierno de Santos.

Sencillamente, parece que el lobby de "derechos humanos" de los sectores más radicales de la izquierda de su país influye notoriamente en su gobierno, y por ese motivo nombran embajadores como usted, que tal vez intenta emular a personajes como Oliver Stone o Sean Penn y tomarse la foto al lado de esos asesinos para generar un impacto en el público ansioso de aventuras románticas y justicieros tropicales. Eso es ser cómplice del asesinato en masa por motivos mezquinos y frívolos.

Si usted conociera siquiera remotamente la historia reciente de Colombia sabría que el gobierno de Santos no tiene un mandato popular para premiar a los terroristas sino que engañó a los ciudadanos ofreciendo continuidad de la seguridad democrática del anterior gobierno, la única política que consiguió reducir drásticamente todos los indicadores de violencia en el país.

En lo único en que tiene razón es en la confianza con que obra al humillar de forma tan repugnante a las víctimas de esos sociópatas y a los demás colombianos: se trata de una gente servil que no es capaz de manifestarse para exigir al gobierno no reconocerlo a usted como embajador. Por eso lleva tantas décadas sometida a unas bandas terroristas que son a fin de cuentas creación de la misma oligarquía que dicen combatir y que siempre han estado dirigidas y controladas por el propio hermano mayor del presidente Santos y una camarilla de personajes de esas mismas familias.

Puede que, no obstante, en su país haya suficientes personas capaces de denunciar la infamia que usted comete haciéndose "lobbista" del terrorismo e inmiscuyéndose con indecente arrogancia en las actuaciones de un funcionario colombiano, incluso que algunos entiendan que la negociación de Santos sólo generará una violencia mucho mayor que la habida hasta ahora porque los únicos avances importantes de los terroristas en medio siglo de actuaciones criminales son los que derivan de la complicidad de los gobiernos que los legitiman, alientan y premian, como ocurrió en el pasado con los de Betancur, Barco, Gaviria, Samper y Pastrana. Cada gobierno fue peor, cada vez fueron mayores los crímenes, hasta que menguaron en la década pasada.

Puede que esas personas conscientes de su país lo incluyan en una galería de cómplices del crimen organizado. Es el lugar que merece en la historia, además del ridículo de ser desautorizado por el propio gobierno cuya infamia trataba de reforzar.

(Publicado en el blog País Bizarro el 18 de diciembre de 2013.)

martes, enero 21, 2014

Comentario al discurso de Gustavo Petro del 9 de diciembre de 2013


ENLACES: Video con el discurso. Transcripción completa.

Tras conocerse la destitución anunciada, Petro salió a la plaza de Bolívar, a donde había hecho ir a miles de funcionarios distritales, según la típica costumbre de todas las dictaduras, para defender la democracia y la paz. Ya comenté en otra parte los prodigios semánticos de ese cuento, voy a centrarme en el discurso. Sale con su familia, muy preparado para la ocasión solemne y comienza: 

No va a ser fácil este discurso, espero que estas palabras que quiero decirles a ustedes salgan fácilmente, sé que aquí están los pobres de la tierra, como decía el poeta, las trabajadoras, los trabajadores, la mujer, las juventudes, los discriminados, sé que aquí me acompaña por quienes quisimos gobernar, por quienes nos hemos arriesgado, por lo que lo vale todo, por lo que puede cambiar la historia, quiero que ustedes sean conscientes, cada uno de ustedes, cada una de ustedes que empezamos a vivir días de historia.

Siempre la invocación a la lucha de clases, muy característica. No sé por qué el mismo día El Tiempo publicaba un reportaje antiguo sobre su casa antes de ser alcalde. Copio unas frases:
Gustavo Petro, el alcalde electo de Bogotá, muestra su casa... Un espacio de más de 250 metros cuadrados, un piano y una interesante colección de libros se encontró Metrocuadrado en la visita que hizo a esta bella casa. 

Una vez estábamos todos al interior de la casa, saltó a nuestra vista un imponente juego de ajedrez con piezas particularmente talladas (son una especie de guerreros) y una nutrida colección de libros. Dos elementos que nunca pasarían desapercibidos.
Se entiende mejor viendo las fotos en el reportaje: la burda palabrería de los politiqueros de todo el siglo XX tratando de ser los "intérpretes de la angustia popular" cuando es evidente que se lucran robando en los cargos públicos.

Los recursos son lo que se dice tercermundistas, las pausas, las vocales alargadas, las anáforas, las enumeraciones vacías, el patetismo impostado. Eso es hablar para gente tonta e ignorante, pero hay algo aún más fuerte en la dicción específica del personaje, que se parece mucho al inefable abogado Jorge Molano, aunque éste pronuncia las equis como TS (étsito). ¿Qué es eso? Hay algo de la degeneración moral que el comunismo y el tráfico de drogas han producido en Colombia que empieza a ser físico.

¡Ese momento trascendente en que el líder le dice a su rebaño que están entrando en la historia! Es el sueño de todo comunista, y el comunismo es como la realización de ese sueño de poder de megalómanos de ese tipo. No es raro que persista en Hispanoamérica, donde siempre los hubo por montones.

Esto no es una manifestación más, no es que pasarán unas horas que nos verán ir, que dirán, ya salieron a gritar a la Plaza de Bolívar, pero se cansarán, dirán que sus cálculos politiqueros, que sus cálculos podrán vencer de nuevo como siempre lo han hecho en la historia de Colombia el ansia de la democracia, de la paz, de la libertad de nuestro pueblo.

Predominan la indecencia y la estupidez, por eso no se nota la ridícula trampa de resultar el triste patán encarnando esa ansia. Precisamente formó parte de una banda de asesinos que pretendía imponer un régimen de partido único sin libertades porque seguía el modelo cubano. Todas las palabras son mentiras, pero los colombianos han llegado a un nivel de degradación moral e intelectual que su lenguaje ya es completamente vacío. Las palabras son rótulos que se asignan a cualquier cosa.

Yo no soy quién en realidad. Quizás, por los avatares de la historia misma, un muchacho humilde que decidió leer libros y libros, y en los libros encontrar palabras de rebeldía y levantarme... y levantarme contra lo que consideraba injusto, contra la ignominia; cuando era joven lanzaron dos mensajes de violencia que atravesaron mi memoria, mi corazón, un 11 de septiembre el golpe de Estado contra Allende, 1973, y un 19 de abril de 1970, un fraude electoral contra el voto popular en Colombia.

Mirar los gestos vanidosos, muy ridículos y pueriles, de este homúnculo deja muy mal parada la noción que uno tiene de Colombia. Al público de adolescentes o de pobres empleados forzados a acudir a oír el discurso, al mejor modo castrista, le puede hacer creer que ha leído libros y libros, pero eso es absurdo, basta ver su ortografía para comprobar que no ha leído cinco libros en toda su vida. En una época trataba de hacerle creer a la gente que tenía un doctorado en Salamanca, cosa que es rotundamente falsa y que después no menciona: no es lo mismo que en Colombia, una persona de su nivel cultural no pasa de la escuela primaria. Baste ver cómo se levanta uno contra la ignominia. ¿Qué es "ignominia"? Lo de siempre, una palabra poco usual que se puede usar para deslumbrar a idiotas que nunca han leído nada y creen que en los libros se encuentran "palabras de rebeldía" y que por eso uno se levanta.

