miércoles, julio 06, 2005

Pensando en educar

Cuanto más lo pienso más me desespero: es horrible descubrir a todas horas motivos tan mezquinos en la gente. ¿No me estará atacando la paranoia? Puede que sí, pero no tengo más remedio que hacer frente a los argumentos que me acosan.

La cuestión es que cuanto más lo pienso más me va pareciendo que el colombianito cuarenta millones habla de educación y sólo se refiere a la parte del país que sufre la miseria, el analfabetismo, la exclusión, el despojo de sus "derechos fundamentales", etc. "¡Cuánta educación hace falta en este país!"

Y yo digo: a ver, ¿por qué nunca se ocupan de la gente rica? ¿Hemos de dar por sentado que los que tienen recursos para pagar colegios costosos sí están dando una educación óptima a sus hijos? ¿Qué clase de jóvenes brillantes salen de esos colegios, que a fin de cuentas tienen en Bogotá varias decenas de miles de alumnos?

Y cuando hablo de motivos mezquinos me refiero a dos cosas: el que la falta de educación de los demás lo pone a uno de repente, mágicamente, entre los educados. ¡Pobres chinos de estrato 1, no son como yo! (Perdón, "Por culpa de la 'inequidad' [uuuuuuuggggggggg] de este sistema no han tenido las mismas oportunidades que ha tenido uno.")

Si alguna vez fuéramos conscientes de todo lo que hay en las palabras habríamos dado un pasito en el camino de la "educación". De educarnos a nosotros mismos en el sentido de superar nuestras radicales limitaciones y florecer de verdad. ¡Es como la "justicia social", que me pone, a mí, individuo perezoso y gran consumidor de cerveza durante muchos años, a tener derechos sobre lo que otros han conseguido matándose a trabajar, y de paso alienta a todos los ladrones y abusadores que en el mundo han sido! Suena tan bonito. JUSTICIA SOCIAL.

Pero hay una mezquindad de otro tipo, que parece más justificable pero en realidad es la que está en la base de todo. Es que al suponer que el que se logra matricular en un colegio fino ya tiene una gran educación se está renunciando a aspirar a ninguna superación verdadera. ¿Puede hacer falta alguna educación distinta de ésa, del aprendizaje de las posibilidades enormes que hay en cada niño de hacer prodigios y compararse con todos aquellos que honran a la especie?

El colombiano ante todo aspira a que sus hijos sean de estrato alto. La "educación" que espera darles se puede resumir en conseguir que adquieran las maneras de las personas ricas y finas y los contactos que les aseguran una vida tranquila en el futuro.

Y me perdonarán todas las almas bondadosas, pero esto me parece todavía más grave que usar la "educación" para presumir. Es el lado verdaderamente feo del "daño moral" que corroe al hombre latinoamericano. Ya no es la crueldad sino la indolencia en lo que la indolencia más repugna: el negarse a competir con los mejores, el admitir que lo que se tiene es ilegítimo y que del propio mérito no saldrá nada.

Si uno piensa en todo lo que la humanidad ha admirado siempre aparece esa parte de los hombres que entran en la batalla para ser ellos los que mandan, que se prueban y mueren tratando de impedir que otro los supere o los humille. Es lo que hay en las gestas homéricas o en las sagas escandinavas o en toda la épica medieval.

Pero al lado de esas personas siempre hay una gente que es como de segunda, que no inspira respeto ni desea inspirarlo. Eran esclavos, escuderos, ayudantes, peones. Es la gente que no cuenta y que si tiene algún bienestar es porque el poderoso, el que sí fue esforzado, los favoreció. Como cuando uno mima a su perrito.

Los colombianos educados cuando hablan de educación me recuerdan a esa gente. Se escandalizan cuando les recuerdo que de Colombia no ha salido ningún invento, ninguna patente usada por la industria mundial, ninguna figura científica, ningún gran pensador. El lugar de García Márquez o de Botero en sus respectivos campos lo dirá la historia, pero si hay algo seguro es que surgieron como disidentes de lo que predominaba en el país. Como individuos periféricos que huyeron a Europa a desarrollar sus aptitudes.