Pero el mérito del prócer es mucho mayor de lo que pensábamos. Las palabras de rebeldía las asimiló muy temprano. El 19 de abril de 1970 estaba cumpliendo diez años. ¡Ya había leído libros y libros! Tanta idiotez solemne "contamina el pasado y el porvenir y de algún modo compromete a los astros", como dice Borges de la ciudad de los inmortales. Por lo demás, la percepción de las injusticias y de la IGNOMINIA (y se escandalizan de que yo hable de subhumanidad) le llegó por el golpe en Chile, cuando había leído muchísimos más libros porque tenía más de trece años.

Desde ese entonces, en los libros al principio, iba leyendo lo que era la catadura de la oligarquía colombiana, una oligarquía sectaria, atrasada, feudal, dogmática, pero asesina.

Casi todos los adjetivos que va poniendo son bastante exactos: esa oligarquía que cometió el fraude de 1970 fue la misma que creó el M-19. De hecho, la creación de la banda asesina fue un nuevo fraude contra la Anapo, como explico en el texto enlazado. Gracias a que esa oligarquía es la dueña de los medios de comunicación se mantiene la leyenda de que el M-19 se rebelaba contra el fraude, siendo que precisamente lo que buscaban era abolir la democracia e implantar un sistema de partido único. ¡Petro sí conoció muy pronto la catadura de esa oligarquía! Alguno de los Santos o los Samper le consiguió una beca en el Externado, una universidad de gente rica. De hecho, Petro es una ficha de esas familias oligárquicas. Por eso lo hizo elegir Santos promoviendo las candidaturas inviables de Parody, Luna y Galán.

Entre tanto, los manifestantes coreaban "Eme diecinueve", y cuando se mencionó a la oligarquía "Asesinos, asesinos".

En su corazón no ha sido posible hablar el lenguaje de la paz. El lenguaje del entendimiento.

De modo que en plena adolescencia el hombre se mete a una organización que secuestra sindicalistas y los asesina, ¡y la culpa la tienen los demás que no han querido hablar el lenguaje de la paz! Así es Colombia y un colombiano que no quiera limpiarse eso es un cómplice: el atracador blande su puñal frente a nuestro cuello diciendo "Le estoy hablando con educación, no tiene por qué sulfurarse". El derecho de Petro y compañía a secuestrar y matar, también niños, y a aliarse con las mafias de la cocaína para matar a los magistrados, es una obviedad, el problema es que los demás no se quieran someter.

Pero de lo que se trata es del lenguaje de la paz y de las leyes consensuadas: se trata de la Constitución que impusieron ellos y su socio Escobar para impedir la extradición, y de unas facultades del procurador que ellos mismos aprobaron en el legislativo. El lenguaje de la paz para este asesino no es la ley, sino simplemente el sometimiento de los demás.

Creen que con la trampa, creen que con el engaño, creen que con el juego subrepticio pueden manipular la historia de Colombia. Fui aprendiendo que este tipo de élites que gobiernan este país eran capaces de matar por su codicia, que no habían entendido la palabra democracia, que antaño unos jóvenes rebeldes, Nariño, Santanter, Caldas, Camilo Torres, Bolívar... nos habían enseñado.

La oligarquía (o "élites") es ciertamente asesina y el M-19 es una prueba de ello. Alguna vez se demostrará que la toma del Palacio de Justicia no sólo fue financiada y armada por Pablo Escobar, sino seguramente ordenada por algunos de los López, Santos o Samper. Ya la manifiesta relación de Enrique Santos Calderón con la fundación del M-19 dice mucho, el apoyo increíble de la revista Semana a las protestas por la destitución de Petro lo confirma.

De modo que el procurador destituye a Petro y resulta asesino, y lo denuncia el mismo Petro, que dirigió una organización que mató y secuestró a miles de personas. Es porque los colombianos no tienen ninguna noción de moral ni de semántica. Tranquilamente se ponen del lado del que halaga su resentimiento. Más cínico no se puede ser. Ni más ridículo: ¡ahora semejante patán que no puede escribir una línea sin errores se compara con Nariño y Caldas! Los colombianos no esperan que nadie los respete, no tienen problema en tolerar eso.

[2]

Al principio fue en los libros. Leí la historia de Gaitán, el que fue alcalde de Bogotá y que destituyeron, y luego asesinaron. Traté de entender lo que había detrás de esos que habían ordenado el asesinato y no encontré en los libros más sino una palabra para calificarlos: fachistas [sic].

Después de compararse con Bolívar y Caldas, el hombre se compara con Gaitán, que al menos sí era un jurista brillante. ¿Quién lo mató? Es muy importante eso porque de todos los posibles autores del magnicidio los únicos que no podrían haberlo hecho son los que entonces acogían la Conferencia Panamericana. Plinio Apuleyo Mendoza lo atribuye a unos "espontáneos" "pájaros" del Valle. Petro engaña, pero ¿el procurador engaña? Todo aquello de que acusa al procurador es falso sobre el procurador pero es exacto sobre Petro: es asesino, mentiroso, aliado de los oligarcas, etc.

Ahora bien, ¿los que destituyeron a Gaitán eran fascistas? ¿Lo eran los que lo mataron? ¿Qué es fascismo? ¿Qué tenían que ver con el fascismo? Es una forma de la degradación general de la vida el que las palabras no significan nada, sólo suenan como halagos o como insultos. Ése es el nivel de Petro, y eso, junto con muchos otros rasgos que Chávez heredó de Perón (que sí era admirador y seguidor de Mussolini), sí que constituye un rasgo fascista.

Son, soooon fachistas, no podemos engañarnos. El fachismo no es más sino una ideología de odio, no es más sino una arquitectura del corazón y del cerebro que no puede admitir la diferencia, que quiere uniformar el Estado y la sociedad, que quiere vestirlo de negro. Fachistas gobernaron a Colombia y nos condenaron al genocidio. Esa historia la leímos de nuestros abuelos, de nuestros padres, pero nos tocó a nosotros también vivirla. Generaciones y generaciones de colombianos condenados, como decía Carlos Pizarro, a guerras civiles infinitas sólo por el sectarismo, sólo por el odio, sólo por la codicia, ahora lo vivimos, la historia no ha variado fundamentalmente.

Parece que el minusválido mental tomó lecciones de "rotulación inversa", pero es algo que practica sin cesar. ¿Quién miente? Petro miente. ¿Quién mata? Petro mata, tanto directamente en el M-19 cuanto como agente de la conjura terrorista. ¿Quién es intolerante? Petro es intolerante: uniformar la sociedad es lo que hizo en Cuba el castrismo que controlaba al M-19. ¿Quién persigue la diferencia? El comunismo, al que pertenece Petro. Los únicos fascistas que han gobernado a Colombia son Petro y sus socios. Los demás son oligarcas corruptos y a veces retrógrados pero sin la menor relación ni siquiera remota con el fascismo. Salvo Jorge Eliécer Gaitán, que se doctoró en Roma como discípulo del jurista fascista Enrico Ferri.

Además de la sarta de mentiras hay mucho más, mucho más. Pero me quedo pensando en una cuestión moral profunda, que es la capacidad de la gente de tolerar mentiras. ¿Cuántos colombianos han leído veinte libros en su vida? Sin duda pocos, pero ninguno que lo haya hecho (y seguro que entre los que lagartean y rumbean alrededor de Petro están buena parte de ellos) puede decir "No es más sino...". Eso nunca se encuentra en ningún escritor conocido ni en ninguna traducción, parece una frase de una persona que no aprendió a leer muy bien pero quiere usar giros complicados. Se dice "No es más que...".

Pero Petro incurre en otra de las bellezas de las FARC: ¡no es que ellos se dedicaran a matar y secuestrar por ambiciones encubiertas en falacias ideológicas, sino que los obligaron los que no toleraban la disidencia! ¿Atacaron el Palacio de Justicia por encargo de Pablo Escobar o no? La misma corte mafiosa lo reconoce. Pero ¡resulta que son las víctimas de sus víctimas! Más indecente no se puede ser. La actitud con que obra ahora es la misma con que encargaba monstruosidades como el secuestro y asesinato de los niños Álvarez Murillo (forzosamente tenía relación con todo eso en cuanto dirigente del M-19) en los años ochenta. ¡Ellos estaban condenados a eso por el sectarismo, el odio, etc.! Los colombianos están especialmente predispuestos a secundar esa clase de cosas. Esos terroristas los masacrarán, pero sólo ocurrirá porque nunca les han opuesto resistencia.

Aquí conmigo, además de mi familia, de mi hija, de mi esposa, he querido que me acompañe Aída Abella. Quiero que me acompañe por lo que significa, ese sectarismo asesino de eliminar la diferencia, de eliminar los derechos de la mujer, de eliminar los derechos de las minorías con opciones sexuales diferentes, de eliminar los derechos de quienes tienen un color de la piel diferente, de quienes tienen una cultura diferente. Ese arquetipo fachista de eliminar la diferencia en Colombia generó un genocidio político, el de la Unión Patriótica. Decenas de miles de dirigentes, hombres y mujeres de la Unión Patriótica, de la izquierda, del M-19, del sindicalismo colombiano, de las cooperativas campesinas, de las organizaciones de los barrios, de las mujeres, fueron asesinados uno a uno en Colombia no hace muchos años. Aquí hay ciento treinta parlamentarios del mundo, de diversos países, que entre ustedes nos escuchan LLÉVENSEN [sic] esta historia a sus países. Aquí fuimos, fuimos pasando uno tras otro como decía Gabriel García Márquez, nuestro premio Nobel, al pelotón de fusilamiento.

Aída Abella era una líder de la Unión Patriótica, como Angelino Garzón (vicepresidente), Iván Márquez y muchos otros. Se trata de la candidata de las FARC que vivía exiliada en Suecia, donde coordinaba la vasta red de agentes de la banda terrorista en Europa. ¿Cuántos miembros de la UP fueron asesinados? Los cálculos más precisos señalan unos 1500, invito al lector a buscar información objetiva. ¿Quién los mató? Se sabe que fue una pelea por la cocaína que condujo al secuestro y asesinato del padre de Fidel y Carlos Castaño y a la sucesiva venganza de éstos. Hay una carta de Pablo Escobar en que señala esos hechos. Sin duda muchos de esos muertos cayeron por purgas dentro de la banda asesina.

¿Tiene eso alguna relación con la intolerancia de que alude con las minorías y los de "opciones sexuales diferentes"? Es absurdo: se trataba de resistencia de los mafiosos y sectores rurales víctimas del secuestro, y ciertamente las FARC no tenían nada que ver con esas minorías. En esos años los homosexuales eran tratados como enfermos mentales en la Unión Soviética, y todavía sufren persecución en Cuba.

La mentira es, pues, monstruosa, pero no hay ningún interés de nadie en señalarla. ¿Fueron asesinadas decenas de miles de personas por la intolerancia de alguien? Ni siquiera contando los miembros de las bandas terroristas caídos en combate se podría hablar de decenas de miles. Las víctimas de las masacres paramilitares, una parte ínfima de las víctimas del terrorismo, eran casi siempre personas cuya muerte podría intimidar a los auxiliadores de la guerrilla o que lo eran, de ninguna manera tienen relación con intolerancia.

Pero la reivindicación de la candidata de las FARC ¡viene a servir para atribuir al procurador todo eso! Los representantes de los asesinos de cientos de miles de personas inocentes, de los que han reclutado y convertido en asesinos a decenas de miles de niños, que han violado a muchos miles de niñas, a veces de diez años o menos, que han mutilado a otro tanto, que han secuestrado a unas cuarenta mil personas, se declaran víctimas de la intolerancia, la cual se materializa en que un funcionario aplica la ley. Tanta desfachatez y perversidad sólo es la obra de un sociópata. Pero entre los adolescentes adoctrinados, los gais rumberos que nunca han leído un periódico y los parásitos que siempre produce Colombia, el cuento funciona.

La cita de García Márquez es, al igual que el "llévensen", una muestra del nivel cultural del prócer. Sólo evoca las primeras palabras de Cien años de soledad, "frente al pelotón de fusilamiento", no corresponde a nada de su discurso, sólo la noticia de que leyó un libro. Dudo mucho de que haya leído dos páginas completas de esa novela. Es sólo un sicario con la suficiente desvergüenza para serles útil a los Santos-López-Samper.

Nos fusilaban uno tras otro, nos ejecutaban, con el dinero de la mafia, con las armas oscuras del narcotráfico, dirigentes políticos untados de cocaína y de fachismo ordenaron el genocidio de los dirigentes de la democracia. Dieron la orden de asesinar al mariscal Sucre primero, dieron la orden de asesinar al general Córdoba, dieron la orden de, con un machete, decapitar al general Rafael Uribe Uribe, dieron la orden de asesinar a Jorge Eliécer Gaitán. Dieron la orden, oscuros, en los palacios, jugando al póquer, dieron la orden de disparar sobre ese palacio, de asesinar a todos los que estaban dentro. Dieron la orden de asesinar al candidato presidencial Luis Carlos Galán, dieron la orden de asesinar al candidato presidencial Bernardo Jaramillo y dieron la orden de asesinar a nuestro comandante candidato presidencial Carlos Pizarro. No habían pasado cuatro meses de la firma de nuestro acuerdo de paz y asesinaban al hombre joven que podía ganar la presidencia de la república, al comandante, al jefe de la paz, a Pizarro. Desataron, desataron el genocidio, ciento cuarenta palacios de justicia en toda Colombia, masacrando y descuartizando campesinos, doscientos mil en los últimos diez años, y aun así, aun así, Aída, a ti que te dispararon un rocket porque te querían despedazar en la Autopista Norte, querían acallarte, acallar a tu partido, acallar a tu movimiento, mataron miles y miles de miembros de la Unión Patriótica, no podían, no podían resistir la diferencia, y aun así yo soy, yo soy el alcalde mayor de Bogotá y como jefe constitucional de la policía nacional les ordeno dejar pasar a la gente que quiera entrar a la plaza.

El dinero de la mafia propiamente fue el que financió al M-19. El interesado podría ver todo lo que nos cuenta el economista Mauricio Rubio. Es sencillamente monstruoso: una banda criminal indistinguible de los demás carteles, con los que colaboraban.