De modo que deberíamos hablar de educación prescindiendo del adoctrinamiento fecodista y de la miseria y de las limitaciones de los niños que sufren retraso mental y de los desfavorecidos y de los feos y de los hijos de padres negligentes... Y eso porque en realidad el nivel de los colegios de elite es todavía mayor indicador de atraso que el del conjunto de la educación. Si nos comparáramos con el resto del mundo en alfabetización tal vez estaríamos dentro del 40 % más alfabetizado (no de Estados sino de conjuntos de población, China no es comparable a Mónaco, si los chinos tienen de promedio un 89 % de alfabetización y nosotros un 91 %, ya habría un 20 % menos alfabetizado que nosotros), si lo hiciéramos en calidad de la enseñanza, seguiríamos estando tal vez entre la mitad mejor situada (hablo de calidad y no de productividad, no se pueden comparar los recursos que se gastan los asquerosos parásitos de Fecode con los que tienen los países de verdad pobres, como India, Pakistán o los del África); pero si sólo comparáramos a los formados en los colegios de elite, estaríamos entre los peores. Y si comparáramos a los colegios de elite en relación con el gasto en educación, mucho me temo que seríamos el último país del mundo.

A mí me llama mucho la atención que las mismas personas que se quejan de la falta de educación están culpando siempre de todo a los "corruptos". ¿Qué es un "corrupto" típico sino precisamente alguien que ha salido de un colegio de elite colombiano?

Es decir, a la hora de presumir hasta el modesto colegio de pago al que se fue, en medio de gran apatía y sufrimiento, se vuelve un indicador de la calidad de la persona, pero a la hora de explicarse los problemas basta acusar a todos los que hacen los negocios que a uno le gustaría hacer. ¡Seguro que con gobernantes probos ya iríamos a la luna, compraríamos Microsoft, curaríamos el cáncer y el sida y exportaríamos nuestras obras filosóficas! ¿Que los países ricos tienen 20 veces más renta que nosotros? ¡Seguro que nunca han visto gobernantes ambiciosos ni pícaros!

Ortega y Gasset decía que la humanidad no se determinaba por la jerarquía social, como los demás animales, sino por la ejemplaridad. Para construir realmente a Colombia sobre todo hacen falta individuos, aunque sean una docena, que realmente merezcan y despierten admiración. No entre los colombianos, porque para eso bastan Juanes y Montoya, sino entre la gente seria del mundo. Y para que esas personas prosperen hace falta educar BIEN a algunos miles. A los que más aptitud y posibilidades tienen. Pero para eso hace falta al menos la ambición.

Productividad del esfuerzo educativo

Cuando se habla de la gente rica siempre se piensa en la propia situación de uno: para mí el que tiene su casita de estrato 5 y su carrito propio ya es un rico. Me gustaría tener al menos eso. Pero ¿qué posibilidades tiene esa persona de ofrecer a sus hijos una educación excelente? ¿Cuántos preceptores puede contratar? ¿Qué nivel de conocimientos tienen esos preceptores? ¿Qué nivel tienen realmente los profesores de los colegios donde puede llevar a sus hijos?

A la hora de pensar en la excelencia casi todos nuestros ricos son bastante pobres, y a nadie le cabe duda de que si hubiera centros de altísima calidad educativa buena parte de esos padres estarían dispuestos a llevar allá a sus hijos, haciendo grandes sacrificios, claro. No va a resultar que todos son arribistas de telenovela. Pero esos centros son para unos pocos centenares de estudiantes, y aun están muy por debajo de los colegios de elite de un país desarrollado.

De modo que para todo el mundo los recursos son limitados y por eso lo que se hace por la educación de los niños debe ser planteado pensando en los costes y en los resultados. En la eficacia que cada gasto tiene en la tarea educativa.