Pero lo enternecedor es que las FARC son la democracia. ¿Qué es la democracia? El partido de las FARC. ¿Quién los mató? El sentido del discurso es atribuírselo al procurador. Ya lo he explicado. La relación con quienes dieron la orden de asesinar a Sucre es un tanto complicada: hay una cultura del asesinato entre las clases altas tradicionales. El M-19 es un resultado de esa cultura, una banda de asesinos que les quitan estorbos a los dueños del país, como José Raquel Mercado o Gloria Lara, y también Galán, al que mandó matar el mismo que le encargó al M-19 los carros bomba que permitieron la Constitución de 1991. Que esos asesinos tengan que ver con los de Pizarro o Jaramillo es un tanto complicado.

Cuando se premió al M-19, cosa que ocurrió por la falta de valores democráticos entre los colombianos, se aceptó una retórica criminal. ¿Carlos Pizarro no era un jefe de una banda de asesinos? Debido a que desistió cuando lo premiaron y obtuvo poder, se vuelve el jefe de la paz. Como si Alfredo Garavito desistiera de matar niños y se lo considerara el salvador de los niños. Es lo mismo que ocurre ahora: los asesinos se convierten en agentes de paz porque gracias al atraco se los legitima, y sus crímenes resultan tan legítimos como el esfuerzo por impedirlos.

Las AUC surgieron de diversas causas pero ciertamente no las dirigía ningún poder nacional. Por mucho que el poder judicial esté vendido, nunca ha podido demostrar nada parecido. La cifra de doscientos mil campesinos descuartizados en la última década es una de esas mentiras increíbles que los comunistas dicen con una frescura increíble, y que los colombianos reproducen según su conveniencia porque no son seres humanos verdaderos. Las personas asesinadas fuera de combate por enemigos de la guerrilla desde 2003 no pueden llegar a 2000, pero la prensa reproduce esa clase de cosas de forma irresponsable.

Los asesinatos de miembros de la Unión Patriótica porque "no podían resistir la diferencia" son otra barbaridad de las muchas que dijo ese asesino ese día. Pero el entorno queda maravilloso: el asesino es el procurador y las víctimas son las FARC. ¿No? ¿Alguien detecta que se aleje un milímetro de las FARC? ¿Hicieron algo mal? Sólo son las víctimas de los intolerantes como el procurador?

Los antiuribistas son SIEMPRE socios de las FARC, con distinto disfraz o motivo (los periodistas profesionales obran por los incentivos monetarios directos). Durante la década pasada hicieron creer a la gente que Petro estaba en otra parte, como todos los socios del Polo Democrático. Ahora hacen matizaciones y miran para otro lado. Les gusta la revolución como adorno, cuando se la encuentran se hacen los bobos. Ahora sueñan con que Fajardo sea presidente en 2018, pero Fajardo es tan afín a las FARC como Petro.

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Hasta ahora sale clara la absoluta identidad entre Petro y las FARC y el fascinante resultado de que "aun así" Petro haya sido elegido alcalde de Bogotá (cosa que sólo fue posible gracias a la conjura de la burocracia cubana con Santos y personajes como César Gaviria y Samper, promotores de las candidaturas de Parody, Luna y Galán). En lugar de "Aun así" lo correcto es "Por eso", por el interés de los que le consiguieron una beca  en el Externado y financiaron la dispersión del voto de rechazo al comunismo es por lo que es alcalde con el apoyo de un 15% de la ciudadanía, en el que hay que contar los votos comprados por la "maquinaria" que controlaba la finadita terrorista Martha Catalina Daniels y los "estómagos agradecidos" de la burocracia distrital, sin hablar de los pobres a los que sobornan con almuerzos gratis. Otra mentira atroz que no interesa a nadie porque nadie espera que le digan la verdad sino que todos hacen cuentas a ver hasta qué punto ciertas mentiras serán útiles a su interés.

Sigue:

Esta historia, esta historia es indispensable contarla, porque aquí también nos acompaña el hombre que recogió los restos asesinados de Pizarro. Que nos dijo en un momento muy difícil, recuerdo yo, jovencito que era, como muchos de nosotros, tuvo la tranquilidad suficiente para decirle a Colombia, a pesar de que el fascismo, narcotraficante y su poder político nos asesinan a Pizarro, en nosotros está la generación de la Paz, está la posibilidad de la paz. Este pueblo inmenso colombiano no quiere la guerra, no quiere la violencia, está cansado de enterrar mártires, héroes, gente humilde, no quiere más escuchar a los que nos convocan, para que nuestros hijos se unten de sangre, este pueblo se merece el futuro, eso nos decía el hombre que aquí nos acompaña: Navarro Wolf.

De repente una banda de asesinos financiada por el tráfico de cocaína resulta "este pueblo", y cuando quieren la paz simplemente dicen que los demás deben someterse, como cualquier atracador que no quiere empujar el cuchillo contra nuestra yugular. ¿El pueblo está cansado de enterrar héroes? ¿Cómo es que Petro en lugar de legitimar a las FARC no les exige que dejen de matar? Son los mismos asesinos, dirigidos por el hermano mayor del presidente Santos, los que se erigen en valedores de la paz.

Como ya he explicado arriba, todo lo que dice Petro sobre sus enemigos se puede aplicar a sí mismo, y ya empiezo a preguntarme si no habrán matado ellos mismos a Pizarro, pues de otro modo no habrían llegado a gobernadores ni a alcaldes, puestos que habrían sido para el apuesto aristócrata local. Sobre los traficantes de drogas y su relación con el M-19 transcribo un breve fragmento del libro de Vera Grabe Razones de vida. Espero que no digan que son calumnias del enemigo.
Medellín era la ciudad de Pablo Escobar y de los traquetos .. No era una relación de negocio, y en el Eme hubo una clara determinación de no meterse en el negocio: negocio prohibido –relaciones políticas, si, pensadas en función de hallarle una solución al tema del narcotráfico. Era una relación de respeto en la que influía el origen social, el hecho de que la mayoría de los narcos eran de origen humilde y popular, hijos de un país sensible e indolente. Los mágicos (mafiosos) nos ayudaban y nos cuidaban. Era más bien una relación de ellos hacia nosotros: nos ayudaban pero jamás pedían un favor a cambio … Nos prestaban sus casas y fincas, espacios cómodos, con billar, piscina, jardines, televisores y salones gigantes, dónde hacíamos las reuniones de la dirigencia M-19-EPL en Antioquia. Nos ayudaron a trasladar y curar a compañeros heridos que venían del Valle.
No sabían, pasaron por el pelotón de fusilamiento como decía Gabriel García Márquez y sin embargo de alguna manera mágica, como mágica es América Latina, surgió entre las piedras la victoria electoral que nos hizo mayoría en la Asamblea Nacional Constituyente, del cual fue presidente (Navarro), pasaron unos meses apenas de que brindaban en los cócteles por la muerte de Pizarro, y sin embargo tuvieron que aguantarse el que nosotros, la generación de la paz, hiciera la Constitución que aún hoy está vigente.

Se le olvida mencionar que durante esos meses ellos y su socio Pablo Escobar pusieron montones de carros bomba gracias a los cuales la población se sometió y fue posible imponer una asamblea constituyente con menos del 20% de participación del censo electoral. La renovada mención de García Márquez deja ver de nuevo que el hombre sólo conoce la primera frase de la famosa novela. Pero ¿por qué pronuncia ese discurso? Se jacta de la Constitución que está desconociendo, en virtud de cuyas instituciones, y de leyes que él mismo apoyó como parlamentario, fue destituido. ¿No es grotesco? No: es el nivel colombiano, que ya no puede ser estudiado por ninguna ciencia social ni humana sino directamente por la biología.
¿Qué le puede decir el procurador hoy al mundo?, ¿Que porque oró frente a la Virgen María, a la cual yo respeto, le consagró el que le hubiera podido quitar los derechos políticos a lo que él denomina un comunista ateo? O al contrario tiene que decirle al mundo que él continuó con la tarea, hoy a través y manipulando la norma, y rompiendo la Constitución, y rompiendo el Estado de Derecho, y rompiendo la Carta Democrática de la OEA y el Pacto de Derechos Civiles y Democráticos, que le ha quitado los derechos políticos, los derechos fundamentales a ejercer, a votar y a ser elegido a quién denunció el paramilitarismo, a quien denunció el cartel de la contratación por medio del cual, unos cuantos empresarios corruptos, empresarios del poder y de la muerte, habían decidido quedarse con los dineros públicos de todos los bogotanos.
Estos asesinos desconocen la más leve noción de pudor: gracias al poder de los medios las creencias religiosas del procurador son la comidilla de todo el mundo, y el objeto de campañas de todos los propagandistas del crimen organizado, el más característico de los cuales es Héctor Abad Faciolince, casualmente obsesionado con Ordóñez. ¡Muy crítico de Petro, por rencillas personales relacionadas con su amistad con un personaje tan siniestro como Petro: Carlos Gaviria Díaz! Cuando Petro alude a las "opciones sexuales diferentes" se oye un tremendo clamor, seguramente de homosexuales llevados a acompañar la embestida terrorista a punta de cariñitos. Cada vez que se menciona la inclinación religiosa del procurador se busca distraer respecto a la cuestión legal, que es lo que provoca la destitución.

Todo lo que dice Petro que hace el procurador es exactamente lo que hace él, y parece que el hombre tiene una resuelta y estudiada disposición a la "rotulación inversa": todo lo que hacen se lo atribuyen a quienes les incomodan. Si alguien cree que el procurador viola la ley, ¿qué sentido tiene que unas multitudes vociferen calumnias y amenazas en una plaza? (En todo momento se oye "Uribe hijueputa", "Procurador asesino", consignas planeadas por los progresistas para animar la fiesta.) Lo que tienen que hacer es presentar una denuncia por prevaricato, pero ¿presentar denuncias? ¿Nadie sabe cuántas leguleyadas indecentes han concebido, pagados con dinero público, los abogados de Petro para impedir su revocatoria o su destitución?

Es el mismo proceso: matan por la paz y violan la ley para defenderla. Los exaltados con los cinco minutos de odio contra Ordóñez están sobre todo ilusionados por el retozo y la rumba con sus amigos, amén de los empleados distritales forzados, de las clientelas, de los "ñeros" pagados y de los mismos terroristas o universicarios, que cuentan con enormes recursos gracias a la "lucha".

La indecencia de este hombre elegido por la Unidad Nacional (el mismo líder del partido de Peñalosa, Luis Eduardo Garzón, intrigaba para favorecerlo) define a Colombia: un nivel de higiene propio de gente que habita en las alcantarillas. ¡Resulta que el procurador de origen conservador lo destituye para castigarlo por haber denunciado al Cartel de la Contratación que dirigía el hijo de la capitana del pueblo! ("Con el pueblo, con las armas, con María Eugenia al poder", era la consigna del M-19.) Los comunistas vieron que la alcaldía de Samuel Moreno no se sostenía por la corrupción, que obviamente dirigían y rentabilizaban ellos, como en todas las regiones del país en las que sus tropas controlan los presupuestos, y se inventaron la división para darle una oportunidad a su candidato presidencial de 2010. Petro y Samuel Moreno pertenecían al mismo partido, y se separaron cuando convino para que la "izquierda" conservara el poder.

La mentira es brutal, pero los "ñeros" y homosexuales que había en la plaza (no por ser homosexuales, condición tan respetable como la opuesta, sino por estar reclutados para servir al crimen organizado a partir de su "identidad" sexual) no están para plantearse la noción de la ley: las intenciones del procurador podrían ser muy hostiles a Petro, pero la destitución corresponde a la aplicación de su deber como funcionario. ¿Qué tienen que ver las denuncias del paramilitarismo? Entre tantos crímenes que cometió el prócer ese día, la calumnia es uno evidente.

El procurador tiene que decirle al mundo que él es el continuador en una de sus formas de lucha, de la misma lucha de quienes levantaron las sierras eléctricas, de quienes quisieron extinguir la diferencia en Colombia, la diversidad y la democracia, por eso, haciendo una reflexión, ¿cuál es nuestra actitud hoy? Pues recuerdo Antonio (Navarro) sus palabras ante Pizarro muerto en su tumba: Nosotros somos la generación de la paz, no nos vamos a dejar arrebatar de nuevo la esperanza de la paz y la democracia, no vamos a caer en sus trampas, nos quieren llevar a la violencia y no señores, los violentos son ellos, los tristes son ellos, nosotros somos la alegría, nosotros somos la paz y la democracia. Alegres pero firmes, por eso debemos ser conscientes de lo que empieza hoy en la Plaza de Bolívar de Bogotá. Aquí empieza una movilización popular, este es el primer día de muchos, hoy nos vemos muchos, pues seremos más.

Los que usaron motosierras contra campesinos fueron a menudo los mismos compañeros de Petro, pues ¿no se identifica absolutamente con las FARC y no las presenta como demócratas perseguidos? Pero en el supuesto de criminales rivales, ¿qué tienen que ver con el procurador? Eso hacen siempre los terroristas: todo aquel que no los apoya es un "paramilitar", y esa calumnia no es interesante por su perversidad cuanto por la exigencia intelectual de quienes la profieren y quienes la creen. ¿De modo que aplicar la ley que exige destituir e inhabilitar a funcionarios que la violan es querer extinguir la diversidad y la democracia? ¿No es algo extraordinario? No, no lo es: una nación aislada y miserable aumenta de tal modo su población que crece una masa primitiva y manipulable a la que le venden halagos. ¿A qué viene la alusión a la diferencia? Al halago a los agraviados homosexuales.

La amenaza llega a niveles brutales. ¿A cuántas personas han matado las FARC en 2013? Bueno, ¿qué tiene que ver que hayan destituido a Petro con que lo arrastren a la violencia? Es ese argumento del atracador que nos ha cortado la mejilla y blande el puñal amenazando con cortarnos el cuello: "No me obligue a cortarle el cuello". El atracador tiene detrás de sí un agravio que el anciano o el borracho que le "da papaya" va a pagar, tal como muchos de los jóvenes que acompañaban a Petro tienen la humillación de parientes y vecinos intolerantes que los miran mal por ser homosexuales o fumar marihuana. ¿Qué tiene que ver que destituyan a un funcionario con ir a la violencia? El agravio se menciona con las alusiones al odio a la diferencia y a la intolerancia, pero la violencia que quiere evitar ("No me obligue a cortarle el cuello") sólo corresponde al interés del alcalde por seguir haciendo contratos a dedo y dedicando a los empleados del Distrito a subir TT en Twitter y a acudir a manifestaciones. ¿Es ésa la tarea de un alcalde?