Siempre partiendo de que el amor propio de los padres es suficiente para no andar pensando simplemente en producir otro parásito privilegiado. ¿Y no será ése todo el problema de mucha gente acomodada en Colombia, la incapacidad de pensar en sí mismos como parásitos privilegiados?

Ese aspecto de la productividad me parece a mí el principal. Ya en el post anterior expliqué mi suposición de que dar los libros de lectura a los niños costaba poco y tenía grandísimos efectos sobre los educandos. Ahí se trataba del gasto del Estado o del conjunto social. En realidad hay algo parecido cuando se piensa en las familias. Al menos es algo que deberíamos admitir.

Estrategias productivas

Entre las pocas cosas que yo puedo decir figura en primer lugar el aspecto de precocidad: toda verdadera educación debe empezar muy temprano y hasta la adolescencia el papel principal lo desempeña la familia. No tanto en la transmisión de actitudes-valores-normas cuanto en la provisión de los elementos de aprendizaje y en el control "en corto" de la formación del niño o joven.

Esa precocidad debe centrarse en la lectura. Desde antes de cumplir el año el niño debe conocer los libros. Hay libros de plástico que los acompañan en el baño, libros de tela con los que duermen y libros de cartón con los que juegan. Más o menos hacia los tres años los niños deben empezar a familiarizarse con la letra impresa, para lo cual hay infinidad de recursos.

Es imposible hablar de los libros de los prelectores sin hablar de los juguetes. Casi como que la clase de juguetes que se dan a un niño ya fueran como un destino. Y no como cree mucha gente tonta que la pistolita de plástico lo va a convertir en un guerrero y las muñecas en un ama de casa. Pero hay por una parte infinidad de juguetes verdaderamente útiles para desarrollar las aptitudes del niño, que pueden complementar a las pistolas y muñecas. LOS LIBROS TAMBIÉN SON JUGUETES. Mientras no se entienda que nadie va a ser lector si no encuentra en los libros diversión se estará perdiendo el tiempo.

Pero todo esto es requetesabido. Sólo que ¿no predominan entre los niños de nuestras clases acomodadas los juguetes cuyo principal sentido es mostrar que se tiene plata, o que la tiene quien lo regala? Es como si se le estuviera diciendo al niño o niña que él o ella no van a destacar en el mundo por alguna cosa que aprendan a hacer, por alguna aptitud que desarrollen, sino porque pertenece a la clase de gente que puede comprar esas cosas. ¿Cómo no van a ser después políticos o funcionarios o abogados tramposos? Antes de entrar al colegio se los ha convencido de que no importa tener honra.

La lectura no sólo es útil por la felicidad que da al construir una persona un mundo con base en las referencias que encuentra en un cuaderno de papel impreso, sino también porque esa comprensión del lenguaje es lo que determina el éxito en los estudios. ¡Cuánta ventaja no tiene a la hora de aprender alguien que en una lectura rápida entiende las explicaciones de cualquier materia! ¿Verdad que también es requetesabido? No obstante, yo encuentro que entre los colombianos, aun los de estrato 6, el libro es concebido como una cosa juiciosa y más bien penosa. ¿Cuántos regalan libros a los hijos de sus amigos y conocidos? Muy pocos: no faltaría más sino darle trabajo al niño.

Otro instrumento maravilloso y extraordinariamente barato para que un niño desarrolle su capacidad de razonamiento abstracto es el ajedrez. Cualquier niño de cinco años debería estar familiarizado con las fichas y el tablero. Está demostrado que es de una utilidad extraordinaria para que el niño o niña entienda después las matemáticas, sobre todo cuando se hacen muy abstractas. ¡A que mi lector o lectora también lo sabía! Sólo me hace falta preguntarle: ¿cuántos tableros de ajedrez tienen los niños de cinco años o menos de las personas que conoce? ¿Cuántos niños menores de diez años conoce que sepan jugar más o menos bien? ¡No faltaría más sino complicarle la cabeza a los pobres niños!