¿De qué modo los quieren llevar a la violencia? Eso no se entiende, pero si se está dentro sí se entiende: van a amenazar con las turbas quemando la ciudad hasta que la gente se someta y el gobierno haga algo contra el procurador, a lo que ayuda hasta el embajador estadounidense. Si no, ¿qué culpa tienen ellos de que los llevaran a la violencia? ¿Acaso los niños bomba que envían las FARC no son el resultado de que los obligaran a la violencia y a obtener decenas de miles de millones de dólares secuestrando gente y traficando con cocaína?

Creyeron que calculando la decisión arbitraria, cercana la Navidad, el pueblo no iba a salir a las calles. Cómo será, cómo será la conciencia de la arbitrariedad que han cometido, que temerosos del pueblo, temerosos de la democracia una vez hicieron su rueda de prensa anunciando la ingrata noticia, desocuparon y evacuaron la Procuraduría General de la Nación, la hicieron rodear de fusiles y tanques. Miren qué diferencia, miren qué diferencia, mientras allá está el vacío lúgubre de los pasillos de la Procuraduría, mientras sólo se pueden defender a punta de fusiles, aquí estamos nosotros, aquí estamos nosotros sin una sola arma rodeados de los del pueblo. La diferencia es que allá son conscientes de lo que hicieron, allá para que Uribe pudiera subrayar su amistad con con Pacho Santos, entonces armaron la trapisonda, destituyamos a Petro que nada pasa, y ponemos a Pacho Santos en la Alcaldía... ¡ay Uribe, como si se pudiera borrar al pueblo!

A ver si alguien entiende: ¡evacuaron la Procuraduría y la rodearon de tanques porque Petro y los suyos son la paz y la democracia! Y lo dice tan tranquilo y el público lo cree y los medios de la gente rica como Semana y El Espectador lo reproducen con orgullo. ¿De qué se van a defender a punta de fusiles? Obviamente de las bombas y asonadas de los terroristas y universicarios, pero el hecho de que teman al crimen organizado se vuelve una prueba de que Petro, que no teme que vayan las personas decentes a manifestarse contra él, representa la paz y la democracia.

Ah sí, hay cosas que sólo merecen un adjetivo: COLOMBIANO.

Pero ¿cómo van a poner a Francisco Santos en la alcaldía? Si el procurador destituye a Petro habrá que ver si tiene que hacerlo por cumplir la ley, pero si resulta elegido otro alcalde, ¿no es el pueblo el que lo elige? Eso es lo que pretenden con sus amenazas y su violencia latente (el cuchillo en nuestro cuello no corta antes de entrar, pero ¿no es violencia?).

Aquí comienza un movimiento popular. Esta Plaza de Bolívar tiene que ser el comienzo de muchas Plazas de Bolívar en todos los pueblos de Colombia.

Con mucha tranquilidad, con mucha alegría, pacíficamente, el Alcalde Mayor de Bogotá convoca a toda la ciudadanía de Colombia a expresarse en las plazas de Bolívar para convertirlas en la prosa de la democracia, en las prosas de la Paz.

Lo de "pacíficamente" vuelve a ser la amenaza: lo pacífico sería que su partido pensara en apelar en derecho y tal vez en otro candidato para que reemplace al alcalde, no que saque a sus militantes, cada vez más idénticos a los que tiran cilindros bomba, a intimidar a la población. Pero ¿tranquilamente? ¿Ese discurso de odio, de calumnias, de amenazas, de legitimación de los asesinatos y secuestros, es tranquilo? Es porque el servilismo genera un daño en el cerebro. Tanta desfachatez es inconcebible.

Quiero, que los indígenas salgan con sus cabildos, quiero que el movimiento agrario salga a abrazar a la Bogotá Humana, quiero que los trabajadores y las trabajadoras de Colombia organizados o no, constituyan los comités de defensa de la Bogotá Humana que son los mismos comités de defensa de la paz y la democracia, quiero que las juventudes animalistas, las que saben qué significa matar entre aplausos y alegrías un toro, quiero que las juventudes ambientalistas que saben que es más importante un árbol que un bolardo, que es más importante un humedal que una losa de cemento, quiero que todas las juventudes de Colombia, que saben que es más importante el cerebro que el cemento, el libro que el tanque de guerra, se reúnan en las plazas de Colombia y produzcamos el movimiento que sea capaz de detener a los enemigos de la Paz.

Los "comités de defensa de la Bogotá Humana" son la versión local de las milicias chavistas, que a su vez copian a los "comités de defensa de la revolución", que ejercen la intimidación y la tortura en las barriadas y pueblos de Cuba. La llamada a los "indígenas" y al movimiento agrario es abiertamente a las FARC, ¿o en nombre de quién y para qué expulsaban en los cabildos a los soldados y policías en el Cauca? ¿Cuál es el "movimiento agrario"? ¿Qué tiene que ver una decisión de un funcionario sobre la permanencia de otro con la gente de otras ciudades? Es un llamado con el que pretende aprovechar la rabia de sus amigos que pierden poder por su destitución para erigirse en figura del comunismo nacional. ¿Nadie se da cuenta de que casualmente los que cada día matan a colombianos están entre los que acompañan a Petro, mientras que los "enemigos de la paz" son los que desaprueban a esos asesinos?

La retórica de Petro es exactamente la que define a su banda desde su creación: estoy seguro de que si se buscara se encontraría retórica idéntica con respecto al asesinato de Gloria Lara, persona que al parecer disgustaba a Enrique Santos Calderón y Daniel Samper Pizano, protectores de la banda, como hace poco señalaba el viudo: el asesinato es una corrección de una injusticia previa. Pero no hay que ir tan lejos. En el mismo palacio de justicia ocupado por los asesinos para matar a los magistrados por encargo de Pablo Escobar decían lo mismo. Copio un trozo de una noticia del 8 de noviembre de 1985:
Por otra parte, Alfonso Jacquim, segundo al mando del grupo guerrillero, manifestó: "Nosotros estamos aquí en un momento histórico, que así lo demanda. Pedimos que sea la corte, que sean los funcionarios los que juzguen a los verdaderos traidores de la paz".
La misma retórica: el momento histórico y el rechazo a los enemigos de la paz. No habría crímenes si se vigilara el diccionario, estos sociópatas empiezan mintiendo, en aplicación de las intrigas de los que les consiguen becas, y terminan exterminando a una cuarta parte de la población, como hizo el jemer rojo en Camboya.

La nobleza antitaurina, otro pretexto absurdo (los más descarados valedores de las FARC son taurinos, como Antonio Caballero y Alfredo Molano, pero para el caso no se recuerda), resulta especialmente perversa ante la identificación con los que matan cada día a varios colombianos desde hace medio siglo.

Lo que tenemos que detener es un fascismo, no es este el único caso en el mundo, muchos fascismos se han detenido en el mundo bajo la consigna de no pasarán, le tocó a Bogotá ser el inicio de este movimiento de los indignados de Colombia, le tocó a Bogotá ser la vanguardia de quienes decimos basta a la trampa, de quienes decimos basta al asesinato, de quienes decimos que aquí en Colombia debe reinar la paz y la democracia el entendimiento y el diálogo, que el Presidente de la República lo sepa, él es el que tiene que decidir en última instancia, él es el que tiene que decidir si avala la decisión del Procurador o es capaz, ante la ruptura de la Constitución, de impedir su orden arbitraria, ahora sabremos si el Presidente de la República está con la paz o simplemente con su reelección.

Colombiano, colombiano, perdón por repetirlo: ¿de qué modo va a decidir el presidente si avala la decisión del procurador si no está en sus atribuciones? Sería un quebrantamiento de la constitución, pero es ese lenguaje de atracador que emplea sin cesar: "No te mato porque amo la vida". Lo que pide es que se quebrante la constitución para proteger el ascenso de su banda, cosa que enseguida intentó Santos mandando a su siniestro ministro de Justicia y a su siniestro fiscal a acosar al procurador, aunque el verdadero recurso del gobierno es el asesinato, como ocurrió con Fernando Londoño, incómodo como periodista, y con todos los que han amenazado la hegemonía de los López-Santos-Samper (no se puede probar que tengan que ver con el asesinato de Gaitán, pero casualmente era tan peligroso para ellos como Álvaro Gómez Hurtado).

Que América Latina, el pueblo latinoamericano que es diversidad, ha sido capaz de decirle al mundo su dignidad, su soberanía que hoy Bogotá se levanta indignada esperando la solidaridad latinoamericana, y como somos un movimiento internacional de solidaridad con la Bogotá Humana para que aquí el fascismo se detenga.

Los herederos de Chávez son tan megalómanos pero les falta su habilidad en relaciones sociales, Petro ya se ve liderando un movimiento internacional de solidaridad para pasar por encima de la ley, en virtud de la cual fue destituido. El ridículo no puede ser mayor: dado que "Bogotá" lo apoya, ¿por qué no refrendan ese apoyo en unas elecciones buscando el respaldo de algo más que el triste 15% que votó por él?

Quieren acabar con la Bogotá humana porque quieren acabar con la democracia en América Latina. Que lo sepan en La Habana. Que lo sepan en La Habana, el mensaje, el mensaje que quiere dar el Procurador no es solamente la repetición vieja del discurso dogmático y sectario que elimina la diferencia, es también una trampa que quieren eliminando Bogotá Humana, es lanzar un mensaje de guerra sobre La Habana y aquí queremos decirlo con mucha claridad, los hombres que aquí estamos, que nos levantamos en armas, que no nos dejamos arrodillar ante la tortura y nos condujeron a la cárcel, Antonio que también como Aída, que nunca conoció un arma, pero Antonio qué le quitaron la pierna, su voz en uno de los tantos atentados, nosotros que nos levantamos en armas pero que firmamos la paz tres años antes que Nelson Mandela, parte del gobierno, las Farc en La Habana, que no retrocedan ante la paz, que lo que quieren hacer aquí es una trampa para impedir la paz de Colombia, qué quieren dejándonos a nosotros, los que formamos la paz, los que le cumplimos a Colombia con nuestra firma, los que dijimos que la palabra vale, que palabra que sí, los que hicimos la Constitución, y los que gobernamos estos dos años sin robarnos un peso, con la frente en alto, los que con el corazón decidimos política pública tras política pública sólo con el afán de favorecer a los humildes, de favorecer a los excluidos, de favorecer a los discriminados, nosotros les decimos a los guerrilleros de las Farc: ni se les ocurra bajar la bandera de la paz, la paz es la democracia, la paz es la justicia social y aquí estamos construyendo esta Bogotá, hoy vanguardia democrática de Colombia, cada uno de nosotros, cada una de nosotras, presente uno junto al otro, una junta a la otra, somos la cadena de afectos qué puede lograr verdaderamente la transformación de Colombia y la paz.

¿Qué es lo que les dice a las FARC? Pues que ni se les ocurra bajar la bandera de la paz, la paz es la democracia (en Colombia "democracia" quiere decir "tiranía de los asesinos"). Pero son muchos los niveles de ese párrafo: primero el reconocimiento. Los que matan a miles de personas no son los asesinos, los asesinos son los que se oponen a los que matan a miles de personas. ¿NO ES LO QUE DICE? El procurador continúa la lucha de la motosierra, y él a esos buenos buscadores de la paz de La Habana les advierte de lo que se está haciendo para que no hagan la paz eliminando la diferencia.

Es decir, con pretextos casi cómicos legitima a los asesinos terroristas y se muestra como su aliado. A quienes invoca para sus comités de solidaridad es a esos asesinos, ¡llamados a defender la democracia en América Latina, amenazada por la decisión del procurador elegido por él y facultado para hacerlo por la constitución que él impuso y por leyes que él aprobó como congresista! Más indecente no se puede ser. Pero en definitiva es el lenguaje del gobierno actual, sencillamente una representación de las FARC controlando el Estado, ¿o no salió el ministro de Justicia a defender a Petro? ¿O no empezó el acoso al procurador por parte del fiscal que dice que el derecho fundamental a la paz está por encima del derecho penal y consiste en últimas en obedecer a quienes han aportado paz perpetua a cientos de miles de colombianos?

Yo voy hasta donde ustedes me digan, si vamos a ir a donde queremos, hacia la paz y la democracia, tenemos que saber lo que tenemos que hacer en estos días, esta es la Plaza Tahir de Colombia, aquí debe comenzar una revolución democrática y pacífica, una revolución de los corazones y de los cerebros, hemos convocado a América Latina y creemos que América Latina nos va a responder, creemos, a pesar de la opinión del fascismo, que la Bogotá Humana se va a quedar en este Palacio y en los barrios de Bogotá, pero quiero que me acompañen para enseñarle a Colombia, quiero que nos hagamos aquí un compromiso, no solamente nos vamos a ver hoy en una manifestación más en la Plaza de Bolívar, aquí ha de quedar un equipo, voluntarios y voluntarias haciendo vela democrática en la Plaza, aquí mañana tenemos que volver y pasado mañana, y después de pasado mañana, aquí cada vez más y más pueblo y multitud, aquí vamos a saber defender la dignidad de Colombia, aquí el alcalde se queda si ustedes se quedan. 

"Hasta donde ustedes me digan" es otra llamada a la violencia, pero el hombre espera y pide que los gobiernos chavistas movilicen recursos para protegerlo de la destitución para así liderar la insurrección con que sueña.

Aquí se prenderá la antorcha simbólica de la democracia y esperaremos que las novenas navideñas en toda Colombia se den en las plazas alrededor de la antorcha democrática. Esperaremos aquí la decisión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, esperaremos aquí la decisión de la Corte Constitucional, veremos si es cierto que es un ilícito en Colombia desprivatizar un servicio público, veremos si es cierto que el alcalde de Bogotá actuó irregularmente porque le quitó 500 mil millones de pesos que cuatro contratistas le robaban a los usuarios del aseo de Bogotá, veremos si es cierto que es pecado en Colombia el reciclaje y la separación en la fuente, veremos si es cierto que es una ruptura del orden constitucional remunerando a los humildes recicladores en vez de arrodillarse al poderoso contratista del aseo, veremos si es cierto que la alcaldesa de la derecha no cometió ninguna irregularidad cuando dejó once días a Madrid, España, con las basuras en la calle, pero si es irregularidad que el alcalde de la izquierda de Bogotá le haya resuelto a la ciudad en tres días el sistema del aseo de los operadores.