También la música, si se puede inscribir al niño en alguna escuela o pagarle clases, por esporádicas que sean. Los juguetes musicales deberían ser siempre prioritarios.

Ya en la escuela, otro instrumento que se ha demostrado extraordinariamente eficaz es el teatro. Eso requiere un profesor dedicado y sensible, pero el valor formativo de una experiencia como la de actuar en una representación es altísimo. Es otro de tantos instrumentos baratos que casi no se usa por eso mismo: ¿qué utilidad tendría a la hora de demostrar a los padres que la oferta del colegio es más exclusiva que la de otros?

Y me gustaría mucho que los lectores añadieran otros instrumentos y estrategias útiles a la hora de educar. Seguro que también tendrán críticas que hacerle a mi post, pero para eso están los blogs, para discutir y aprender.

7 comentarios:

  1. amigo Jaime:
    es muy interesatne y profundo tu analisis sobre la desolada verdad de lo que le hacen las clases "educadas" al pais. Y aunque la socuion no es facil es un deber de colombiano creer que enlas nuevas genraciones se levantara un espiritu disinto y progresista. Por eso, con un estilo bastante disinto al de su juicioso articulo he llegado a similares concluisones sobre lo que pasa en colombia, asi que lo invito al blog para conocer su opinion al resepecto.

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  2. Anónimo12:46 p.m.

    Estamos de mal genio? Su apasionamiento me mata, en serio

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  3. Respuesta al usuario anónimo (¿Fiona?): Figúrese que volví a leer ese post, no ahora pero sí en estos días, y me gusta. Ese ritmo violento como de orgía guerrera de Shostakóvich me parece que me representa bien, no me molesta ser así.

    Creo que soy de las pocas personas que no se sienten frustradas de lo que han escrito, aunque hayan pasado varios años. A lo mejor es pura autocomplacencia (no digo vanidad porque la vanidad es obvia, las personas comedidas no abren blogs para que los demás escuchen sus opiniones).

    Si algo me molesta es haber sido injusto algunas veces. Eso sí, pero el ritmo exasperado de la escritura me gusta. Creo que no podría organizar muy bien mis pensamientos por procedimientos más apacibles.

    Un saludo.

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  4. Anónimo10:22 p.m.

    Ojo clìnico. si señor, fiona

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  5. Anónimo9:02 a.m.

    Este editorial ya ha estado por mucho tiempo aquì, que pasa?
    Fiona

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  6. Para Fiona:

    Es que no ha habido tiempo de escribir ningún post digno de esta página. Apenas hay tiempo de actualizar País Bizarro con comentarios sobre la prensa.

    Un saludo.

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  7. Don Jaime, muy acertado, le cuento algo personal:
    Yo me retiré (me dejé echar) de la Universidad en 7mo semestre de Ing electrónica, , y cuando me encuentro algun amigo me pregunta a que me dedico, le digo , trabajar y estudiar, a lo qu econtestan "¿volviste a la universidad?"
    Es que en este pais, confunden "Estar matriculado en un programa universitario", con Esudiar, debo admitirlo, no he sido bueno para adherirme a un curriculo universitario, pero que me gusta estudiar y lo hago, no hay duda, idiomas, oficios, de mi profesion, lo he hecho solo, y casualmente muy poco ha salido de mis años de pregrado. No ´me "rajé" de la universdidad, fué una forma de sentar mi protesta para lo que considero unas de las peores inversiones en estos tiempos y en estas latitudes: El semestre universitario.

    Otra cosita: Prefiero que mi hijo solo sepa , literlamente "arrancar yucas", que ser un erudito, tipo Carlos Gaviria, que sabe muchas inverosimilitudes, es decir, lo que sabe, por bastante qeu sea, es pura M.

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