¿Qué facultades tiene la CIDH para resolver sobre cuestiones administrativas colombianas? ¿Tal vez porque los gobiernos chavistas nombran a los magistrados pueden éstos llegar a niveles de prevaricación semejantes? Lo de la Corte Constitucional es más raro, porque aunque fueran discutibles las facultades del procurador en términos políticos y legislativos, no lo son en términos jurídicos: eso es lo que dicta la ley. Pero ¿por qué tienen que esperar paralizando la ciudad?

¿El alcalde de Bogotá actuó irregularmente porque "le" quitó 500 mil millones de pesos que cuatro contratistas privados "le" robaban a los usuarios del aseo de Bogotá? (Dios mío, ¿a quién le quitó?) ¡Claro que actuó irregularmente! Siendo conocedor de un delito tan grave y por un monto tan grande, tendría que haberlo denunciado a la Fiscalía. ¿No? El actuar irregularmente es el actuar contrario a la ley, y la discusión sobre si esa actuación es lícita no se resuelve con arengas sobre las motosierras y el derecho a la diferencia. ¿Fue destituido Petro por promover el reciclaje? Las mentiras que dice son verdaderas atrocidades y es exactamente como si el místico Pablo Escobar dijera que lo juzgaban por regalarles casas a los pobres de Medellín y no por pagarle al M-19 por matar policías. Pero ¿robaban esos contratistas? ¿Qué es "robar"? La chusma siempre cree que los que tienen cargos públicos o negocios con el Estado roban porque es lo que ella haría, por no hablar de los comerciantes, caso en el que el margen comercial es lo que se roban (cosa que sería cierta si no hubiera libertad de comercio). También es falso que la alcaldesa de Madrid cometiera alguna irregularidad sean cuales fueran los efectos, porque ningún gobernante tiene asegurado el éxito ni tiene otro límite que el cumplimiento de la ley. En lugar de una defensa contra aquello por lo que lo destituye el procurador Petro engaña a la gente, reforzado por los terroristas (se veían cientos de banderas del Partido Comunista, que hoy en día es abiertamente lo mismo que las FARC), que alientan a la multitud de empleados distritales, "ñeros" y militantes de la diferencia a corear consignas criminales, llenas de odio y calumnia contra el funcionario que osó aplicar la ley y contra el presidente anterior, que no se sometió a la voluntad de los violadores, reclutadores y mutiladores de niños.

Quiero que seamos conscientes del compromiso que estamos asumiendo, Petro no saldrá jamás a una convocatoria a la violencia, pero no esperen que permitamos que el voto popular y la democracia se arrodillen, no, yo creí en las buenas maneras, yo creí en los discursos, yo hasta por convicción propia voté por el Procurador para demostrar que la diferencia es posible en el Estado, pero no podemos ser ingenuos, ellos no nos tratan de la misma manera, ellos negocian con la democracia, ellos manipulan la Constitución.

¿Qué es lo que hace sino una convocatoria a la violencia? ¿No legitima a los terroristas de las FARC como si fueran quienes encarnan la democracia? ¿Por qué no defiende precisamente el voto popular y permite que su partido gane las elecciones con algo más que el 15% de sobornados que lo eligieron? ¿Por qué no demuestra que "ellos" (¿QUIÉNES? Los de la motosierra, claro, ése es el nivel) negocian con la Constitución, que es exactamente lo que hace el gobierno socio del terrorismo? Puras mentiras para imponer con el respaldo de multitudes aparentes y forzadas de empleados sometidos algo que va contra la ley y precisamente contra la democracia?

Quiero que seamos conscientes de la decisión que vamos a tomar, la decisión es convertir esta plaza en el gran ágora de la democracia en Colombia, cada una de ustedes, cada uno de ustedes, ahora dejaremos los voluntarios que quieran velar la democracia, pero cuando regresen a sus casas a sus barrios a sus lugares de trabajo organicen la rabia y la indignación, no dejen que se vaya a la violencia, díganles que vengan a la Plaza, que el Alcalde estará aquí para acompañarlos, que cada vez seamos más, que la población de Ciudad Bolívar, de Kennedy, de Engativá, de Suba, de Tunjuelito, que los niños y las niñas, los artistas, las artistas, las mujeres, los trabajadores, los necesitamos aquí, que este es el momento de cambiar la historia de Colombia, que aquí hay gente dispuesta a asumir el compromiso, que lo que nos emociona aquí no es un puesto, no es un salario, el salario se lo podemos regalar al Procurador.

Ese hombre parece sufrir una peligrosa embriaguez de alcohol y cocaína: ¡se siente convocando a una insurrección y el único respaldo importante que tendrá serán actos terroristas de los asesinos a los que legitima!

No nos obnubilan las riquezas ni los palacios, lo que queremos defender aquí es la dignidad, lo que queremos defender aquí es el respeto que se merece el voto popular del 30 de octubre, lo que queremos defender aquí es el derecho a gobernar por parte de quienes son diferentes a la tradición política de Colombia, lo que queremos defender aquí es la Paz, así mismo yo no pertenezco a ningún partido político, he querido que Aída me acompañe, Navarro y mi familia porque quiero que sean testigos de que ésta persona que hoy es el Alcalde, pudo no serlo, está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias que ustedes me digan, siempre por la paz y la democracia, vamos a comenzar el movimiento de los indignados de Colombia, que lo sepan en toda Colombia, nuestra historia comienza también por su propio pueblo definitivamente aquí y desde aquí, que la Bogotá Humana sea la excusa para construir una Colombia humana, democrática y pacífica.

Más retórica barata sobre la dignidad, más llamados a la insurrección para aferrarse al puesto del que fue destituido por el funcionario autorizado para hacerlo. Y ciertamente lo que está es aniquilando las posibilidades de los muertos de hambre que se aliaron con él, como los exalcaldes Mockus y Peñalosa.

Los espero mañana con más y más gente, los espero mañana con más fuerza, aquí nos mantendremos en la sede de Nariño y en la sede de Gaitán, aquí nos mantendremos si ustedes nos acompañan, aquí discutiremos si podemos de verdad construir nuestro inmediato futuro, nuestros hijos e hijas se merecen ese esfuerzo que hagamos, no por un puesto, por un país, por una patria, porque no vuelva a suceder lo de la Unión Patriótica, para que no vuelva a suceder lo de Pizarro, porque no nos vuelvan a conducir a las guerras infinitas civiles de Colombia, porque tenemos el derecho a la paz y ese derecho lo ejerceremos. Fascistas, oscuros fascistas no pasarán. Espero al comité que se quede en la Plaza de Bolívar, pueden quedarse todo el tiempo, los espero mañana a las cuatro de la tarde en la Plaza de Bolívar, la plaza de los indignados de Bogotá.

En defensa de la democracia, claro, el hombre espera que la chusma que pueda reunir ahí vaya a reemplazar a las instituciones derivadas de la constitución que él mismo impuso a punta de carros bomba y del asesinato de los magistrados. Es el espíritu del gobierno de Santos, que sólo trata de presentar buenas maneras para sacar rédito de los crímenes de los angelinos de la Unión Patriótica.

Con todo, Petro complica la situación política porque Santos no puede ni aplaudir la insurrección ni oponerse, ya que las exigencias de los terroristas se multiplicarían. Volverán a intentar matar al procurador, pero eso no es tan seguro, y no se sabe qué crisis generarían en tal caso.

(Publicado en el blog País Bizarro el 13 de diciembre de 2013.)